Qué es una ciudad? Para algunos, un espacio densamente poblado donde vivir. O trabajar. O visitar… Un conjunto de edificios altos, o diseminados, con servicios, o sin ellos… “La mejor invención de la humanidad”, concluye la arquitecta jefa municipal, Maria Buhigas. Para comprobarlo, una visita al altillo de la antigua sede de la editorial Gustavo Gili, reconvertida en la Casa de l’Arquitectura. Con vistas a la maqueta de la gran Barcelona, una exposición reivindica el papel de las ciudades para romper tópicos y prejuicios y propone una nueva mirada para redescubrirlas a partir de la multitud de datos disponibles.
Todo gira entorno a una fórmula que no tiene un única solución y que juega con tres factores: la diversidad (las personas), la intensidad (la ciudad construida) y la complejidad (la relación entre las dos primeras). Tres elementos para leer cualquier ciudad, pero con Barcelona como prototipo. “Estas tres palabras son mi obsesión –reconoce Maria Buhigas– la ciudad es el lugar donde nos concentramos las personas y donde se concentran los problemas, es verdad; pero las ciudades nos hacen mejores personas, esto es un canto al optimismo, a favor de las ciudades”, advierte.
La exposición da voz a la maqueta poniendo en valor la diversidad, la intensidad y la complejidad de la ciudad
Un demógrafo, Andreu Domingo; una arquitecta urbanista, Eulàlia Gómez; un geógrafo, Francesc Muñoz; y otro arquitecto, Pau de Solà-Morales, han comisariado la exposición –con diseño museográfico de Domestic Data Streamers (DDS)– para convertir los datos en relato. Para explicar las dos dimensiones que conviven: personas y escenografía construida, en un recorrido interactivo que da voz y vida a la maqueta. Para arrancar, una propuesta en la que cada visitante contribuirá a tejer la ciudad a partir de preguntas con respuestas cerradas: ¿Dónde prefieres pasear? ¿Por callejones estrechos, cerca de la brisa del mar, por grandes avenidas…? ¿Qué encuentras acogedor de la ciudad de Barcelona? ¿Su energía vibrante y cosmopolita? ¿Que tenga mar y montaña? ¿Su clima? ¿Su gente? ¿Dónde te imaginas viviendo dentro de cuatro años? ¿Crees que Barcelona tiene una identidad propia?… Y una vez hecha la reflexión personal, arranca el recorrido por los tres elementos de la fórmula.

La diversidad se explica con cintas métricas que muestran la evolución de la población hasta alcanzar los actuales 1,7 millones de habitantes (de 180 nacionalidades y el 33% nacidos fuera de España) y cómo se mueven a diario y en tiempo real los 2,6 millones de personas que se desplazan por Barcelona.
La intensidad urbana, medida y representada con ladrillos (marrones espacio residencial y azules los servicios y equipamientos) permite ver las diferencias entre barrios de bloques asilados como Montbau o Bellvitge, tejidos compactos como el Eixample o Gràcia o urbanizaciones de baja densidad como Vallvidrera o Valldoreix. Otra pieza interactiva “sirve para saber cuál es el coste invisible de construcción y mantenimiento del espacio público”, explica Eulàlia Gómez. La Barcelona compleja, la ciudad entendida como una red de redes se muestra a través de cinco pantallas. “Cada elemento forma parte de un sistema interconectado; entendemos la ciudad como un ser vivo que se adapta, que aprende y mejora”, explica Pau de Solà-Morales.
“En un momento de polarización como el que vivimos, conocer la entorno que compartimos y entender mejor a los otros tiene mucho valor y nos permite imaginar mejor el futuro de la ciudad”, mantiene la primera teniente de alcalde. La exposición Barcelona=(Diversitat+Intensitat) x Complexitat estará abierta desde mañana jueves, hasta el 13 de diciembre.




