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Ágata, la gatita que sigue perdida tras la histórica inundación en Bahía Blanca: «Es mi nena»

“Ella es Ágata. El pasado 7 de marzo de 2025 en la inundación ella se perdió. La hemos buscado todos los días por todo el barrio, nos cansamos de publicar, gritar su nombre de noche y nada… no aparece. Tenemos la esperanza de que aún esté con vida y pueda volver a casa”, se lee en la publicación que Micaela Tavella, la dueña de Ágata, hizo en febrero de este año.

Ágata es su gatita y la historia entre ellas comenzó hace cinco años, cuando “Mika” encontró una publicación de Facebook en donde la daban en adopción. El amor fue instantáneo. Pidió por ella, la fue a buscar a la casa de una vecina y se la llevó dormida en su moto.

“Es mi nena”, dice ella mientras conversa con Clarín. Pasó un año de la última vez que la vio y escuchó su “maullido particular”, pero en todo este tiempo nunca perdió la esperanza de encontrarla con vida. En un encuentro con Clarín trae algunas fotos de la gata: tiene un pelaje negro con una franja blanca en el pecho; ojos verdes; patitas blancas también y una mancha blanca cubriendo su nariz.

El 7 de marzo, la inundación de Bahía Blanca arrasó con todo a su paso y los animales no fueron la excepción. Se hicieron virales muchos videos de mascotas que eran rescatadas de casas inundadas, e incluso la fundación Planeta Vivo se trasladó a la ciudad para ayudar en la búsqueda y rescate de las mascotas perdidas a causa del temporal.

Mika recuerda que en la madrugada del 7 de marzo fue su perro el que los despertó a ella y a su pareja. Tenían además de Ágata tres gatitas más que todavía conservan con ellos. Cuando se despertaron y vieron a su alrededor, el agua ya estaba cubriendo buena parte de sus muebles. Observaron al perro flotando arriba de un sillón.

Negra con una franja blanca en el pecho y ojos verdes, los rasgos de la gata. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial a Bahía Blanca

“Teníamos el agua hasta la rodilla, pero nos quedamos hasta las ocho y ahí nos dijeron que teníamos que evacuar las casas. Al perro lo sacamos con el mismo sillón, a dos gatas las pusimos en un canasto de ropa y a otra que es ciega en una mochila. A Ágata no la encontramos”, cuenta Mika con un nudo en la garganta.

Esa misma tarde la pareja volvió a su casa en el barrio Olivos para ver su estado de las cosas. Desesperada, Mika empezó a gritar el nombre de su amada gatita: “¡Ágata, Ágata, Ágata!”. La buscó como pudo entre el barro que había, pero no la halló.

“Cada vez que íbamos yo gritaba su nombre y nada. Y la empecé a publicar en redes. Ella tiene un maullido muy particular. Siempre entra, sale por la ventana, se maneja. Yo pienso que esa noche que arrancó la lluvia había mucha correntada y para mí se la llevó alguien. Puede ser que se haya ido a un lugar, se desorientó, no pudo volver y la persona puede ser grande también, y se la quedó”, dice Mika.

Todas las mascotas de sus vecinos volvieron, pero Mika nunca vio ni un rastro de la gatita.

Micaela y Ágata. Ella dice que tiene una corazonada porque el cuerpo no apareció. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial a Bahía Blanca.

Durante el año tuvieron que recuperar lo que habían perdido: algunos electrodomésticos, como la heladera y el lavarropas, lograron hacerlos funcionar, y muchas otras cosas las recibieron de donaciones.

El auto que tenían quedó destruido por la inundación y tuvieron que sacar un préstamo en el banco para poder comprarse uno nuevo y empezar un proyecto vinculado al cuidado de animales: el traslado de mascotas a centros de castración y atención veterinaria.

“Al poco tiempo de que pasó esto con Ágata, en abril rescaté un gatito”, añade Exequiel, la pareja de Mika. “Estaba volviendo de hacer un traslado y vi a un gatito arriba de un árbol. Cuando me empezó a seguir me di cuenta de que estaba lleno de pulgas, que estaba re flaco. Cuando llegó a casa le dimos de comer, estaba desesperado”, explica.

Ese gatito ahora vive con ellos, junto a sus dos perros y a los otros gatos que salvaron en un canasto de ropa cuando el agua amenazaba con llevarse todo. Micaela dice que siempre tuvo mucho amor hacia los animales y que los siente como parte de su familia.

“Me cansé de compartir por todos lados y ahora tengo una corazonada porque… no apareció un cuerpo, ni algún vecino que me haya avisado. Lo pensé y dije ‘voy a hacer una publicación de vuelta’. Casi no puedo hablar de ella porque me pongo a llorar. Ojalá aparezca, la esperamos y la extrañamos mucho”, cierra Mika.

Comparte su número para contactarla en caso de haber visto o tener información de Ágata: +54 9 291 566-4224.

PS

Redacción

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