Está claro que el gobernador Greg Abbott quiere consolidar la posición del estado como líder en investigación y producción de semiconductores. A través del Fondo de Innovación en Semiconductores (TSIF, por sus siglas en inglés), su administración ahora otorga una subvención a la Universidad Tecnológica de Texas para instalar un laboratorio especializado.
Anteriormente, Abbott había anunciado una subvención proveniente del mismo fondo para la Prairie View A&M University. En este caso, fueron 1,98 millones de dólares destinados a impulsar programas de formación avanzada en microelectrónica, en especial, en tecnologías de Integración Heterogénea 3D (3DHI).
Esta tecnología permite apilar componentes semiconductores producidos por separado dentro de un mismo paquete, lo que ofrece mejoras significativas en rendimiento, densidad y eficiencia energética de los dispositivos.
La nueva inversión en tecnología también apunta a fortalecer la investigación en un área fundamental para la electrónica moderna.
Siempre en el marco del TSIF, Abbott anunció que 12 millones serán entregados a la Universidad Tecnológica de Texas (Texas Tech University) para financiar una nueva instalación de laboratorio de nanofabricación con sala limpia en el Semiconductor Nanofabrication Center de Lubbock.

La subvención permitirá a la Texas Tech y al Edward E. Whitacre Jr. College of Engineering construir y equipar un laboratorio avanzado con una sala limpia de nanofabricación, esencial para proyectos que requieren condiciones controladas de alta pureza para producir componentes semiconductores de próxima generación.
Este tipo de instalaciones apoyará investigaciones en áreas como:
- Láseres de estado sólido avanzados.
- Componentes de energía y detección.
- Sensores de alta precisión.
- Electrónica ultraligera y de alta potencia.
Con esta infraestructura, Texas Tech ampliará su capacidad para generar tecnología de punta y para formar estudiantes con experiencia práctica en procesos y equipos que son críticos para la industria de semiconductores.
El rector de la universidad, Lawrence Schovanec, destacó que la subvención no solo impulsa la investigación sino que reafirma el papel de la institución como actor clave en el ecosistema tecnológico del estado y del país.
La construcción de este laboratorio es un símbolo de la apuesta estratégica por la innovación y la educación técnica de alto nivel. Sus impulsores afirman que, además de fortalecer la investigación, permitir crear y retener talento en Texas para la industria de semiconductores; atraer inversiones adicionales de empresas tecnológicas nacionales e internacionales e incrementar la competitividad económica del estado en sectores de alto crecimiento.
Con esta subvención, la Texas Tech se posiciona como un nodo importante en la red de instituciones y centros tecnológicos que están dando forma al futuro de la industria de semiconductores en Estados Unidos.

El TSIF fue creado como parte de la ley Texas CHIPS con el objetivo de consolidar la posición del estado como líder en la industria de semiconductores y atraer inversiones productivas. Administrado por la Texas CHIPS Office, que depende de la Oficina del Gobernador y de la Texas Economic Development & Tourism Office, el fondo se ha utilizado para apoyar una variedad de proyectos en investigación académica y en expansión industrial.

