Hace unos meses fue la resurrección del plan de barrios. Hace unas semanas, la presentación del proyecto del futuro hospital Clínic de Barcelona. Hace muy pocos días, con apenas unos minutos de diferencia, el anuncio de la ampliación del MNAC y la concreción del campus de salud de Girona. El Govern de la Generalitat, a pesar de su azarosa vida (peste porcina, crisis de Rodalies, inclemencias meteorológicas, un presidente fuera de combate por culpa de una extraña enfermedad, dificultades para aprobar unos nuevos presupuestos…), ha decidido aplicarse aquella máxima que dice que el movimiento se demuestra andando. Y en un país donde todo se estudia del derecho y del revés las veces que haga falta y en el que todo se deja explicado hasta el más mínimo detalle sobre el plano, en un país de gran planificación y mermada ejecución, no es de extrañar que los actuales responsables políticos rebusquen viejas carpetas para encontrar en ellas soluciones de futuro.
El Ejecutivo de Salvador Illa ha entrado en una fase de frenesí propositivo que parece más propia de la víspera de unas elecciones. Su empeño en poner orden y asear Catalunya, imbuido como está de esa filosofía de Pla Endreça que el hiperactivo conseller de Presidència, Albert Dalmau, ha querido trasladar del Ayuntamiento de Barcelona a la Generalitat, ha impelido al Govern a desempolvar grandes proyectos de hace 15, 20, 25 años, que en su día quedaron encerrados en un cajón por culpa de crisis económicas, súbitas pérdidas de fe y ambición y cambios al frente de las instituciones, o por todo un poco.
Los responsables políticos de hoy rebuscan carpetas de ayer para hallar en ellas soluciones de mañana
La presentación el pasado lunes del nuevo Trueta de Girona del 2031 se parece mucho a la que en 2006 efectuó la entonces consellera de Sanitat, Marina Geli. La necesidad de ampliar o trasladar el Clínic se empezó a plantear ya en los años sesenta del siglo pasado y ya han pasado más de cuatro años desde que un informe técnico estableció que la mejor ubicación para el complejo hospitalario y de investigación de Barcelona eran las pistas deportivas de la UB.
De la ampliación del MNAC y de la conexión entre el Palau Nacional y el palacio Victòria Eugènia ya se hablaba y escribía mucho antes de que en enero de 2014 la Fundació la Caixa, la Fira y el propio MNAC constituyeran la Associació Montjuïc, Muntanya dels Museus. El eje transversal ferroviario anunciado anteayer parte de los estudios realizados entre 2005 y 2010 por los tripartitos presididos por Pasqual Maragall y José Montilla.

Suma y sigue de proyectos rescatados y rehabilitados y que de la noche a la mañana recuperan vigencia. Como decía esta semana un compañero de la redacción de La Vanguardia , ya están tardando mucho en sacarle las telarañas a otro clásico de ayer y hoy como es el túnel ferroviario de Horta. Tiempo al tiempo.

Periodista catalano-brasileño. Redactor jefe de la sección Vivir. Más de media vida en La Vanguardia



