El kiosco de barrio ya no es el mismo. Cambiaron los productos, cambió la forma de comprar y, sobre todo, cambió el bolsillo del cliente. En ese escenario, los comerciantes intentan sostenerse entre alquileres que se disparan, tarifas altas y una caída persistente del consumo.
«Hay una caída real de ventas de entre un 5 y un 10% comparando enero de este año con el anterior», afirmó Rolando Kraemer, presidente de la Asociación de Kiosqueros Unidos del Chaco y delegado ante la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), en diálogo con Radio Libertad.
Sin cierres masivos, pero con dificultades crecientes
Ante versiones sobre posibles cierres, Kraemer realizó un relevamiento interno entre los cerca de 40 asociados. El resultado fue claro: no se registraron ceses de actividad formales. Sin embargo, eso no significa que la situación sea estable.
«Puede haber movimientos: un local que se vende, que cambia de manos o que se reubica. Pero cierres definitivos no nos informaron«, explicó. El verdadero problema, según detalló, es la «matriz de dificultades» que atraviesa al sector:
Aumento de tarifas de energía eléctrica.
- Costos de internet.
- Incrementos salariales y carga laboral.
- Alquileres con subas desproporcionadas.
- Alquileres: aumentos que cuadruplican la inflación
Uno de los puntos más críticos es el valor de los alquileres comerciales. Kraemer relató el caso de un asociado al que, tras dos años de contrato, le pretenden cuadruplicar el valor del alquiler. «La inflación acumulada fue de alrededor del 160%, pero le están pidiendo cuatro veces más. Hay algunos abusos», sostuvo.
El problema es estructural: el comerciante ya realizó inversiones en refacciones, equipamiento, mobiliario y sistemas. Mudarse no es simple ni barato. Y negociar no siempre es posible. «Si no hay acuerdo, la única opción es irse o judicializar, pero con la ley actual el propietario puede pedir lo que quiera», advirtió.
Reforma laboral: una ley distinta para PYMES
Otro eje del debate es la reforma laboral. Kraemer planteó que la actual Ley de Contrato de Trabajo fue pensada para grandes empresas, no para pequeños comercios. «El 85% de la fuerza laboral en Argentina la generan las PYMES. La relación en un kiosco es cara a cara, es distinta», explicó.
En un comercio pequeño, cuando un empleado se enferma, no hay reemplazo inmediato. Se reorganizan horarios, se compensan horas y se negocia internamente. Por eso, el dirigente propone una legislación diferenciada: «La ley debería contemplar una normativa para grandes empresas y otra para PYMES. No es lo mismo una multinacional que un kiosco de barrio.»
Precios más estables, pero menos consumo
En cuanto a los precios de la mercadería, Kraemer señaló que los aumentos hoy están más moderados que en años anteriores. «Antes pasábamos la mañana corrigiendo precios. Eso cambió», reconoció. Pero el problema ya no es la remarcación constante, sino la falta de reactivación económica.
«Hasta que no haya crecimiento real, no va a remontar el consumo. No se pueden subir salarios si no hay actividad económica que los sostenga», opinó. La caída del poder adquisitivo impacta directamente en el mostrador.
Cambios en los hábitos: menos cantidad, compras más chicas
El consumo también se transformó. Disminuyó la compra de caramelos y golosinas en volumen, aparecieron presentaciones más pequeñas, como bolsitas de 10 caramelos a $1.000, se priorizan compras «para salir del paso»y se redujo la compra mensual grande y se reemplazó por compras diarias o semanales más acotadas. «Hoy se compra lo justo. Dos zapallitos si necesito dos. No más» , ejemplificó.
El kiosco amplió su oferta en los últimos años —artículos de limpieza, aseo personal y productos básicos— para adaptarse a esta nueva lógica. Pero sigue siendo, esencialmente, un comercio de oportunidad. «Son negocios para cuando te falta algo puntual», explicó.
Un sector que resiste
A diferencia de grandes empresas que pueden cerrar y mudarse a otro país, el kiosquero está arraigado en su barrio. «La PYME la pelea porque es de acá, porque tiene su familia acá. No es tan fácil bajar la persiana e irse», afirmó Kraemer.
Sin cierres masivos, pero con rentabilidad ajustada y consumo retraído, los kioscos del Chaco atraviesan un momento de resistencia más que de crecimiento. La clave, coinciden desde el sector, será la reactivación económica general. Hasta entonces, el desafío será sostener la persiana levantada.

