“Estoy viendo misiles por la ventana, creo que van hacia tu zona”, dice con sorna, por teléfono, Anmar, quien bromea que su ciudad, Damasco, “es el único lugar de Oriente Medio que no está en llamas”. Acierta de lleno: dos minutos después, los sistemas de defensa aérea israelíes se activan sobre el cielo de Jerusalén para detener la enésima oleada de misiles balísticos de los últimos días.
]]>



