Desde las calles de Resistencia, circulan personas pedaleando con determinación, desempolvando bicicletas que no habían usado en meses. La opción de andar en bicicleta no solo es económica, sino que también es sustentable y saludable.
«Me sorprendió ver a tanta gente en bicicleta», dijo María, una residente del centro Resistencia. «Es una buena opción para moverse por la ciudad y no depender del transporte público», asegura e.
La bicicleta no pierde vigencia en Resistencia. En un momento en que muchos no pueden costear un remís, un Uber o un DiDi, la bicicleta se convierte en la aliada perfecta para llegar a destinos cercanos y no tan cercanos.
Mientras el paro de transporte sigue sin fecha de finalización, los resistencianos siguen pedaleando. La bicicleta es la solución para muchos que no quieren quedarse varados en la ciudad.

