Renfe, ante la polémica por los trenes en las Fallas de València, explica su posición: dice que tiene plan alternativo, permitir la llegada de las líneas C‑1 y C‑2 a València Nord, con salidas laterales por las calles Bailén y Alicante, como ha hecho otros años -”es totalmente asumible”-, pero que transportar a los viajeros en autobús es “inviable”. Aduce que sería necesario movilizar alrededor de 160 autobuses en un intervalo de dos horas, “en un contexto en el que, durante las Fallas, la ciudad presenta una circulación viaria muy afectada y frecuentes cortes”.
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