La primera Bienal de Historieta de Buenos Aires ya está en marcha. Desde enero, talleres, exposiciones, mesas y dibujo en vivo fueron preparando el terreno para el encuentro central que se realizará del 19 al 22 de marzo de 2026 en la Casa de la Cultura.
La iniciativa dialoga de manera inevitable con un antecedente histórico: la Bienal Internacional de Historieta de 1968, realizada en el Instituto Di Tella, un hito que marcó la legitimación cultural de la historieta en Argentina. Más de medio siglo después, esta nueva Bienal recupera aquel espíritu y lo proyecta hacia una nueva etapa para la historieta argentina.
El blanco y negro aparece como eje narrativo de esta edición inaugural: una forma de volver a lo esencial, de tensar el contraste y de homenajear a uno de los grandes maestros, José Muñoz. El dibujante que le dio espesor al noir mundial vuelve a la ciudad que lo vio empezar.

José Muñoz: un mentor agradecido
Le preguntamos qué le significa, en un plano íntimo, después de décadas de reconocimiento en Europa, ser padrino de la primera Bienal: “Soy un mentor agradecido”, responde en conversación con Indie Hoy. “Así es que en mi intimidad, ligada desde muy pibe a los placeres del dibujo y a los buenísimos fastos tragicómicos de la historieta argentina, estoy muy contento de que me hayan invitado a participar en este evento que la recuerda y festeja.”
El eje no es casual. El blanco y negro vuelve como declaración: ¿qué encuentra ese contraste que el color no puede decir? Muñoz cita a Wim Wenders: “La realidad es en blanco y negro y la vida es en colores… Estoy de acuerdo”.
Su mensaje para quienes hoy dibujan y se autogestionan en una Buenos Aires compleja y cambiante no es ingenuo ni nostálgico: “Yo tuve la suerte de estar cerca de un centro de excelencia, la constelación de la Editorial Abril y la Editorial Frontera. Mucho ha cambiado en los campos de la historia y de la historieta. Autogestionarse es un imperativo que se ha acentuado en estos tiempos poco solidarios. El universo del papel está implosionando, asediado por los medios electrónicos. El placer de expresar y trabajar nuestros temores y anhelos está costando más. Las historias lucen cansadas, pero el deseo no nos abandona. Se necesita también buena suerte y se las deseo, nos la deseo”.

La voz de los autores: 6 historietistas responden el ping pong
Con esta mezcla de lucidez y deseo, salimos a buscar otras voces. Le propusimos un ping pong a Nacha Vollenweider, Pedro Mancini, Cel Mandanici, Martín Ameconi, Florencia Gavilán y Fede di Pila para que nos cuenten qué representa para la historieta nacional toda esta movida, cómo dialoga su obra con la de Muñoz y qué banda sonora le pondrían a una ciudad dibujada en blanco y negro.
1. ¿Qué significa que Buenos Aires tenga una nueva primera edición de su propio Woodstock de la historieta argentina?
Nacha Vollenweider: Me parece un gran homenaje a aquella bienal que se hizo en el Instituto Torcuato Di Tella. En un contexto tan adverso, me parece un gran evento que convoca y revitaliza un género artístico muy diverso y que siempre resurge de las cenizas.
Pedro Mancini: Significa que la historieta argentina siempre se las rebusca para resistir en contextos tan difíciles.
Cel Mandanici: Representa una puesta en valor y el reconocimiento de un circuito que no para de reinventarse. Y, por sobre todo, significa que es digna de ser celebrada.
Martín Ameconi: Todo evento que celebre, difunda, dé acceso y active la cultura es motivo de alegría, más en estos tiempos en los que predominan las ideas utilitarias capitalistas y en los que constantemente se intenta bajarle el precio al arte. Y si encima ese evento tiene que ver con el arte de la historieta, es para descorchar un vino.
Florencia Gavilán: Es histórico. Lo siento como un movimiento crucial para repopularizar el género de la historieta, que cuenta con una tradición notable en Argentina y que podría volver a ocupar un lugar en la conversación actual.
Fede di Pila: En verdad no sería la primera vez: ya hubo una Bienal de historieta e ilustración en el 68, y fue la primera Bienal en el mundo dedicada a la historieta, ubicando al noveno arte como un lenguaje propio, que nada tenía que envidiar a otras disciplinas. Por lo tanto, volver a tener una Bienal en Argentina implica saldar una deuda con nuestra historia y con nuestra cultura de consumo cultural, la cual tiene un fuerte arraigo popular en la lectura y producción de historietas. Si bien ya no estamos en una época de consumo masivo como en aquel entonces, el momento actual no es para nada despreciable y acciones estatales como estas son un empujoncito para seguir profesionalizando el campo.

2. ¿Qué representa la figura de José Muñoz para entender el dibujo hoy?
Nacha Vollenweider: Muñoz es un referente muy importante en la historia de la historieta nacional. Su propuesta estética es una apuesta muy audaz a lo que se entiende por dibujo tradicional de historieta. Y en ese sentido, pienso que su aporte al dibujo de hoy es muy enriquecedor.
Pedro Mancini: Para mí representa uno de sus mejores exponentes. Un ídolo absoluto.
Cel Mandanici: Creo que su estilo para hacer historieta se ve moderno en la actualidad. Es un punto de referencia indiscutible, muy reflejado en la escena indie.
Florencia Gavilán: Es una figura esencial de la historieta en Argentina y el mundo. Si estás con dibujantes de otro país y decís que sos argentina, te nombran a José Muñoz. Es como el Maradona del dibujo.
Fede di Pila: Muñoz reúne una serie de características que lo dotan de una singularidad difícil de diseñar. Es un dibujante que, junto a Carlos Sampayo, redefinió el género policial negro en la historieta, con un dibujo y una narrativa de vanguardia en su momento, representando siempre al terruño sin perder su identidad de Argentina. Es un maestro porque te enseña: abrís al azar uno de sus libros y aprendés algo. En su obra nunca falta la poesía.

3. ¿Qué universo u obra de Muñoz recomendarían a alguien que nunca leyó historieta argentina?
Nacha Vollenweider: Les recomendaría la biografía de Billie Holliday.
Pedro Mancini: Alack Sinner.
Cel Mandanici: Alack Sinner.
Martín Ameconi: No lo tengo muy claro; creo que cada uno puede elegir su propia aventura. Yo, siendo amante de la música, entré por sus libros sobre Carlos Gardel, Billie Holiday o, incluso, El perseguidor, la adaptación del cuento de Julio Cortázar.
Florencia Gavilán: Diría El bar de Joe porque fue el que me recomendaron a mí cuando todavía no había leído nada de él. Lo disfruté mucho, en varios niveles.
Fede di Pila: Si nunca leyó historieta argentina, le recomendaría el libro que hizo junto a Carlos Sampayo sobre Carlos Gardel. Me parece una obra exquisita, con un dibujo y una narrativa que sintetizan todo su trazo: con dos líneas ya te transporta a una época, y eso es muy difícil de lograr; solo alguien de oficio lo pudo hacer. Recomendar Alack Sinner es una tentación. De hacerlo, recomendaría el capítulo en que Sinner se reencuentra con su viejo; no me acuerdo bien qué número de capítulo es, pero tirarle por la cabeza la edición integral (que es increíble) sería abrumar a un lector novato.

4. ¿Qué se siente que la Bienal esté apadrinada por un artista que reinventó el Noir desde el exilio?
Nacha Vollenweider: Siento que es un gran homenaje.
Pedro Mancini: Se siente que es lo justo. Me pone muy contento.
Martín Ameconi: En una sociedad que se apura por jubilar a los fundadores y decretar todos los días a un nuevo mesías, es importantísimo parar la pelota, mirar y usar como faro —para ir hacia adelante— la obra de un artista inmenso y vigente como Muñoz.
Florencia Gavilán: Se siente como recibir un regalo y también una responsabilidad —linda— de honrar un legado. Hace poco leí que, estando lejos, Muñoz quería, con sus dibujos, recuperar la luz, la forma en que caen los rayos del sol tan al sur del Ecuador. Me parece una gran metáfora y un desafío pensar cómo recuperar la luz, en esta parte del mundo, ahora.
Fede di Pila: Un orgullo. Es la felicidad de sentir que estás viviendo algo histórico.

5. Si pudieras robarle un truco a Muñoz, ¿sería su manejo de la luz o su capacidad para dibujar caras “feas” y hermosas a la vez?
Nacha Vollenweider: Las caras “feas”.
Pedro Mancini: Creo que le robaría su magistral y única manera de narrar, más que aspectos del dibujo.
Cel Mandanici: Difícil de responder porque ambas decisiones evocan expresividad al mismo nivel. Si es por elegir, me quedo con el claroscuro y los ambientes densos y misteriosos que crea.
Martín Ameconi: Yo creo que le robaría todo. Me fascina la experiencia gestáltica cuando algunas de sus viñetas requieren detenerse a tratar de descubrir la imagen. La manera en que relata secuencialmente, cómo dibuja las multitudes, mirar cada rostro: es maravilloso.
Florencia Gavilán: Es difícil elegir una, pero voy por las caras feas.
Fede di Pila: Le robaría la síntesis para componer e iluminar con altos contrastes en blanco y negro.

6. ¿Qué parte del claroscuro de Muñoz preferís: manchas de tinta negra o línea?
Nacha Vollenweider: Las manchas de tinta negra, la oscura.
Pedro Mancini: Ambas partes se necesitan para generar esa potencia. Pero si tengo que elegir, me quedo con las manchas.
Cel Mandanici: La línea de Muñoz es lo que más me llama. La forma en la que crea sombras con sólo modular el trazo.
Martín Ameconi: Las dos a la final.
Florencia Gavilán: Manchas de tinta.
Fede di Pila: Es una danza compuesta en la que cada elemento se complementa, son imposibles de separar.

7. ¿Qué banda actual de indie o de rock nacional suena cuando pensás en la Bienal?
Nacha Vollenweider: No es actual, pero pienso en los Redonditos de Ricota.
Pedro Mancini: Nave Nodriza.
Cel Mandanici: Pyramides, por la sobredosis de imágenes.
Martín Ameconi: Los Ninjas Púrpura. Sus tres discos son alucinantes y serían una gran banda de sonido.
Florencia Gavilán: Perro Fantasma.
Fede di Pila: Para mí suena «Sardina» de Fun People. Pero podría ser también «Caballos negros atravesando el desierto de noche« de Fantasmagoria.
8. Si tenés que poner un disco en una muestra de Muñoz en la Bienal, ¿sería uno de jazz clásico o uno de post punk bien oscuro?
Nacha Vollenweider: Un jazz clásico: Sugar.
Pedro Mancini: Pondría el primero de Naked City.
Cel Mandanici: Jazz clásico melanco: Kind of Blue de Miles Davis.
Martín Ameconi: Podemos mezclar un poco y un poco y poner a The Bad Plus o Brad Mheldau.
Florencia Gavilán: Jazz clásico.
Fede di Pila: Si son solo esas dos opciones tendría que ser jazz, aunque nunca lo entendí. En mis auriculares se escucharía post punk igualmente.
9. ¿A quién te querés cruzar en el pasillo de la Bienal?
Nacha Vollenweider: A Billie Holliday.
Pedro Mancini: Al fantasma de Nine.
Cel Mandanici: Me voy a permitir soñar con una Rumiko Takahashi, como invitada internacional.
Martín Ameconi: Siendo un recién llegado a este mundo (de las comiquitas) y siendo también muy fan de la historieta argentina contemporánea, todavía me sorprendo y me encanto cuando me cruzo con cualquier historietista. Pero, si tengo que decir un nombre, ojalá venga y me pueda cruzar con Sole Otero.
Florencia Gavilán: Me gustaría cruzarme con personas que se acerquen por curiosidad. Lo ideal de todo esto, para mí, sería llegar a personas que están por fuera de nuestro circuito.
Fede di Pila: A Mike Mignola, Robert Crumb, Evely Bilquis, Gipi, Javier Olivares, Tommi Parrish, Daniel Clowes, Alan Moore, Igort, David B, Oliver Schrauwen, Junji Ito, Taiyo Matsumoto, Hayao Miyazaki, Luke Pearson, Martín Lopez Lam, Amanda Baesa, Alberto Breccia, Carlos Trillo, Hugo Pratt y a todas y a todos los dibujantes que estén hoy en Argentina.

Una pregunta a cada uno
Nacha: Tu obra parece dialogar en una frecuencia muy ligada con la de José Muñoz. El blanco y negro como territorio político y esa mirada de quien observa la ciudad (y su historia) con un pie adentro y otro afuera. ¿Sentís que la mancha de José es el “idioma materno” necesario para dibujar la memoria argentina?
Nacha Vollenweider: Parece dialogar porque compartimos la enseñanza del noir de la historieta nacional y quizás algunos referentes en común, como Hugo Pratt y Milton Caniff. Diría que la mancha negra en general, con golpes de blanco, es un buen registro memorial.
Pedro, ¿qué pasa si metemos a un detective noir en uno de tus paisajes alienígenas?
Pedro Mancini: Pasaría algo terrible, en el buen sentido de lo terrible.
Cel, ¿qué hay del lenguaje del manga que te gustaría que el cómic argentino adoptara más? ¿y qué hay del blanco y negro “a la Muñoz” que te gustaría que el manga explorara más?
Cel Mandanici: Del manga podríamos tomar la ligereza, la forma de narrar tan liviana y orgánica. Al manga le añadiría algo de la «deformidad/fealdad» de Muñoz.
Martín, en tus animaciones los músicos hablan, ¿qué le diría el Alack Sinner de Muñoz a un Charly García dibujado por vos?
Martín Ameconi: No sé qué se dirían, pero seguro se encuentren en el Bar de Joe mientras suena «No soy un extraño».
Florencia: hoy que la ilustración parece ir hacia lo híper pulido, ¿qué valor le encontrás a la deformidad y al expresionismo que Muñoz usa para contar la realidad argentina?
Florencia Gavilán: Creo que en el expresionismo —y especialmente en lo deforme— están las particularidades por donde se cuela la voz de cada uno. Es un lugar donde todos somos bienvenidos. En ese sentido, lo encuentro un lenguaje sublime para contarnos y para contar la realidad de nuestro país, que con su oscuridad, su extrañeza y su impredecibilidad nos hace existir.
Fede, ¿en qué rincón de tu proceso aparece la sombra de Muñoz?
Fede di Pila: No sabría decirte… ¿Llegar a viejo? ¿Dibujar con pasión a su edad? Generar un clima, tal vez.
La Bienal de Historieta de Buenos Aires tendrá lugar del 19 al 22 de marzo en la Casa de la Cultura (Av. de Mayo 575, CABA). Más información en su web oficial.




