Dom, 15 marzo, 2026
24.9 C
Buenos Aires

Las tres fases de la desinformación rusa en América Latina y el mundo: producción, distribución y consumo segmentado

Un grupo de individuos, identificados
Un grupo de individuos, identificados como ciberpiratas rusos, difunde noticias falsas y desinformación desde computadoras, con la bandera rusa y Vladimir Putin de fondo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La guerra por la verdad enfrenta a las sociedades democráticas con un adversario para el que la información es munición de precisión para su objetivo final. Eduardo Lobo Almazán, comandante de transmisiones del Ejército de Tierra de España, sostiene que el modelo ruso “Firehose of Falsehood” (“Manguera de mentiras”) explota sesgos psicológicos y burbujas informativas para colonizar la agenda pública y socavar las instituciones. “La verdad es el terreno decisivo del siglo XXI: no defenderla no es neutralidad, es capitulación estratégica”, afirmó el oficial en una columna publicada recientemente para el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN), dependiente del Ministerio de Defensa español.

La tesis de Lobo Almazán alerta que la desinformación rusa funciona como un vector estratégico, sustentado en la manipulación emocional y cognitiva, cuyo propósito es polarizar, deslegitimar y condicionar procesos electorales en Europa y en la Alianza Atlántica. También en América Latina y África, como quedó comprobado en el informe de Forbidden Stories.

El ecosistema propagandístico ruso de tres patas -producción, distribución y consumo- se articula industrialmente para fabricar relatos, amplificarlos mediante proxies y bots, e insertarlos en audiencias segmentadas, convirtiendo la percepción en un campo de batalla. El autor español -graduado en Psicología- advierte que las democracias occidentales continúan reaccionando con lentitud frente a la rapidez y adaptabilidad de esta ofensiva informativa. “Rusia difunde una ‘avalancha de contenidos en múltiples plataformas’, incrementando la probabilidad de que sus narrativas sean interiorizadas”.

El jefe de estado ruso,
El jefe de estado ruso, Vladímir Putin, asiste a una reunión con el ministro de Educación, Sergei Kravtsov, en Moscú, Rusia, el 11 de marzo de 2026 (Reuters)

Para Lobo Almazán, el modelo elaborado por los servicios de inteligencia de Vladimir Putin opera explotando tres factores: repetición, disponibilidad y sesgo de confirmación. Al inundar el espacio informativo con versiones contradictorias y mensajes diseñados para incidir en las emociones y creencias previas, se alcanza el llamado “efecto de verdad ilusoria”, en el que la simple reiteración convierte lo falso en aparente realidad.

La propaganda rusa “ignora la verdad objetiva y explota diversos sesgos psicológicos”, haciendo que el receptor recuerde el mensaje y olvide la fuente, un fenómeno conocido como “efecto durmiente”. El militar señala que la inconsistencia, lejos de deslegitimar, puede reforzar el impacto: “En el caso de la anexión de Crimea, las narrativas inconsistentes del presidente Putin ilustran cómo la inconsistencia no necesariamente daña la influencia cuando señales periféricas —como la autoridad percibida de la fuente— refuerzan la credibilidad”.

El comandante desglosa la operación rusa en tres fases concatenadas: producción, distribución y consumo de la desinformación. En la fase de producción, el Kremlin fabrica y manipula contenidos con fines estratégicos, recurriendo tanto a la difamación —como las acusaciones antisemitas y complotistas en las elecciones francesas de 2017— como a la glorificación de eventos que refuercen su identidad nacional.

Al divulgar múltiples versiones, aun contradictorias, logra generar confusión y minar la cohesión de instituciones europeas: “Mediante medios estatales y bots, difundieron mensajes que desacreditaron a las autoridades europeas con la intención de debilitar la cohesión euroatlántica”.

En la distribución, el autor invitado por el CESEDEN detalla que Rusia utiliza tanto medios estatales —como RT y Sputnik— como organizaciones proxy —la Internet Research Agency o WikiLeaks— y figuras de la esfera digital para amplificar sus mensajes. Esta red multiplica puntos de contacto, adaptando canales a cada contexto: medios tradicionales en Europa del Este, plataformas sociales en Occidente. Los medios digitales y las cuentas automatizadas generan la apariencia de un movimiento auténtico y espontáneo, camuflando el origen real de la información y maximizando el alcance.

Finalmente, el consumo de la desinformación recae en audiencias cuidadosamente segmentadas. Rusia orienta sus mensajes a grupos específicos —desde el público general hasta minorías ideológicas—, reforzando la polarización y el distanciamiento institucional.

Temáticas como las campañas anti-LGTBQ+ en Europa del Este ejemplifican esta táctica de segmentación, que adapta la narrativa a sensibilidades locales para erosionar la confianza en los valores democráticos. El uso de bots resulta clave: “Los bots inundaron las redes con contenido divisivo, ampliando su alcance y logrando involucrar a audiencias inadvertidas”, señaló Lobo Almazán.

El autor documenta el referéndum holandés de 2016 como caso paradigmático de injerencia: Rusia amplificó el euroescepticismo mediante campañas digitales, fabricación de noticias y vídeos manipulados. Medios estatales replicaron narrativas de corrupción e inseguridad respecto a Ucrania, mientras que blogs locales y figuras políticas reprodujeron el discurso anti-UE en sintonía con los intereses de Putin.

Incluso después del trabajo de verificación de medios como Bellingcat, el efecto en el debate público se sostuvo: “Aunque Bellingcat desmintió estos contenidos y los vinculó a la IRA, la campaña reforzó los esfuerzos rusos al mostrar a Ucrania como un riesgo para la estabilidad europea”.

ARCHIVO: Banderas de la Unión
ARCHIVO: Banderas de la Unión Europea ondean en Bruselas, Bélgica. Los europeos figuran entre los principales objetivos de los espías rusos para instalar noticias falsas y campañas de desinformación (Reuters)

Lobo Almazán subraya que Rusia empleó el “efecto de verdad ilusoria” y la exposición selectiva para consolidar prejuicios antiucranianos y anti-UE. El modelo estratégico del Kremlin basa su eficacia en alimentar la incertidumbre y la sospecha, alineando a actores locales y extranjeros. La explotación emocional y la amplificación coordinada logran distorsionar la agenda pública y restar legitimidad a procesos electorales clave dentro de la Unión Europea.

Frente a ese patrón estable, el experto identifica la necesidad de aplicar análisis de vulnerabilidad, planes de contingencia y marcos legales adaptados. La respuesta exige formación ciudadana, protección a partidos políticos y a medios, así como una cooperación reforzada con plataformas digitales, todo ello orientado a blindar el debate democrático ante campañas de manipulación.

El comandante explica que la Unión Europea ha construido una arquitectura dual frente a la desinformación. Por un lado, combina autorregulación voluntaria —como el Código de Buenas Prácticas de 2018 y su refuerzo en 2022— con legislación obligatoria, principalmente la Ley de Servicios Digitales (DSA). Esta última impone obligaciones de transparencia y gestión de riesgos a grandes plataformas, promoviendo la eliminación de contenidos falsos, el cierre de cuentas automatizadas y la promoción de información fiable.

La UE sancionó a medios como RT y Sputnik y desarrolló un código ético paneuropeo para verificadores de hechos, pero el autor advierte que “como la desinformación continúa haciendo daño, esta estrategia es insuficiente”.

La OTAN, por otra parte, articula un enfoque operativo de triple vía: comprensión, implicación pública y coordinación aliada. Su primer pilar es la monitorización constante de narrativas hostiles y fuentes de desinformación; el segundo, la comunicación anticipatoria (pre-bunking) y transparente que busca contrarrestar narrativas antes de que estas sean interiorizadas; y el tercero, la integración de aliados, la UE, el G7 y empresas tecnológicas en sistemas de alerta y compartición de buenas prácticas.

El resultado, según Lobo Almazán, es una cultura defensiva basada en “conciencia situacional, comunicación proactiva y cooperación”. Sin embargo, el balance alcanzado hasta ahora no cierra lagunas: las estrategias de ambos bloques siguen fragmentadas y superadas en velocidad por la adaptación rusa.

Frenar la desinformación rusa requiere abandonar la reactividad y pasar a una defensa sistemática y anticipatoria, de acuerdo al autor de la columna de análisis. Solo la integración plena de la alfabetización mediática, la innovación tecnológica y la cooperación público-privada garantizará una resiliencia sostenible. El modelo “preparar, actuar y aprender” fundamenta la prospectiva, tanto en el plano institucional como social: “Este enfoque conjunto permitirá proteger los valores democráticos y consolidar una defensa sostenible frente al marco estratégico ruso de desinformación”.

Lobo Almazán insiste en que la preparación requiere educación ciudadana en pensamiento crítico y concienciación sobre sesgos cognitivos. La acción debe concentrarse en debilitar las capacidades propagandísticas rusas en todas las fases de la cadena: sanciones y pre-bunking en la producción, auditorías técnicas y limitación algorítmica en la distribución, y promoción prioritaria de verificadores fiables en el consumo. Aprender implica analizar narrativas hostiles, extraer lecciones de campañas pasadas y liderar la respuesta desde la transparencia informativa y la colaboración europea.

La prioridad estratégica, para el comandante, es operar mecanismos conjuntos UE–OTAN, protocolos armados de respuesta rápida y ejercicios periódicos que permitan anticipar la dinámica de la desinformación y reforzar el umbral cognitivo ante injerencias. Sin organizar esa defensa integral la coalición democrática occidental permanecerá expuesta ante un adversario que entiende que “la verdad es el terreno decisivo del siglo XXI”.

Con casi 90 agentes especializados en operaciones de desinformación, la denominada “La Compañía” -fundada por Yevgeny Prigozhin, el “Mayordomo de Putin” y ex jefe del Grupo Wagner– destinó 7,3 millones de dólares entre enero y octubre de 2024 a promover los intereses de Moscú en al menos 30 países de América Latina, África y Medio Oriente.

Esta red de ciberpiratas es la encargada de difundir fake news no sólo en Europa, sino también en África y América Latina. Miles de documentos filtrados -y publicados por Forbidden Stories– muestran cómo opera este grupo coordinado por el Servicio de Inteligencia Exterior de la Federación Rusa (SVR).

En Bolivia, “La Compañía” intervino tras el denominado golpe de Estado denunciado por el gobierno del ex presidente Luis Arce, desplegando especialistas y estrategias para controlar la narrativa y estabilizar al régimen. Allí se destacó la figura de Sergei Vasilievich Mashkevich, identificado en los documentos como pieza clave en estos operativos: fue responsable de organizar la llegada de expertos a La Paz y de definir estrategias para mitigar el impacto político y mediático de la crisis.

De izquierda a derecha: Sergei
De izquierda a derecha: Sergei Mashkevich, Sergei Klyukin y Artem Gorny, ex miembros del círculo de Prigozhin que aún ocupan puestos de alto rango dentro de la Compañía, la unidad de inteligencia rusa dedicada campañas de desinformación en todo el mundo

En la Argentina, por su parte, la red paga hasta USD 2.500 a periodistas. En agosto de 2024 reivindicó la acción de desplegar una pancarta contra el apoyo a Kiev durante un partido de fútbol en el estadio Libertadores de América. Esta acción formó parte de una serie de campañas destinadas a posicionar a Ucrania como “un país que apoya a terroristas en África”, de acuerdo con la narrativa impulsada por los operadores rusos.

X: @TotiPI

Redacción

Fuente: Leer artículo original

Desde Vive multimedio digital de comunicación y webs de ciudades claves de Argentina y el mundo; difundimos y potenciamos autores y otros medios indistintos de comunicación. Asimismo generamos nuestras propias creaciones e investigaciones periodísticas para el servicio de los lectores.

Sugerimos leer la fuente y ampliar con el link de arriba para acceder al origen de la nota.

 

Rescatan a un grupo de chicos que eran explotados en un Hogar de tránsito de Florencio Varela

Al menos 13 menores de edad fueron rescatados de una propiedad en Florencio Varela donde presuntamente estaban sometidos a...

Tragedia en el sur de Brasil: murieron tres jóvenes argentinos en un choque cuando viajaban a Misiones a visitar a su familia

Tres jóvenes, dos de los cuales eran hermanos, murieron tras un violento choque que protagonizaron en una ruta del...

Condenaron a la «pata argentina» de la megaestafa OneCoin, liderada por la cripto reina búlgara perseguida por el FBI y la mafia tras desaparecer...

La justicia de Córdoba condenó este viernes a 12 personas que fueron la denominada "pata local" del megafraude de...
- Advertisement -spot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí