Mar, 10 marzo, 2026
20.4 C
Buenos Aires

“Más es más y menos es aburrido”: la frase de una mujer empresaria centenaria que desafió las reglas

Tenía una filosofía que muchos llamarían poco convencional. Mientras gran parte de la sociedad hoy promueve la moderación en todos los aspectos de la vida, Iris Apfel decía que “más es más y menos es aburrido”. Sus palabras no eran una declaración liviana, sino el resultado de una vida plena, intensa y sin concesiones.

Nacida en Astoria, Queens Nueva York, creció en una época en la que los roles tradicionales parecían inamovibles. Sin embargo, desde muy joven fue desafiando normas, expectativas familiares y estereotipos sociales. Esa actitud de cuestionar lo establecido se extendió a cada etapa de su vida.

Nunca se conformó con seguir la corriente, incluso cuando eso implicó ir contra las miradas de su entorno. Amante de la música, los viajes, la moda y las reuniones sociales, siempre buscó experiencias que hicieran vibrar sus sentidos. Para ella, la vida no se medía en años, sino en intensidad.

A dos años de su muerte, sus opiniones sobre el envejecimiento, la felicidad y el sentido de la vida invitan a reflexionar. Su mensaje parece simple, pero encierra una visión profunda sobre cómo vivir plenamente sin caer en la rigidez de las recetas establecidas.

Una vida que celebra el exceso con propósito

Para Apfel, vivir bien no tenía que ver con someterse a reglas estrictas de mesura, sino con encontrar gozo en la abundancia cuidada. Su enfoque combinaba pasión, audacia y una atención consciente a cada momento vivido.

Un ícono atemporal.

Estos son los pilares que proponía:

  • Celebrar las pasiones personales. Nunca dejó de cultivar aquello que la hacía sentir viva, como la música, la danza y el arte. Para ella, dedicar tiempo a lo que uno ama no era un lujo, sino una necesidad. La pasión se convierte en una herramienta de conexión con el presente.
  • Romper con las expectativas sociales. No aceptó que la edad fuera un límite para aspirar a nuevas experiencias. Se negó a aceptar que lo correcto es siempre moderado o comedido. Romper moldes le permitió construir una vida más auténtica.
  • Disfrutar los placeres de la vida. Consideraba que los momentos de gozo, como una buena comida o una conversación animada, enriquecían el alma. No veía contradicción entre la indulgencia y el bienestar. Creía que el equilibrio se encontraba en saber cuándo disfrutar sin caer en excesos destructivos.
  • Mantener relaciones profundas y activas. Cultivó amistades duraderas y conexiones significativas con personas de todas las edades. Esta red social activa le dio apoyo emocional y estímulo constante. Para ella, rodearse de otros era tan importante como cultivar la propia individualidad.
  • Estar abierta al aprendizaje contínuo. Aunque muchos suponen que el aprendizaje disminuye con la edad, ella lo abrazó como un motor de curiosidad. Aprendió nuevos idiomas, probó bailes foráneos y exploró diversas culturas. El aprendizaje constante alimentó su creatividad y su sentido de propósito.
  • Vivir con intensidad y sin arrepentimientos. No creía en guardar reservas para un “mejor momento”. Su lema de “más es más” se traduce en no posponer lo que puede vivirse hoy. Según ella, la vida se disfrutaba de verdad cuando se experimentaba con plenitud.
  • Cuidar la salud sin sacrificar placer. Aunque le prestaba atención a su bienestar físico, nunca lo hizo a costa del disfrute. Encontraba equilibrio entre cuidarse y permitir experiencias que nutrieran el espíritu. Esta visión la llevó a integrar el autocuidado en su estilo de vida, sin dogmas rígidos.
  • Reír y encontrar humor en cada etapa. El sentido del humor fue para ella una herramienta poderosa para enfrentar dificultades. Rió de sus propios errores y de las paradojas de la vida. La risa y la ligereza contribuyeron a su bienestar emocional.
Apfel, una distinta. Foto: AFP.

Luego de una exposición de su propia ropa en el Met de Nueva York, Apfel se convirtió -según el New York Times– en una celebridad internacional de la moda pop. Murió el 1 de marzo de 2024, a los 102 años.

El mensaje que transmitía era una invitación a repensar nuestra relación con la vida, el placer y las normas sociales. Su historia demuestra que vivir de manera plena no está reñido con la edad, sino con la actitud con la que uno decide enfrentar cada día. Tal vez, como ella decía, más no sea sinónimo de exceso vacío, sino de una vida vivida con propósito y con intensidad.

Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín

QUIERO RECIBIRLO

Newsletter Clarín

Redacción

Fuente: Leer artículo original

Desde Vive multimedio digital de comunicación y webs de ciudades claves de Argentina y el mundo; difundimos y potenciamos autores y otros medios indistintos de comunicación. Asimismo generamos nuestras propias creaciones e investigaciones periodísticas para el servicio de los lectores.

Sugerimos leer la fuente y ampliar con el link de arriba para acceder al origen de la nota.

 

Paraná: un chico de 12 años fue a buscar su pelota al patio de un cura y se electrocutó con el portón

Esteban, un chico de 12 años sufrió una fuerte descarga eléctrica cuando intentó recuperar una pelota que había caído...

Un chico de tres años recibió un trasplante de corazón con una técnica inédita en un hospital nacional

El Hospital Nacional Profesor Alejandro Posadas concretó un procedimiento inédito en el sistema de salud pública argentino: realizó por...

Comer en el trabajo: un nuevo estudio reveló un dato alarmante

Un nuevo informe, difundido por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), pone...
- Advertisement -spot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí