La ceremonia de traspaso de mando se realizó en el Congreso Nacional en Valparaíso, donde el mandatario saliente Gabriel Boric le entregó la banda presidencial ante la presencia de líderes políticos y representantes internacionales.
La llegada de Kast al poder marca uno de los cambios ideológicos más significativos en la política chilena desde el retorno a la democracia en 1990, desplazando a un gobierno identificado con la izquierda hacia una administración de perfil marcadamente conservador.
Apoyos internacionales y vínculo con Milei
La asunción contó con la presencia de dirigentes de distintos países y refleja también el nuevo mapa político que atraviesa América Latina, donde varios gobiernos adoptaron posturas más liberales o conservadoras. Entre los mandatarios presentes estuvo el presidente argentino Javier Milei, con quien Kast mantiene una relación política cercana. Tras su victoria electoral, el líder chileno había visitado la Casa Rosada en Buenos Aires.
Además, durante las últimas semanas también recibió el respaldo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien manifestó su apoyo durante la cumbre internacional «Shield of the Americas».
Las prioridades de su gobierno
Fundador del Partido Republicano, Kast construyó su proyecto político sobre tres ejes principales: libre mercado, reducción del rol del Estado y fortalecimiento del orden público. En materia económica, su propuesta apunta a estimular la inversión privada, reducir impuestos y disminuir regulaciones estatales con el objetivo de impulsar el crecimiento y el desarrollo empresarial.
La seguridad también ocupa un lugar central en su agenda. Durante la campaña prometió endurecer las políticas contra la delincuencia, fortalecer a las fuerzas policiales y reforzar el control de las fronteras. «Vamos a recuperar el orden, el respeto a la ley y el derecho de los chilenos a vivir en paz», afirmó en su discurso.
En el plano social, mantiene posiciones conservadoras en debates como el aborto, las políticas de género y el rol del Estado en temas culturales y educativos.
Controversias y críticas
La figura de Kast también genera fuertes debates en la política chilena, especialmente por su postura frente al legado del régimen de Augusto Pinochet. Durante la campaña presidencial de 2017 provocó polémica al afirmar que, si el ex dictador estuviera vivo, «probablemente votaría por él».
Además, organizaciones de derechos humanos cuestionaron su vínculo con iniciativas destinadas a beneficiar a ex militares condenados por violaciones a los derechos humanos.
Según informó el medio chileno Cooperativa, Kast visitó en prisión al brigadier Miguel Krassnoff, uno de los militares con más condenas en el país, y gestionó ante el gobierno de Sebastián Piñera posibles indultos o reducciones de pena.
Otra controversia recurrente se relaciona con la historia de su familia. Su padre, Michael Kast, inmigrante alemán que llegó a Chile tras la Segunda Guerra Mundial, aparece en documentos del Archivo Federal Alemán como afiliado al Partido Nazi.
El propio Kast rechazó esa caracterización y sostuvo que su padre fue reclutado en el ejército alemán durante la guerra, pero aseguró que «no fue nazi».
Con su llegada al poder, Chile inicia ahora una nueva etapa política, marcada por un fuerte cambio de rumbo ideológico y un escenario regional que continúa redefiniendo el equilibrio entre proyectos progresistas y conservadores en América Latina.




