Otra vez sábado y otra vez intervención militar sin amparo internacional. La ley de la selva de Trump y Netanyahu (o de Putin) se impone, por alguna razón, siempre los fines de semana. Quizás porque la discusión mediática es algo más atenuada y menos ojos pueden contemplar las nuevas tropelías del nuevo orden mundial. Aunque no parece que les importe mucho lo que pensemos los demás. Ucrania, Gaza, Venezuela y ahora Irán… y otra vez X improvisando una crónica dispersa y confusa de una Tercera Guerra Mundial que, cuando los historiadores pongan orden, dirán que comenzó hace meses —o años— en cualquiera de los lugares antes mencionados.
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