Un 28 de febrero, pero de 1971, la provincia de Santa Fe vivió y se conmocionó con uno de los hechos históricos del automovilismo nacional: la disputa de las «300 Millas Indy de Rafaela», fecha de apertura del campeonato del United States Auto Club (USAC) de esa temporada.
El campeonato después se transformó en CART Championship Series y en la actualidad se denomina Indy Car Series, categoría que utiliza al óvalo de Indianápolis como sede de las emblemáticas 500 Millas.
La historia comenzó cuando corría junio de 1970 y el doctor Virgilio Márquez, ex integrante de la CD del club Atlético, al regreso de un viaje por Indianápolis, informó a sus pares sobre las negociaciones con autoridades del USAC para realizar una carrera en Rafaela.
Una vez acordada la visita de los bólidos estadunidenses, el primer inconveniente con el que tropezó la organización fue que la prueba no contaría con puntos para el campeonato.
Al ser una competencia sin puntaje, las máximas figuras no vendrían a Rafaela, porque preferían hacerlo en una fecha NASCAR que se corría en Ontario, y ante esa circunstancia el USAC decidió otorgarle puntos y la fecha se transformó en la primera realización del torneo.
El costo fue de 90.000 dólares, que fueron depositados en enero en el Banco Nacional de Indianápolis, más el traslado de la delegación compuesta por 137 personas.
Las obras para adecuar el trazado de la ciudad se efectuaron en dos etapas entre el 29 de noviembre de 1970 y el 22 de febrero del ’71. Consistieron en el ensanchamiento de la pista, la renovación de los guard rails, la instalación de un nuevo tejido perimetral, la modificación de los boxes y la repavimentación de todo el óvalo.
La conmocion no sólo de los rafaelinos sino de los fanáticos de los «fierros» de todo el país hizo que se vendieran alrededor de 35.000 entradas.
El rafaelino Jorge Juan Ternengo iba a ser de la partida en la mítica competencia de los autos del USAC, participó de los entrenamientos pero al constatar que su motor tenía una importante falta de potencia, les hizo saber a los titulares del mismo que no sería de la partida para no defraudar a sus sponsors y a la gente de la ciudad que tenían depositadas cifradas esperanzas en su actuación con dicho coche de la serie americana.
Los inscriptos comenzaron con los entrenamientos el 23 de febrero de 1971 en dos tandas de 2 horas, Algunos de sus participantes fueron Al y Bobby Unser, Joe Leonard, Mike Mosley, Loyd Ruby, Dick Simon, Jim Malloy, Rick Muther, Lloyd Mon Ruby, Cale Yarboroung, Bentley Warren.
Bill Simpon, Tom Bigelow, Gary Bettenhausen, Anthony J. Foyt, Dave Strickland, Roger Mc Cluskey, John Mahler, Dee Jones, Swede Savage, Ludwig Heimarath, Karl Busson y el argentino Carlos Alberto Pairetti, entre otros, que utilizó un Volstedt Ford Turbo de la escudería de Dick Simon.
Entre los autos que vinieron a la «Perla del Oeste», predominaban los motores: Ford, Chevrolet, Offenhauser (4 cilindros en línea, 4200 cc., dos árboles de levas a la cabeza y block completo). Erogando -estimativamente- más de 700 HP, que traducidos en velocidad final rondaba los 320 KpH.
El viernes 26 de febrero se concretaron las pruebas de clasificación en el circuito Nº 1 del Atlético de Rafaela -extensión de 4624,46 metros -, y según crónicas de la época el texano de Wichita, Lloyd Ruby, con un Mongose Ford Turbo, aprovechó el final de la tanda y se quedó con la pole con un tiempo de 59 segundos 74 centésimas a un promedio de 278,675 km/h.
El domingo, con más de 30 grados de temperatura y amenaza de lluvia, se pusieron en marcha las «300 Millas Indy», y se desarrollaron dos series.
La primera batería fue ganada por el nacido en Albuquerque, Nuevo México, Al Unser con el Colt Ford Turbo con un registro de 59 segundos 29 centésimas a 269 Kph, de promedio para una vuelta, y la segunda también venció el prestigioso Unser a 240 Kph, y por suma de tiempos se adjudicó las 300 Millas Indy de Rafaela.
Carlos Pairetti, teniendo en cuenta su inexperiencia con ese tipo de autos, se ubicó en la novena posición, coronando una excelente tarea para la alegría de las aproximadamente 35.000 personas presentes en el circuito, que no se olvidarán de ver a unos autos que al final de las rectas llegaban a más de 300 km por hora.
Al cumplirse hoy 55 años de aquélla competencia que fue única e irrepetible y que se disputó en el Óvalo del Autódromo «Ciudad de Rafaela».
Desde aquí vaya nuestro reconocimiento a todos aquéllos visionarios y pioneros que hicieron posible la realización de las 300 Millas Indy de Rafaela, de la que se cumplen hoy 55 años.


