Julieta Ortega cierra su temporada en Mar del Plata con un balance que combina amor por la ciudad y preocupación por el bolsillo. En el segmento Clima de Época de Agenda Real, la actriz aseguró que el verano “no fue fácil” y que la situación económica se sintió fuerte en el teatro.
“Mar del Plata para mí estuvo más vacía que otros años”, afirmó. Según su mirada, no sólo hubo menos movimiento, sino que incluso quienes eligieron la ciudad para vacacionar redujeron su estadía. “La gente veraneó poco”, resumió.
El impacto se vio en las salas. Ortega explicó que hubo mucha oferta teatral y que el público eligió con cautela. “Por ahí veían un espectáculo, si es que veían alguno”, describió. Y fue directa: “La gente no tiene plata”.
La actriz comparó este verano con otras temporadas donde el flujo era más constante y el teatro tenía mayor circulación. Esta vez, dijo, el gasto estuvo más medido. “La entrada no es algo que todo el mundo pueda pagar”, señaló, incluso desde su propia experiencia personal: reconoció que, aunque trabaja de manera sostenida, también cuida dónde pone la plata.
En ese sentido, amplió la mirada más allá del espectáculo: “Vivir está caro y no ganamos más que antes”. Y agregó que no conoce “a casi nadie que la esté pasando del todo bien” o que no esté preocupado por la situación económica.
Ortega también habló del contexto laboral en el mundo artístico. Explicó que hoy hay más actores que trabajo disponible, que la ficción en la televisión abierta casi desapareció y que las plataformas concentraron gran parte de la producción. “El trabajo quedó mucho más acotado”, sostuvo.
Pese a haber tenido años laborales muy buenos, admitió que bajar de un proyecto y no tener otro confirmado genera vértigo. “Siempre fue así”, dijo sobre la incertidumbre, aunque remarcó que hoy el panorama general es más complejo que en otros momentos.
Su trabajo en Sex
Julieta Ortega formó parte de Sex, el espectáculo creado por José María Muscari, y decidió cerrar su etapa tras casi dos años. La versión que llegó a Mar del Plata fue una adaptación teatral con Gloria Carrá, Nico Riera y Diego Ramos, con un formato más cercano al stand-up.
Contó que cuando recibió la propuesta aceptó sin dudarlo porque ya había visto el show como espectadora y le había encantado. Lo que no imaginó fue quedarse tanto tiempo. “Es un lugar del que después cuesta mucho irse”, confesó.


Sobre el vínculo con el público, explicó que la gente sabe a qué va cuando compra una entrada para una obra llamada Sex. Si bien puede haber nervios o pudor inicial, dijo que el humor funciona como puerta de entrada para hablar de temas sensibles: deseo, parejas abiertas o cerradas, masturbación femenina, sexo entre hombres y mujeres.
Reconoció que el primer mes fue el más desafiante, pero que luego el cuerpo se vuelve herramienta de trabajo y el espectáculo fluye. “El pudor lo tuve que trascender”, afirmó, y destacó el aprendizaje personal que le dejó formar parte de una troupe donde el cuerpo ocupa un lugar central.
Amor por Mar del Plata
Más allá del balance económico, Ortega dejó en claro su vínculo emocional con la ciudad. Se declaró “muy fanática” de Mar del Plata y contó que descubrió una versión distinta a la postal tradicional de peatonal y ruido.
Habló de un “lado B” más tranquilo, con aire de pueblo y ciudad con mar, y destacó el crecimiento gastronómico de los últimos años. “Hay gente súper copada que se vino de Buenos Aires hace 10, 15 o 20 años y no quiso saber más nada con la Capital”, relató.
Contó que viene durante el año, que tiene amigos en la ciudad y que no descarta en el futuro tener “una casita o un departamento para ir y venir”. Incluso admitió que a veces conoce más lugares nuevos que quienes viven acá, porque mira la ciudad con ojos de visitante curioso.
Esa combinación entre trabajo, afecto y deseo de proyectarse en la ciudad dejó una definición clara: aunque el verano haya sido complejo desde lo económico, su vínculo con Mar del Plata se fortaleció.

