Cuando en diciembre del año pasado, después de ocho años de la desaparición de Elvis Benítez, la causa volvió a moverse, para Erica Romero, madre del joven, se encendió nuevamente una luz de esperanza.
Una nueva línea investigativa que ubicaba a Elvis en una supuesta cercanía con el entorno de la familia Sena derivó en nuevas declaraciones testimoniales, operativos policiales en el ex barrio Emerenciano y pronunciamientos de la Procuración General que hablaron de «elementos que antes estaban fuera del expediente» y que comenzaban a incorporarse a la investigación.
La posibilidad de reconstruir qué ocurrió con el joven desaparecido en diciembre de 2017 empezó a tomar una forma que durante años no había tenido. Sin embargo, con el paso de los meses, ese nuevo impulso en la investigación comenzó a diluirse. Hasta ahora.
Según pudo reconstruir Libertad a partir de diversas fuentes judiciales, en 2025 se abrió una cuenta bancaria en dólares en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires utilizando el CUIL y los datos personales de Elvis Benítez, el joven que permanece desaparecido desde hace más de ocho años.
El hallazgo encendió nuevas alertas dentro del expediente. A partir de esa información, la Justicia habría solicitado informes a la entidad bancaria y el levantamiento del secreto bancario, con el objetivo de determinar quién gestionó la apertura de la cuenta, si hubo movimientos financieros y si existen fondos depositados.
Por ahora, el dato abre más preguntas que respuestas. «No hay nada concreto todavía», reconoció a este medio una fuente consultada. Los investigadores esperan que la documentación bancaria permita reconstruir la operatoria y establecer si se trata de un posible uso fraudulento de identidad o de un dato que podría tener relación con la desaparición.
Las preguntas ahora son varias: quién abrió la cuenta utilizando los datos del joven, cómo se validó la identidad para la apertura bancaria, si hubo movimientos de dinero o transferencias y si existe algún vínculo entre esa operatoria y la desaparición. Para avanzar en esas respuestas, la Justicia pidió informes detallados al banco y documentación completa sobre la apertura de la cuenta, además del levantamiento del secreto bancario correspondiente.
OTRO DATO DE LA INVESTIGACIÓN, EL NOMBRE QUE SE MENCIONÓ PERO QUE NUNCA LLAMÓ LA ATENCIÓN
En paralelo, dentro del expediente, hay un dato que llama la atención. En una declaración testimonial realizada en noviembre de 2025, Erica Romero recordó distintos episodios vinculados a la vida de su hijo antes de su desaparición y mencionó nuevamente al dirigente social «Pili» Santa Cruz, quien había tenido (según su relato) contacto con Elvis cuando el joven participaba en una cooperativa vinculada a una beca de trabajo.
Según relató la mujer ante la Justicia, su hijo trabajó entre marzo y septiembre de 2017 en una cooperativa donde realizaba tareas de limpieza en la Escuela Nº108 del barrio Mujeres Argentinas. La relación terminó abruptamente tras un conflicto. Romero declaró que, días antes de dejar la cooperativa, Elvis regresó a su casa golpeado y le contó que había tenido una pelea con Santa Cruz.
«Pili me pegó«, le habría dicho el joven, según el testimonio incorporado al expediente. La madre aseguró que le sugirió realizar una denuncia, pero Elvis se negó.
«Mamá, es mi palabra contra la de él», le habría respondido.
Un antecedente que ya figuraba en la causa
La referencia a Pili Santa Cruz no es nueva dentro del expediente. Según consta en declaraciones realizadas en febrero de 2018, Erica Romero ya había mencionado ese episodio ante los investigadores. En aquel momento, incluso la abuela del joven presentó una denuncia en la Comisaría Novena, luego de que un hombre que se realizaba diálisis con el abuelo paterno de Elvis afirmara haber visto al dirigente social cerca del lugar donde el joven esperaba el colectivo el día de su desaparición.
Por Gabriel BobisPeriodista




