Cuanta más y mejor información se tenga de un incidente, más eficaz será su gestión. Esta obviedad es la esencia de lo que aspira a ser la nueva sala de mando del futuro de los Mossos d’Esquadra. Un ambicioso proyecto, liderado por la comisaría general de las tecnologías de la información y la comunicación, que estos días se ha presentado en el stand que la policía catalana ha vuelto a tener por tercer año consecutivo en el Mobile World Congress. Algunas características de ese centro de coordinación policial ya son hoy una realidad, pero lo más importante de la sala del futuro será el tener la capacidad ante un incidente crítico de recibir en tiempo real todas las imágenes posibles de cuantos más actores mejor. Evidentemente, interlocutores verificados, pero que faciliten en directo a las pantallas del centro toda la información del suceso en vivo.
La buena gestión de un incidente, tanto si es delincuencial como si se trata de una emergencia, requiere lo que se denomina conciencia situacional. Hasta ahora, los policías sabían lo que había pasado o lo que estaba sucediendo porque alguien se lo contaba por teléfono, llamando al número de emergencias. Hay una segunda opción, que es la que plantea la nueva sala: verlo en directo en el momento en que está sucediendo. Todavía hay una tercera posibilidad: ver lo que ocurre mientras los testigos o víctimas lo están narrando. Y es a ese escenario hacia el que transitan las organizaciones policiales y concretamente los Mossos d’Esquadra. Tener la capacidad tecnológica para que, cuando ocurra algo en la vía pública, antes de que llegue la primera patrulla policial el operador de la sala de mando ya esté presenciando en directo el incidente y gestionando todo lo que se necesita. En definitiva, anticiparse a la toma de decisiones con una información mucho más completa y veraz.
Esto ya ocurre en los accidentes de tráfico gracias a las cámaras de seguridad que hay en las autopistas y cuya señal reciben las salas de la policía. Cuando un automovilista sufre un siniestro, antes de que llegue la primera patrulla de tráfico, desde la sala, el operador gestiona en función de lo que está viendo el número de ambulancias, bomberos o el resto de los servicios que necesita movilizar.
La sala del futuro aspira a ser el primer policía en acudir a un incidente a través de las imágenes que reciba
Salgamos de las autopistas. “¿Quiénes son las primeras personas que llegan a un incidente de seguridad o una emergencia?”, se pregunta el inspector de los Mossos Tomàs Copete. Y él mismo responde: “Los ciudadanos que están más cerca, las propias víctimas de la emergencia”. La nueva sala tiene que estar dotada de mecanismos para ser capaz de recibir y gestionar desde los primeros instantes de la crisis las imágenes y la información que generen los ciudadanos presentes en el suceso y que ya comparten en redes.
La reciente tragedia de Adamuz es un buen ejemplo. Tras la colisión de los dos trenes, el pasado 18 de enero, los primeros supervivientes telefonearon al 112. Y algunos empezaron a compartir en sus redes sociales vídeos, fotografías y textos detallando lo que estaban viviendo. “Toda esa información hay que aprovecharla para mejorar gestión de la emergencia”, añade el sargento Mario Olivares. ¿Cómo? Utilizando, por ejemplo, motores de búsqueda de inteligencia artificial que localicen desde el primer instante todos esos datos que las víctimas están compartiendo en directo. “Imaginen ahora que yo contacto con una de esas personas que se encuentra cerca del incidente y le digo: te voy a enviar un enlace a tu teléfono, lo abres y tu móvil funcionara como una cámara para mí”, añade el inspector. Un terminal improvisado que trabajará para los gestores de la emergencia, que recibirán las imágenes en directo en la gran pantalla de la sala de control.
Cada vez son más los actores con cámaras, personales, privadas o institucionales capaces de grabar lo que está ocurriendo. De hecho, se tiende irremediablemente a una monitorización visual cada vez mayor de los espacios, los públicos y los privados. “Se trata de encontrar la manera de que todo ese volumen inabarcable de información llegue al centro de mando”, cuando las imágenes, evidentemente, tengan un interés policial, indica el sargento.
La policía catalana ha presentado el proyecto esta semana en su stand del Mobile World Congress
De cara a esa sala de mando del futuro, los responsables de la policía catalana ya han empezado a preparar convenios con organismos, instituciones y cualquier interlocutor público o privado con cámaras. Al final, todas son de interés policial. Convenios que se firmarán para legalizar el acceso y visionado de esas imágenes en directo. “La lista es interminable. Aquí tenemos desde Ferrocarrils de la Generalitat, todos los metros y autobuses, con sus estaciones, de la red de Transports Metropolitans de Barcelona, centros comerciales, edificios públicos, cámaras municipales…”. Y a todos esos terminales hay que añadir además las cámaras personales de los policías, las de los vehículos policiales y las de los drones con los que cada vez en mayor número trabajan los Mossos. “Lo importante es tener la capacidad para gestionar ese volumen de manera eficaz para que no termine convirtiéndose en un problema, sino en la posibilidad de vivir prácticamente en directo lo que está pasando en un incidente puntual”. Y cuanta más y mejor información se tenga, añaden, “la toma de decisiones operativas será mucho más eficaz, que al final es de lo que se trata”.
Los expertos policiales aseguran que este es el único camino para gestionar con eficacia los incidentes de seguridad y las grandes o pequeñas emergencias. “La sala tiene que ser el primer policía que llega al lugar donde pasan las cosas”, añade el intendente Josep Saumell.

Escribe y cuenta historias de la mala vida desde que empezó en el oficio del periodismo, desde los tiempos del fax. Autora de ‘Desmontando el crimen perfecto’. Convive con dos perros, Simón y Lola; y con todo por aprender



