La expansión de herramientas de inteligencia artificial generativa como ChatGPT, Gemini o aplicaciones que integran la Inteligencia Artificial (IA) en diseño y edición de video modificó las dinámicas en las aulas, tanto en los momentos de realización de tareas y estudio como en las formas de evaluación. En las escuelas la discusión ya no pasa por si los estudiantes las usan (porque lo hacen) sino por cómo acompañar ese uso, cómo regularlo y cómo convertirlo en una oportunidad de aprendizaje en lugar de un atajo de corto plazo y vacío.
El 19 y 20 de febrero se realizaron en Córdoba las Jornadas de Formación Situada, instancia institucional para la capacitación docente destinada a que los equipos reflexionen y planifiquen el año escolar. Uno de los ejes del cual los docentes aseguran que faltó abordaje fue la IA, un tema que irrumpió con fuerza en las escuelas desde 2023. Según coinciden los docentes consultados, no se brindó material oficial por parte de la Provincia. A diferencia, en las escuelas de gestión privada, el abordaje fue escueto y escaso, abriendo solo un espacio para la reflexión del tema.
La búsqueda en la página de Formación Situada del Ministerio de Educación de la Provincia dio como resultado 13 materiales en los que ninguno contiene la palabra “Inteligencia Artificial”. A raíz de eso, Hoy Día Córdoba conversó con cuatro docentes para saber cómo llevan adelante esta temática en las aulas.
Agustina, docente de nivel medio en escuelas públicas, asegura: “No recibimos material. Tampoco bajada oficial. Si se está discutiendo el uso del celular y pensar nuevas alternativas de evaluación, pero sobre IA nada”.
Por su parte Julieta, otra docente en colegios públicos de Ciudadanía y Participación, Psicología, Formación para la Vida y el Trabajo y Filosofía, coincidió con su colega y fue contundente: “No sé habló en la Formación Situada sobre eso. Tampoco nos mandan material para identificar textos realizados con IA”.
Lucía Fernández, docente de nivel medio en dos escuelas públicas, aporta: “En ninguna de mis dos escuelas se habló de IA. Es complejo el tema porque el uso está muy instalado entre los estudiantes. Creo que tiene sus pros y sus contras para la producción de pensamiento propio”.
Marianela Scagliarini, licenciada en Comunicación Social y Profesora de nivel medio en Lengua y Literatura, trabaja en escuelas de gestión privada y también en la formación de futuros docentes. Describe que tras la irrupción de la IA, la formación en el tema cayó por cuenta de cada docente: “En las escuelas la inteligencia artificial generativa irrumpió a principios del 2023. Y en las escuelas en las que yo trabajo fue algo que ya nos generó mucha inquietud. Pero su investigación y su formación corrió por cuenta de cada profe”.
En su caso, la respuesta fue salir a buscar capacitación por cuenta propia. Sobre lo que destaca: “Yo inmediatamente me puse a averiguar de cursos gratuitos. Todos los cursos que hice en general eran cursos que ofrecía la provincia de Córdoba a través del ISEP (Instituto Superior de Estudios Pedagógicos) o la Nación a través del Infod (Instituto Nacional de Formación Docente)”.
Scagliarini destaca especialmente la propuesta del ISEP, con tutorías y encuentros virtuales, aunque reconoce que muchos de esos seminarios tenían un enfoque general y no siempre bajaban al nivel medio o a áreas específicas como Lengua y Literatura.
Pero más allá de las ofertas formativas a las que individualmente puedan acercarse, muchas veces hay condiciones personales o laborales que no permiten hacerlo como se quisiera. En esta situación se encuentran Agustina y Lucía. “Por mi situación de maternidad con bebé de un año, es imposible hacer cualquier curso. Me encantaría tomar cursos de Inteligencia Artificial. Siento que necesito formarme para abordar el tema en cada aula”, cuenta Lucía. Por su parte, Agustina comenta: “No estoy haciendo capacitaciones porque me estoy capacitando en trabajo pedagógico. Entonces en la división del tiempo de mi vida no me estoy capacitando más. Hay cursos disponibles pero bueno, un poco es ir improvisando sobre la marcha, porque está siendo una problemática en las escuelas”.
En las jornadas de Formación Situada de febrero, en una de las escuelas (gestión privada) donde Lucía dicta clases, solo se abrió un espacio para conversar sobre el tema y se consultó a los docentes en qué aspectos querían formarse. Mientras que el abordaje en las instituciones públicas fue nulo. En ese sentido, la sensación compartida es que la formación institucional corre detrás de la velocidad con la que evolucionan las herramientas y con la que los alumnos las utilizan.
“Creo que la información está llegando tarde, porque lo que se está pensando es la prohibición del uso de los celulares en vez de capacitar a los docentes para poder crear formas de uso de la IA más educativas. Estas cosas avanzan muy rápido y los procesos formativos son más lentos”, asegura Agustina.
Frente a un uso masivo, las estrategias
Más allá de la formación oficial, hay un punto en el que las voces coinciden: el uso por parte de los estudiantes es generalizado. ¿Qué hacer cuando la mayoría de los estudiantes ya recurre a la IA para resolver tareas?, es la pregunta que se hacen los docentes y para la cual han resuelto con distintas estrategias.
“Te puedo decir que los chicos hacen prácticamente todos los trabajos con IA”, afirma Julieta. Y describe cómo la herramienta no se limita a textos: “Ahora es muy fácil porque hasta un Canva, video, cuadro, mapa conceptual lo hace la IA y se puede reconocer en el uso de un lenguaje y la redacción que ellos no manejan. A veces encontramos conceptos erróneos o que no concuerdan con el material que se les dió para realizar las tareas”.
Por su parte, Marianela agrega que trabaja el tema de manera diferenciada según la edad. Con estudiantes de los últimos años, incorpora el análisis crítico del fenómeno dentro del espacio de Ciudadanía y Política y en la reflexión sobre ciudadanía digital. Con alumnos de 14 y 15 años, en Lengua y Literatura, todavía está ajustando estrategias. Sobre todo en los cursos superiores, el trabajo con IA es explícito desde 2023, especialmente en el marco de la ciudadanía digital y las cuestiones éticas que atraviesan estas tecnologías.
“Lo que más me interesa es que ellos entiendan cómo funciona la Inteligencia Artificial Generativa y que se equivoca, porque va a responder siempre y lo que no sepa lo va a inventar”, señala. Y propone una estrategia comparativa: producir, analizar y contrastar lo que responde la herramienta con lo que elaboran los estudiantes. “Sí podemos hacer un trabajo de tipo comparativo, sin dejar de hacer la actividad, sin dejar de pensar por nuestros propios medios, sin dejar de leer la novela, sin dejar de resolver las actividades y sí podemos ver cómo las resuelve y ver en qué se equivocó, en qué pudo hacerlo algo mejor de lo que hicimos nosotros, en qué lo nuestro está mejor o nos parece que está mejor”, explica.
Julieta aporta un ejemplo concreto de los errores que pueden tener: “Me pasó de preguntarles a los alumnos qué acontecimientos se dieron en mayo en la Argentina y responderme: el pacto de mayo que se discutía en el 2024 (fue cerca de esa fecha). Esa era la primera respuesta de la IA”.
En esa línea, el uso en clase apunta a formular preguntas: de dónde sale la información, qué fuentes utiliza, cómo verificarla, qué sesgos puede tener. Ahora, la alfabetización digital aparece como una extensión de la alfabetización tradicional.
¿Detectar o acompañar?
Otro punto del debate está en la detección del uso y si existen herramientas fiables para identificar si un texto fue generado por IA. Sobre esto, Marianela asegura: “Lo que conversamos con los colegas es que conocemos a nuestros estudiantes, sabemos el tipo de redacción que tienen, entonces lo detectamos casi siempre por ese lado. No utilizamos concretamente ninguna herramienta para hacerlo”.
Lucía coincide con su compañera y suma: “No conozco ninguna herramienta para detectarlo, me doy cuenta por la redacción de los trabajos”.
Incluso cuentan que probaron cargar textos en sistemas que prometen identificar producción con IA y los resultados fueron poco concluyentes. La conclusión institucional, en varias escuelas, fue modificar la dinámica de evaluación.
“Institucionalmente se ha planteado tratar de que los trabajos de elaboración de textos no sean domiciliarios, porque obviamente es muy probable que no lo elaboren los estudiantes. Pero que además, si existen esos trabajos o hay otro tipo de trabajos que se puedan realizar con inteligencia artificial, que siempre haya una instancia de presentación oral de esos trabajos”, sostiene Marianela.
Julieta aplica la misma estrategia: “Cómo yo lo manejo en el aula es solicitar que esos trabajos me los expliquen oralmente para que haya una lectura, comprensión y apropiación de lo que hicieron con herramientas informáticas”. Y agrega que esa instancia fortalece capacidades centrales: “De paso con la justificación oral de los trabajos se ejercita una de las capacidades fundamentales que es la oralidad, lectura y escritura”.
En ese punto, coinciden en que más que “perseguir” el uso, la clave es generar condiciones para que el estudiante pueda dar cuenta de lo que sabe.
Cambio de paradigma
En el fondo, el debate excede a una herramienta puntual. Para Marianela, el modelo tradicional de enseñanza ya no alcanza para el contexto actual. “Yo creo que tenerles miedo o evitarlas y fingir que no pasa nada no es la mejor decisión hoy por hoy. Al contrario, tenemos que alfabetizar en digital, tenemos que hacernos cargo de las formaciones para ciudadanos digitales”, destaca.
“Yo propongo en mis clases de práctica que no le tengan miedo, que se animen a formarse, que se animen a explorar, que se animen a potenciar con el uso de esas herramientas también su trabajo porque bueno, nosotros sabemos sobre nuestro trabajo pero a veces hay ciertos aspectos del trabajo docente que se pueden mejorar utilizando estas herramientas y uno tiene la suficiente pericia profesional como para saber con qué te quedas y con qué no de lo que te propone ChatGPT, NotebookLM o Gemini, bueno, distintas herramientas que hay”, propone la docente a sus colegas.
Las escuelas de Córdoba y el país atraviesan una transición. Pero la responsabilidad en formación docente sobre IA y nuevas tecnologías que siempre llegan primero a los chicos no puede depender solo de la formación individual de cada docente. Se requiere de material, capacitaciones y reflexiones compartidas en espacios claves de formación de la provincia y las instituciones. La inteligencia artificial ya está en las aulas. La discusión ahora es cómo convertirla en una herramienta de formación y no en un atajo que vacíe de sentido el aprendizaje.
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