Comerciantes, restauradores y una larga lista de empresarios y de la ciudad exigen al Govern de la Generalitat que ponga fin de una vez a la guerra del taxi. Que diseñe un sistema que facilite la convivencia de los coches de alquiler con conductor más conocidos como VTC que captan sus clientes con las apps de Uber, Cabify y Bolt y los taxis de toda la vida. Que encuentre el modo de que los ciudadanos tengan a su alcance la mayor oferta. Que ponga fin a esta creciente tensión. Tal y como están ahora planteadas las cosas la guerra del taxi está lejos de la paz.
A unos y otros se les antoja inquietante el viaje al pasado que emprendió Barcelona ¿acaso podemos regresar de un plumazo a los analógicos años 90? ¿las necesidades de movilidad de entonces son parecidas a las de ahora? porque la nueva ley del transporte de viajeros en vehículos de nueve plazas que ultima la Generalitat, la nueva ley del taxi, la también conocida como la ley de Tito , no hará otra cosa que barrer a la mayor parte de los VTC del área metropolitana, que retrotraernos a aquellos tiempos en los que los móviles solo enviaban SMS.
“La supervivencia del centro de Barcelona tal y como lo entendemos depende de su oferta de movilidad”
“No estamos contra nadie –dice Javier Cottet, de Mou-te per Barcelona, entidad que ya suma 34 organizaciones principalmente empresariales preocupadas por la movilidad–. La Generalitat y el Ayuntamiento han de potenciar el taxi. No entendemos que no haya nuevas licencias desde hace 40 años ni que eliminen tantas paradas. Pero tampoco nos parece adecuado acabar con los VTC ¿seremos la única gran urbe donde no funcionen las apps? la gente sale a tomar una copa y quiere regresar fácilmente a su casa. Y nuestra oferta de taxis y VTC no basta para atender eventos como el Mobile World Congress o el Primavera Sound. La Generalitat ha de ajustar sus planes”.
Roger Pallarols, del Gremi de Restauració, dice que tenemos que pensar en la ciudadanía. “Nos estamos enquistando en un enfrentamiento irracional que no nos lleva a ninguna parte. La Generalitat tiene que diseñar un modelo que facilite la convivencia de los VTC y de los taxis en vez de plantear bandos. El Govern está dando unos pasos inquietantes. El camino de desobedecer lo que dictaminan las más altas instancias judiciales es muy peligroso. Nos condena a la inseguridad jurídica. Hemos de volver a la casilla de salida. El Govern ha de sentar de nuevo a las partes, recordar los procedimientos judiciales y dar un futuro a ambos modelos”.
“¿Acaso seremos la única gran ciudad donde no funcionen las grandes aplicaciones?”
“La supervivencia del centro de la ciudad tal y como lo entendemos depende de su oferta de movilidad –tercia Elvira García, de Barcelona Oberta–. Los ejes sobreviven gracias en buena medida a los visitantes, a los turistas pero también y sobre todo a los vecinos del área metropolitana. Y hoy día padecemos un transporte público deficitario y grandes restricciones al transporte privado. El centro ya está perdiendo demasiados visitantes. En este escenario la potenciación de la oferta de los VTC y de los taxis es fundamental para no perder competitividad. Pedimos a la administración que garantice la máxima movilidad posible”.
La protesta de ayer de cerca de 200 conductores de vehículos VTC que dificultó el tráfico hacia el Mobile y enturbió su jornada inaugural manifestó cómo este conflicto no hace otra cosa que agravarse. La tensión tiene visos de crecer. La tramitación de la nueva ley ya acumula retrasos. La resolución de la enmienda interpuesta por Vox y otras alegaciones pueden retrasar la votación definitiva hasta bien pasado el verano. Además, este verano comenzarán a terminar las prórrogas de muchas licencias VTC. Sin una nueva regulación en vigor lo arregla nos acercamos a una muy pantanosa maraña judicial. Todo se va a complicar aún más.
“Nos estamos enquistando en un enfrentamiento irracional que no nos lleva a ninguna parte”
El plan del Govern era que la nueva ley del taxi quedara aprobada esta primavera. Antes de irse a Venezuela, Alberto Álvarez, alías Tito , advirtió que si no era así montaría una sucesión de protestas sin parangón. Tito aterrizará esta semana en Barcelona dispuesto a explicar las a su juicio bondades de la nueva norma. “Cuando todo se sepa nadie se pondrá en contra”. También está resuelto a conminar a los grupos del Parlament a acelerar los trámites para que la nueva ley quede aprobada como está plantada este junio. Sí, la guerra del taxi aún está lejos de su armisticio.

Una protesta inédita
La marcha lenta de 200 VTC enturbia la inauguración del Mobile
Una marcha lenta de cerca de 200 vehículos VTC enturbió ayer la inauguración del Mobile World Congress. Lo que nunca se atrevieron a hacer los taxistas lo montaron sus competidores a la desesperada. Muchos tratan de llamar la atención amenazando esta cita, pero muy pocos se atreven a hacerlo. De hecho, las patronales del sector no secundaron esta marcha lenta de asalariados y autónomos. Muhammad Bilal, de Aurora, una asociación que suma un millar de conductores que suelen trabajar con las apps de Uber, Bolt y Cabify y también otros que conducen vehículos de alta gama y furgonetas, denuncia que la Guardia Urbana los está cosiendo a multas desde hace más de una semana por no tener el doble permiso necesario para operar en el área metropolitana, pese a que la Generalitat permite estos días que presten sus servicios los VTC de fuera de Catalunya dado que la propia Administración catalana considera que la flota es insuficiente para atender eventos como el Mobile. “También protestamos porque la nueva ley del taxi de la Generalitat nos dejará a todos en la calle. Solo queremos trabajar, solo queremos que nos escuchen. ¿Por qué la policía no es tan dura con los piratas?”. Bilal también denuncia que estos días muchas empresas dedicadas a la organización de eventos y otros servicios están alquilando furgonetas sin conductor para sus clientes. El problema es que está poniendo al volante a azafatos de congresos, estudiantes que necesitan un ingreso extra y otros particulares sin la formación adecuada. “Ni tienen seguro ni tienen nada, pero nadie los molesta. Sí, estamos desesperados”. Estos conductores arrancaron sobre las ocho y media en Aragó con Villarroel y condujeron bien despacio sin dejar de tocar el claxon hasta plaza Espanya. Allí muchos congresistas se dieron cuenta de que no llegarían al primer día del Mobile a la hora prevista. La protesta también complicó la circulación en la Gran Via y en la ronda. Junto al Mobile, los conductores dieron con un montón de furgonetas de los Mossos d’Esquadra que cerraban su paso hacia la entrada principal del congreso, así que aparcaron cerca y se quedaron un rato por los alrededores.

Nacido en Salamanca en 1974. Licenciado en Sociología por la Universidad de Granada. Máster en Periodismo Les Hueras de la Universitat de Barcelona. Premio Josep Maria Huertas Clavería en 2008 por su obra Mudanzas . Desde el año 2000 escribe reportajes en La Vanguardia , en su mayor parte sobre el ámbito local.



