Una pasarela peatonal singular de tres brazos salva la Ronda Litoral en la zona del Fòrum. Sin embargo, no fue uno de los elementos construidos en el marco de la transformación urbanística alrededor del evento del 2004. La pasarela es la misma que hasta poco antes de los Juegos de 1992 presidía la plaza de las Glòries. La reforma de este espacio obligó a eliminarla, pero se decidió trasladarla para no perderla en el paisaje de la ciudad.
La intersección de la Meridiana y la Gran Via en la inhóspita plaza de las Glòries de la década de 1970 había dejado sin conexión peatonal tres sectores de este complicado punto de la ciudad, que el Pla Cerdà había previsto a mediados del siglo XIX que sería el futuro centro de Barcelona.
La realidad, no obstante, convirtió Glòries en una especie de no lugar, un scalextric de vías rápidas elevadas. Como solución, se planteó la construcción de una pasarela peatonal de una ingeniería complicada que acabó siendo un puente de tres brazos con tirantes, la primera de este tipo en Catalunya y la segunda de España tras el puente de la Salve en Bilbao.
Uno de los brazos es recto y se bifurca en otros dos curvos. Los extremos del recto y de uno de los curvos tienen forma de caracol. Los tirantes parten de una sola torre situada junto a la bifurcación.
El diseño fue obra del ingeniero Leonardo Fernández Troyano y en 1975 mereció el entonces prestigioso premio de la Convención Europea de Construcciones Metálicas.
Glòries fue más tarde uno de los puntos en los que se actuó en el marco de la transformación olímpica. La intersección de grandes vías se replanteó entonces como un nudo en forma de tambor que ordenó el tráfico pero mantuvo el carácter inhóspito del espacio. En el interior del tambor, que acabó siendo derribado, se instaló un aparcamiento.
Para conservar la pasarela, se decidió trasladarla a la hoy zona del Fòrum, entonces aún más inhóspita que Glòries. Salva la Ronda Litoral para comunicar lo que entonces se proyectaba que fuera un parque con el paseo marítimo y las recuperadas playas.

Hoy, la pasarela parte de la fachada trasera del centro de convenciones. Del traslado de ocupó el mismo despacho de ingenieros que la había construido dos décadas atrás. Se aprovechó lo que se pudo de la estructura original y el resto fue reconstruido.
Así es como en el Fòrum se conserva para la ciudad una obra que en 1974 fue un prodigio de la ingeniería pero que muy pocos reconocieron como tal, sobre todo a causa del espacio hostil que fue durante décadas Glòries. La pasarela mantuvo sus singulares tres brazos atirantados en su nueva ubicación, a pesar de que se podría haber eliminado uno al comunicar ahora tan solo solo dos puntos por encima del cinturón, a diferencia de Glòries, donde tenía que comunicar tres.



