Sin duda, la sociedad actual nos empuja a estar siempre conectados. Teléfono móvil mediante, todo el día nos llegan estímulos de todo tipo. Algunos relacionados con el trabajo y, la mayoría, con el entretenimiento. De esta manera, la palabra “multitasking” (multitarea) forma parte del lenguaje cotidiano.
Pero el cerebro, coinciden los especialistas, no está preparado para hacer muchas tareas a la vez. Podemos conducir un coche y escuchar la radio. Sin embargo, si atendemos el móvil, aunque sea con “manos libres”, nos estaremos distrayendo y podríamos sufrir un accidente.
En este contexto, el psicólogo y neurocientífico italiano Andrea Bariselli, a quien podemos seguir y contactar en su página de Instagram, advierte: «Estamos yendo en contra de nuestra naturaleza; el cerebro no está capacitado para asimilar tantos estímulos«.
Bariselli, autor también del libro Naturaleza y neurociencia, ha explorado el papel que juega la corteza prefrontal medial del cerebro, que es una zona esencial en el proceso cognitivo, la regulación de las emociones, la motivación y la sociabilidad. Y explica que, debido a su plasticidad, el cerebro puede cambiar y adaptarse en respuesta a experiencias, aprendizaje o lesiones.

El especialista dice, en declaraciones publicadas por el sitio de noticias Heraldo, que “estamos inmersos en una profunda crisis de atención que afecta gravemente a nuestro estilo de vida y que no se debe a una disminución de la fuerza de voluntad o a un colapso de la capacidad de concentración, sino más bien a un astuto ‘robo’ de la misma».
El problema surge con el desequilibrio entre lo que nuestro cerebro puede abarcar y la ingente cantidad de estímulos que recibimos cada día. «El cerebro solo es capaz de procesar un par de pensamientos a la vez a nivel consciente. Las capacidades cognitivas son intrínsecamente limitadas y, sin embargo, somos víctimas de un engaño generalizado. Un ejemplo claro es la creencia de que podemos gestionar hasta seis redes sociales diferentes al mismo tiempo».
Ante una sobrecarga de estímulos, «lo que realmente le sucede a nuestro cerebro es una constante reconfiguración, pasando de manera incesante de una tarea a otra… y eso tiene un precio a pagar: el llamado switch cost o costo de desplazamiento de la atención”. Esto afecta significativamente la capacidad de concentración.

También perjudica la neurogénesis, por lo que Bariselli destaca que los periodos de mayor silencio mejoran la creación de neuronas, estimulan la creatividad y ayudan a controlar el estrés.

