SÁENZ PEÑA (Agencia). Productores y empresarios forestales advierten sobre un colapso financiero provocado por restricciones judiciales, falta de financiamiento y demoras administrativas. Solicitan al Gobierno provincial medidas urgentes para sostener la actividad y preservar el empleo en las regiones dependientes del monte.
El sector forestoindustrial del Chaco atraviesa una profunda crisis económica y productiva que llevó a sus representantes a solicitar al gobierno provincial la declaración de la emergencia forestal. Empresarios y productores aseguran que la paralización de permisos de aprovechamiento, las dificultades de financiamiento y la recesión económica generaron un escenario crítico que amenaza la continuidad de numerosas empresas y fuentes de trabajo.
Desde la Asociación Empresaria y Forestal del Oeste Chaqueño sostienen que la actividad, históricamente señalada por organizaciones ambientalistas, cumple un rol clave en la economía regional y genera empleo en numerosos pueblos del interior. «Hay sectores de la producción primaria que generan mucha mano de obra y recursos en la provincia, pero no todos han sido observados de manera igual», señalaron al programa Agroperfiles Radio desde la entidad.
El ingeniero forestal Miguel López, referente de la asociación con sede en Los Frentones, aseguró que la situación financiera del sector es crítica y que la emergencia permitiría implementar medidas de alivio. «La realidad es que estamos en un estado de emergencia real. Ahora vamos a ver si conseguimos que el ministro pueda llevarlo a los papeles», afirmó.
Restricciones productivas y crisis financiera
La situación actual del sector se agravó tras la paralización de permisos vinculados al aprovechamiento forestal como consecuencia de medidas judiciales. Según explicó López, esto afectó directamente el abastecimiento de madera para aserraderos y otras industrias. «No solamente paró lo que llamamos desmonte, sino que también se frenaron los permisos de aprovechamiento y nos quedamos sin esa herramienta», señaló.
Agregó que la reducción de guías y autorizaciones provocó una caída abrupta de la actividad, con consecuencias financieras severas para las empresas. El dirigente explicó que muchas compañías destinaron su capital de trabajo a sostener el empleo durante los meses de inactividad. «Gastamos todo nuestro capital en sostener a la gente y ahora estamos viendo cómo arrancamos de nuevo», indicó.
«Hoy el sector forestoindustrial está descapitalizado y sin poder pagar las cuentas», advirtió López, quien destacó que solo algunas grandes industrias continúan comprando madera y sostienen parcialmente la actividad.

