En una sentida entrevista con Bragado Informa, Sergio Toriano y Juan Bertón, exalumnos que vivieron gran parte de su infancia y juventud en el Hogar Mignaquy, expresaron su profundo dolor y preocupación por el estado actual del edificio, al que describieron como «deplorable» y lleno de suciedad tras años de abandono.
Toriano detalló que, tras una reciente visita junto a una religiosa de la congregación de Córdoba, pudieron constatar que el lugar está invadido por palomas y desperdicios. «Estamos cansados de golpear puertas. Hace dos años el intendente y funcionarios de Desarrollo Social vieron el desastre, prometieron convocarnos y hasta el día de hoy, nada», afirmó.
Los exalumnos recordaron que el deterioro comenzó hace varios gobiernos, pero señalaron que la gestión actual no ha mostrado voluntad política para intervenir, a pesar de que el inmueble es patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad.
Lejos de buscar que el edificio vuelva a ser un internado como en la época de Sor Clorinda, el proyecto de los exalumnos es convertirlo en un hogar de día.

Proponen talleres de danza, folklore y apoyo escolar para aprovechar las instalaciones antes de que el daño sea irreversible.
«Queremos que se ponga de pie para los chicos de Bragado. Hoy hay mucha necesidad y ese edificio, por acta fundacional de 1927, debe ser exclusivamente para niños desamparados del partido», explicaron durante la entrevista.

Convocatoria a la comunidad y denuncia en el cementerio
Ante la falta de apoyo logístico municipal (como electricidad, agua o transporte para retirar residuos), Toriano y Bertón hicieron un llamado a la solidaridad de los vecinos y otros exalumnos para realizar una jornada de limpieza.
Por otro lado, denunciaron una situación alarmante en el cementerio municipal: descubrieron que los restos de una de las religiosas (Hermana Irene) fueron retirados de su nicho —que había sido donado a perpetuidad— y trasladados a un depósito sin previo aviso. «Queremos saber a quién le dieron ese nicho, si lo revendieron. Es una falta de respeto total», sentenciaron.
La entrevista cerró con un pedido directo a las autoridades para que entreguen las llaves y brinden las herramientas necesarias para trabajar en conjunto. «Si no lo ventilan y no lo reparan, se viene abajo. No queremos ser cómplices del abandono de nuestra casa», concluyó Toriano.
El Hogar Migñaquy se encamina a cumplir 100 años en 2027, y su destino sigue siendo una incógnita mientras el paso del tiempo y la burocracia amenazan con destruir uno de los pilares de la historia social de Bragado.



