Gran Hermano: Generación Dorada volvió a abrir sus puertas, y ya se encendió la polémica con los dichos de sus participantes. Fue en plena madrugada, que una charla en la habitación de los varones dejó el clima en suspenso: entre risas nerviosas y un tono de complicidad, los jugadores comenzaron a describir y criticar sin filtros a sus compañeras y sus cuerpos: «Si haces un consenso general, vas a ver que como que falló… disconformidad unánime, son muy chicas o muy grandes. No hay término medio«, lanzaron en medio de carcajadas.
El diálogo —registrado a oscuras, con susurros y sobreentendidos— avanzó por un terreno incómodo. Hubo referencias a que la jugadora chilena -conocida como Pincoya, que se hizo viral luego de tirarse desnuda a la pileta en las primeras horas de competencia-, poniendo en cuestión su cuerpo y describiendo despectivamente: «es una señora y tiene cuerpo de señora”.
Apareció, además, la palabra “hembras” para referirse a posibles ingresos, un plural crudo que, más que describir, cosifica. En esa misma línea, hablaron sobre los próximos ingresos de participantes a la casa: «¿Y si mañana entran seis camiones boludo? ¿Qué hacemos nosotros?«, lanzó uno provocando las risas de toda la habitación, a lo que otro detalló: «Mañana entran dos chicas más, después es todo machos«.

Otro remarcó que su fantasía es que «entren cuatro hembras«, a lo que fue cuestionado por otro de los varones presentes que le preguntó: «¿Que no te conformaste con la que están, perro, no te gustaron?«, dando lugar a descripciones detalladas sobre los cuerpos de algunas de las participantes.
En medio de la conversación, fue Eduardo Carrera, uno de los participantes más grandes de esta edición -que tuvo su paso previamente por el formato al participar de Gran Hermano 2003– lanzó una frase que sorprendió a sus compañeros: «A mí me gusta Andrea boludo. Es una mujer hermosa. Me gusta por todo«.
Rápidamente otros de los presentes en la habitación le respondió: «En las fiestas te la tiroteas«, y aunque primero Eduardo lanzó un «Ojalá«, luego quiso frenar la idea que se estaba armando. De todas formas, los demás varones lo incentivaron a que se acerque a la reconocida actriz: «Para mí te da bola, sí, sí, hay match«.
En esa misma secuencia, uno propuso formalizar el grupo: “estas dos camas las vamos a poner en el comedor. Este es nuestro grupo y hay que bautizarlo”. La idea prosperó: puertas adentro, trascendió que ya se autodenominan “los plateados”.

