La fiesta que cada año monta el Gremi de Restauració de Barcelona para conmemorar a la copatrona Santa Eulàlia siempre tuvo un punto extraño. Aquí se cruzan Artur Mas y el padre Apeles, comerciantes y cantantes, Luis Sans y Cristina Fallarás, actores y hoteleros, Mario Gas y Toni Rovira, gente que ya no sabes a que se dedica y otra que está en todos los fregadosS. Tenemos lo más nutrido de… ¿de todo? Y al mediodía, entre semana y con barra libre de vino, cerveza y refrescos.
Así que ya en tiempos de la alcaldesa Ada Colau la celebración devino en una suerte de aquelarre conjurado para acabar con ese poder alternativo de repente establecido del todo empeñado en que todos montemos en bicicleta aunque llueva ¡un sarao supercontestario! qué cosas… Tú ibas allí y los poderes fácticos y las fuerzas vivas de esta ciudad copa de rosado espumoso en mano te contaban gritando en voz baja todas sus inquietudes, pesares y miedos sobre todo de carácter municipal.
La fiesta de Santa Eulàlia en La Paloma siempre revela el estado de la relación del tejido productivo y el Ayuntamiento
La fiesta de Santa Eulàlia siempre fue un modo de pulsar la relación de estos poderes vivos con las administraciones, sobre todo con el Ayuntamiento. La gente se soltaba que daba gusto. Lo que ocurre es que desde que lo montan en la discoteca La Paloma no te llenan las copas ni reparten comida mientra las autoridades, los homenajeados y el maestro de ceremonias de turno pronuncian los correspondientes discursos. A uno no le da tiempo ni a ponerse de veras pesado ni a llenarse hasta arriba el estómago. Un a medio camino muy propio de la Barcelona de estos tiempos.
Y seamos francos, para qué engañarnos, huyamos de imposturas y eufemismos, Colau nunca fue de los suyos, para nada. Ni lo fue ni lo quiso. Con los años aprendieron principalmente a tratarse con cordialidad. Y Jaume Collboni, sí. Y tanto que a Collboni siempre lo miraron como uno de los suyos. Qué demonios. Collboni se sentó tarde, con los parlamentos en honor del actor Alberto San Juan ya terminados. Pero luego se prodigó entre risas en un montón de corrillos. Que si se casó con un traje de Santa Eulalia, que si tiene gafas de Cottet y cortinas de La Mallorquina…

Del alcalde Collboni todos esperaban un giro de 180 grados, drástico al tiempo que muy gradual, progresivo y sin estridencias: un revival de las más fastuosas tradiciones del PsC (sí, con la ese pequeñita). De ahí que las críticas no resultaran ayer tan espontáneas como en otras ediciones, que tuvieras que rascar un poco a las fuerzas fácticas, que a veces incluso meter un poco de cizaña. ¿A ti te parece que Barcelona luce lo que tiene que lucir? Y en las respuestas se aprecia que el interlocutor esperaba de Collboni mucho más que un trato cordial.
“Hombre, la verdad es que lucir no luce. Continuamos constreñidos. Nos cuesta presumir de nuestras cosas”. “Por ejemplo, en pleno año capital de la arquitectura podríamos iluminar mucho mejor nuestros inmuebles más singulares”. “Y las fuentes, las fuentes también podrían iluminarse mucho mejor por las noches y darle un punto más alegre a la ciudad. No sé por qué tenemos que esperar siempre a la Navidad. El Ayuntamiento no se quita determinados complejos de encima”.
“Sí, tiene miedo a que le adelanten por la izquierda”. “Nos falta un wow , un gran proyecto, algo ilusionante que también tire del carro”. “Ya sería hora de revisar el Peuat”. “Hasta la Generalitat está más on fire ”. “Barcelona no se pone las pilas. Este año nadie va a ir de vacaciones a Egipto ¿por qué no nos estamos posicionando ante esta oportunidad?”.“El Ayuntamiento continúa siendo un escollo a la hora de hacer cosas. Sus ritmos y su burocracia continúan siendo un problema”. “Es que Barcelona no dejó todavía de ser la ciudad del no”. “No…”.

Nacido en Salamanca en 1974. Licenciado en Sociología por la Universidad de Granada. Máster en Periodismo Les Hueras de la Universitat de Barcelona. Premio Josep Maria Huertas Clavería en 2008 por su obra Mudanzas . Desde el año 2000 escribe reportajes en La Vanguardia , en su mayor parte sobre el ámbito local.



