
L’Hospitalet de Llobregat
La resiliencia del Mobile World Congress (MWC) queda confirmada. En los veinte años que lleva en Barcelona ha superado huelgas, manifestaciones y tensiones políticas de todo tipo. Solo la pandemia pudo con el congreso y dicho parón sirvió precisamente para sentar unas bases que demuestran haberlo convertido en inmune a todos los problemas que puedan surgir.
El cierre del espacio aéreo de Oriente Medio desde el sábado dificultó la llegada de miles de asistentes, pero aún así, la feria más importante de Barcelona ha reunido a cerca de 105.000 profesionales de medio mundo, “a pesar de las interrupciones que se han producido en los viajes a nivel mundial”, según ha valorado la GSMA en el comunicado hecho público al cerrar las puertas. Se queda solo 4.000 personas por debajo del año pasado y del 2019, cuando se batió el récord de asistencia.
“En este contexto geopolítico tan complejo, queda demostrada la solidez del evento”, celebra el director general de Fira de Barcelona, Constantí Serrallonga. Destaca también el nivel de los asistentes, más allá del número. Casi la mitad de los cerca de 105.000 profesionales son directivos y un 17% son ejecutivos del máximo rango de decisión.
Si no hubiese sido por los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, el MWC habría batido otro récord de asistencia, según fuentes de la organización, que aún así prefieren no concretar cuanta gente no pudo coger un avión o se ha quedado colgada en los grandes aeropuertos del Golfo Pérsico.
El lunes al abrir las puertas parecía que faltaba mucha gente, pero el martes la vorágine ya era similar a la del año pasado, con los pasillos abarrotados y dificultades para moverse de un estand a otro. El miércoles confirmó la tendencia y el jueves –día de cierre– sirvió para acabar de maquillar la estadística con la invitación para visitar el MWC que recibieron los 25.000 jóvenes asistentes al Talent Arena, el salón de programadores celebrado del lunes al miércoles en Montjuïc. La GSMA no concreta cuantos de ellos la han utilizado pero ayer se contaban por centenares los jóvenes que visitaban el salón como quien va a un parque de atracciones, nada que ver con el ambiente profesional que imperaba los días previos.
Los principales afectados por la situación internacional han sido los asiáticos, que no disponen de vuelos directos al aeropuerto de El Prat. El propio presidente de la GSMA, Gopal Vittal, se quedó sin poder llegar al congreso desde la India, y el director general, Vivek Badrinath, lo consiguió por los pelos. “Me voy esta semana inspirado por lo que he visto y más convencido que nunca del papel que desempeña nuestra increíble industria en la creación de un mundo más seguro y mejor conectado”, celebra Badrinath.
Las empresas indias son las que más bajas de congresistas han registrado. En algunos casos han tenido hasta que improvisar y a través de una empresa de trabajo temporal han contratado a personal de Barcelona para suplir las ausencias de última hora. Aunque no supiesen mucho de que iba la cosa, al menos daban la cara ante los clientes con los que tenían visitas concertadas y les emplazaban a mantener encuentros virtuales.
Por su parte, las compañías chinas, que son las que más metros cuadrados contratan en el congreso, también han echado de menos a numerosos trabajadores. En algunas compañías el recuento de habitaciones vacías reservadas supera las decenas, aunque el congreso dirigido por John Hoffman evita dar ninguna cifra aproximada y le quita peso a la cuestión.
Los asiáticos tienen ahora problemas para volver a casa y buscan rutas alternativas con escala en Europa
Ahora el problema aparece para volver a casa entre aquellos que vinieron con tiempo, antes de que se cerrase el espacio aéreo el sábado. Una vez acabado el Mobile, si pretendían volar haciendo escala en Doha, Dubái o Abu Dabi lo tienen complicado. Esa es la ruta habitual utilizada por muchos congresistas asiáticos que vuelan desde sus ciudades de origen con Emirates, Qatar Airways o Etihad, haciendo escala en el Golfo Pérsico. La mayoría de ellos se están buscando la vida explorando rutas alternativas con escala en ciudades europeas como Ámsterdam, Frankfurt y París, pero la alta demanda dispara los precios.
Con la vista puesta en el pabellón Zero
Durante la celebración del Mobile no se han detenido las obras de construcción del pabellón Zero, frente a la entrada principal del recinto Gran Via de Fira de Barcelona en l’Hospitalet. Si nada se tuerce, de aquí a un año las obras ya se verán acabadas por fuera, aunque para poder usarlo aún habrá que esperar al MWC del 2028. Será entonces cuando el congreso dispondrá de 300.000 metros cuadarados de espacio expositivo y podrá dar un salto adelante que ahora es imposible por la falta de espacio. “El año que viene será de transición”, reconoce Constantí Serrallonga. Quien sí deberá replantear su espacio ya en el 2027 es el salón Talent Arena, que se celebra en Montjuïc y ya se verá afectado por el inminente inicio de las obras en los palacios casi centenarios.

Redactor de La Vanguardia especializado en infraestructuras, movilidad y urbanismo. También escribe de ferias y congresos. Antes siguió la actualidad de l’Hospitalet y el Baix Llobregat, donde está ligado a proyectos de información local



