La alfombra roja aún desprendía olor a textil recién aspirado, mientras su tono encendido proyectaba un reflejo carmesí sobre las paredes y se adhería a los trajes oscuros. Una bocanada de aire frío irrumpía en el ambiente en el interior del Auditori Fòrum CCIB, pero el calor compacto de la multitud entre focos encendidos y cuerpos pegados lo disipaba al instante. Las estrellas entraban por la izquierda. El estallido de flashes y los gritos de los fotógrafos funcionaban como termómetro: avisaban a quienes aguardaban al final del recorrido de la importancia de quien acababa de cruzar el umbral. Así comenzaba la vuelta en U, una coreografía caótica donde nominados e invitados se detenían, giraban y avanzaban para atender a todas las cámaras y responder a las mismas preguntas formuladas con urgencia.
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