Cada año, cuando el Sol llega al grado cero de Aries, algo vuelve a comenzar. Ese ingreso simboliza el equinoccio de marzo, el momento en que el astro rey cruza el ecuador celeste y el día y la noche alcanzan una duración semejante.
Así lo explica la astróloga Ailen Partesano a Clarín: «Aries abre la rueda porque el cielo marca la urgencia de que algo nuevo emerja. Es el punto de partida, el momento en el que el cronómetro vuelve a ponerse en cero y la vida reaparece con toda su potencia de irrupción. El signo del carnero abre paso, no teme y no mira hacia atrás, sabe que su destino es el fiel reflejo de sus acciones, de su imprudencia y de su coraje».
Aries, el primer signo del zodíaco
Las personas nacidas entre el 21 de marzo y el 19 de abril tienen el Sol en Aries en su carta natal. «Este signo pertenece al elemento Fuego, por eso vemos en su naturaleza la fuerza, la vitalidad, el impulso, la pasión y la tendencia a accionar sin pensar demasiado«, sostiene la especialista.

Además, agrega que, su cualidad cardinal lo convierte en un iniciador por naturaleza: Aries no espera, inaugura. Tiene la capacidad de poner en marcha procesos, de activar lo que estaba latente y de abrir nuevos ciclos.
En Aries hay un avance arrollador que impulsa la creación: su energía se parece a una primera llamarada, a ese instante inaugural en el que algo cobra vida y empieza a desplegarse con grandeza. «Es el Big Bang astrológico«, afirma.
Aries es el primer signo del zodíaco, y esa sola condición ya nos habla de su esencia. Representa el nacimiento, los primeros pasos, la emoción del comienzo, la frescura y el deseo de lo nuevo. Esta en el núcleo de su estructura, la necesidad de hacerle frente a los desafíos que pueden ponerse en el camino de lo auténtico. También trae consigo la precipitación, la impaciencia y la espontaneidad propias de toda apertura. Como sucede cuando algo recién nace, hay una intensidad que todavía no aprendió a medirse. Hay fuego, entusiasmo y movimiento antes que cálculo.
Su regente es Marte, planeta ligado a la acción, la voluntad, el deseo y la capacidad de afirmación. Marte y Aries comparten el arquetipo del guerrero. No solamente por su costado combativo, sino por esa capacidad de avanzar, enfrentar temores y abrir camino propio. Hay una correspondencia energética muy clara entre ambos: una potencia visceral, franca, directa, que necesita encontrar una vía de salida para el exceso de calor y energía que late dentro.
Aries: virtudes y desafíos
Aries precisa conectar con su propio deseo para enfrentar la vida, porque ahí encuentra su norte y su empuje. La astróloga sostiene: «Su impulso marca quién es. En ese sentido, Aries está profundamente unido a la afirmación “yo Soy”. Necesita reconocerse en lo que desea, en lo que inicia, en lo que se anima a conquistar».
Planta algunas banderas en su camino: preservar su individualidad, respetar su libertad y cultivar su autonomía es central para que su energía no se apague ni se distorsione.
Entre sus dones se destacan la valentía, la tenacidad, la confianza y la capacidad de liderazgo. Aries tiene el coraje de ir primero, de inaugurar caminos, de empujar procesos que todavía no tienen forma. Su entusiasmo es combustible. Su fuego moviliza. Tiene una energía burbujeante, dinámica y explosiva que inspira a otros a sostenerse en su propia fuerza. También posee una cualidad asertiva que le permite ejecutar acciones concretas para acercarse a lo que anhela.

Entre sus desafíos aparece la tendencia a precipitarse, a quemar etapas o a adelantarse a procesos que todavía no terminaron de integrarse. Puede reaccionar con enojo, intolerancia o visceralidad cuando algo intenta frenar su andar. Su impulso puede ser tan inmediato que le cuesta esperar y sostener procesos que requieran paciencia. Es muy posible que caiga en la tentación de abandonar lugares, proyectos o antiguos intereses por dejarse llevar por nuevos deseos o impulsos.
Sin embargo, este signo puede convertirse en un gran alquimista al incorporar ciertos aprendizajes: darle dirección a su fuego sin apagarlo, encontrar una forma consciente de habitar su intensidad sin que lo consuma. Su energía vino a abrir puertas hacia un nuevo destino, a contagiar su entusiasmo para atreverse a vivir una vida que sea fiel a uno mismo.
«Aries es un espejo que invita a conquistar, avanzar y recordar que toda creación necesita una chispa inicial que nos empuje a existir ocupando el lugar que vinimos a tomar», cierra Partesano.
Asesoró la astróloga Ailen Partesano, autora de Quirón, la llave de la sanación en la astrología (Grijalbo). En Instagram @cuspiderosa.

