
Barcelona
Como en tantos otros campos, la paridad entró por las aulas para luego conquistar espacios profesionales e institucionales. En el mundo de la arquitectura, ya hace años que ellas son mayoría en clase. En la UPC, en la Escola Tècnica Superior d’Arquitectura de Barcelona (Etsab), las alumnas superan el 50% desde el 2006 y este curso ya representan el 59,18%. A nivel de colegiación, es otra cosa. Las mujeres son el 33% en el Col·legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC), aunque si se pone el foco en la franja de entre 30 y 40 años, entonces la proporción sube al 48%. La Capital de la Arquitectura de Barcelona ha normalizado, tanto en la organización como en la programación, la presencia y la aportación de las profesionales en el campo de la construcción y el espacio urbano.
“La capitalidad tiene que servir para hacer llegar a la sociedad los valores de la arquitectura y el impacto que supone para la vida de los ciudadanos, también para su salud y felicidad”, reivindica Sandra Bestraten, primera presidenta del COAC en Barcelona, profesora en la Etsab y presidenta de la comisión de mujeres e igualdad de la Associació Intercol·legial de Col·legis Professionals de Catalunya. “Más allá del número de colegiadas… lo que importa es cómo impacta la presencia de las mujeres y cómo se aplican los criterios de género, sea el arquitecto un hombre o una mujer”, argumenta.
La exposición ‘(In)visibles’ reconoce el trabajo de grandes arquitectas borradas de la historia
Precisamente, el diseño de los espacios públicos desde una perspectiva de género centró una de las mesas redondas que esta semana se han celebrado en el marco de la capitalidad. El acontecimiento mismo, que durante diez meses pone a Barcelona en el foco de la arquitectura mundial, está capitaneado por mujeres: por parte del Ayuntamiento, su arquitecta jefa, Maria Buhigas, y por parte de la Fundación Mies van der Rohe, su directora, Anna Ramos. La coordinadora de la oficina técnica es Ninoska Juan, y tres de los seis miembros del comité científico son mujeres.
Durante estos días, entre las actividades programadas para visibilizar el trabajo de las mujeres figura Itinerarios visibles y visitables , que durante el mes de marzo se realizará en Poblenou, Fort Pienc y Ciutat Vella para poner de relieve la aportación de arquitectas, urbanistas y paisajistas y mostrar in situ cómo la perspectiva de género y la mirada inclusiva hacen de las ciudades espacios más justos. También los talleres de Recorridos y cartografías feministas entre lo urbano y urbanístico , del FemCol·lectiva, para reflexionar sobre el papel del diseño y la gestión urbanos.
Otra de las actividades destacadas es la exposición (In)visibles , que hasta el 16 de abril puede visitarse en el Institut Français de Barcelona (la entrada es libre). La muestra es un reconocimiento a 19 arquitectas que han sufrido una invisibilización de su trabajo y su nombre, en la mayoría de casos, eclipsadas por el de un hombre. Así, la exposición –producida por Mémo (Mouvement pour l’Equité dans la Maîtrise d’Oeuvre) y El Globus Vermell– muestra el dibujo en blanco y negro de algunos de los grandes de la historia de la arquitectura, como Norman Foster, Le Corbusier, Frank Lloyd Wright o Mies Van der Rohe y, debajo, en color, el de una arquitecta eclipsada por ellos del reconocimiento público: Wendy Cheesman, Eileen Gray, Marion Mahoney y Lilyu Reich, respectivamente. La muestra también destaca el papel de arquitectas como Carme Pinós, que durante años fue eclipsada por Enric Miralles, o Itziar González.
La programación incluye numerosas conferencias y actividades para conocer el trabajo de las arquitectas del momento y propuestas como las sesiones de Architecture Studio Sessions permiten descubrir también sus estudios y espacios de trabajo.




