Por Carlos De Angelis*
El último relevamiento de la Universidad Torcuato Di Tella registró una baja de 0,6 por ciento en el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), lo que marca una pérdida de impulso en la imagen del Presidente. Sin embargo, hoy tiene en el camino una relección bastante sencilla.
Muchos se preguntan cómo Javier Milei puede tener este nivel de popularidad en una situación en la que los ciudadanos, los trabajadores, solo reciben malas noticias. Pero hay que tener en cuenta que el voto duro de La Libertad Avanza está formado por el núcleo masculino joven que no conoció la Argentina del trabajo formal: el desempleo en los sectores juveniles es muy alto, en torno al 20 por ciento.
Hay un aire con el menemismo en la administración libertaria, pero en la década de 1990 hubo un cambio que tuvo gran impacto en la vida cotidiana, con inversiones españolas, se multiplicó el uso de tarjetas de crédito, la llegada del cable, se difundieron los teléfonos hogareños. Ahora, no hay nada así.
Como sea, hay una idea generalizada, bien o mal, de que hay que cambiar porque lo que hizo el peronismo en los últimos 20 años no funcionó; obviamente, salteándose los años de Macri. Así, por ejemplo, la baja de la edad de imputabilidad pasó como si nada… Las grandes fortunas están en el camino de quebrar el Estado de bienestar peronista, que ya estaba maltrecho.
El peronismo en las extraordinarias
Enfrente de Milei, hoy, no hay nada. El peronismo tiene la esperanza de que el Gobierne se estrelle y piensa que hay que capear el temporal. Pero debe plantear algo más, no alcanza con volver el reloj a 2003. Necesita un cambio en serio: hay un agotamiento profundo de algunas figuras. Además, hay cuestiones que el peronismo no interpretó ni entendió.
Por ejemplo, no hubo una discusión en serio sobre el peso de la emisión en la inflación y hay una dirigencia sindical de multimillonarios que está muy lejos de defender a los trabajadores. Y, más allá de no haberse reorganizado, el peronismo podría hacer planteos en las sesiones extraordinarias sobre la reforma laboral, la baja de la edad de imputabilidad y la Ley de Glaciares.
Con la Ley de Financiamiento Universitario, el Gobierno demostró que cree que el andamiaje legal de la República es una especie de barniz y que puede gobernar como quiere, sin límites del Congreso ni la Justicia… Ahora, los republicanos que se lavaban la boca con agua bendita no dicen ni mu, mientras que las inversiones no están llegando ni con las condiciones actuales, que son las mejores de la historia argentina, porque el país está estancado y no crece.
*Sociólogo y analista político



