En un contexto de creciente incertidumbre económica y geopolítica, el analista y ex subsecretario de mercados agropecuarios Javier Preciado Patiño habló con Agroperfiles Radio sobre el entramado complejo que atraviesa tanto al mercado interno como el sistema productivo global.
Desde la caída del consumo hasta el impacto de los conflictos internacionales en los insumos, el agro argentino enfrenta un escenario desafiante que pone en jaque su competitividad y proyección.
La caída del poder adquisitivo aparece como uno de los ejes centrales de preocupación. “La frase ‘la plata no alcanza’ hoy está en boca de todos”, señaló Preciado Patiño, quien remarcó que incluso sectores históricamente más sólidos, como el agropecuario, han debido ajustar sus hábitos de consumo.

En ese sentido, describió un cambio profundo en la dieta de los argentinos: “Hoy la carne vacuna pasa a ser la excepción. La norma es el cerdo, el pollo, y bueno, de vez en cuando un bife”. Según detalló, “los precios actuales obligan a priorizar opciones más económicas, lo que impacta en toda la cadena productiva”.
Para Preciado Patiño la distorsión del mercado también genera tensiones entre comerciantes. “Un vendedor de electrodomésticos ve cómo su vecino carnicero vende aires acondicionados a precios imposibles de competir” ejemplificó, reflejando un escenario de informalidad y desorden comercial que complica la sostenibilidad de las pymes.
IMPACTO GLOBAL
El conflicto en Medio Oriente y las tensiones en el Golfo Pérsico emergen como factores determinantes en la dinámica del agro global. “Hoy el tema es la guerra en Irán, los precios de la energía y la disponibilidad de fertilizantes”, explicó el analista.
Uno de los puntos críticos es la urea, insumo clave para la producción agrícola. “No solo está más cara, sino que hay dudas sobre su disponibilidad en el segundo semestre”, advirtió.
Señaló sobre ello que la preocupación no es menor. “El abastecimiento global podría verse comprometido si los principales productores priorizan sus mercados internos”, dijo.
A pesar de ello, aclaró que el balance global de granos es actualmente favorable. “No hay problemas de oferta; hay soja, maíz y trigo en cantidades suficientes”, sostuvo. Sin embargo, alertó que el aumento de costos podría alterar las decisiones productivas y reducir la rentabilidad.
DECISIONES PRODUCTIVAS
Frente al aumento de costos, especialmente en fertilizantes, los productores comienzan a replantear sus estrategias. “Si no dan los números, el productor puede decir no voy a maíz, me voy a soja o girasol”, explicó.
Este cambio responde a la menor demanda de nitrógeno de estos cultivos, lo que reduce la dependencia de insumos como la urea. “Es una forma de sostener el margen bruto en un contexto incierto”, agregó.

Incluso mencionó prácticas alternativas para reducir costos. “Es probable que algunos pasen una rastra para mineralizar la materia orgánica y aportar nitrógeno al cultivo”. Estas decisiones reflejan la necesidad de adaptarse rápidamente a un entorno cambiante.
APROVECHAR EL CONTEXTO INTERNACIONAL
Ante la posibilidad de que Argentina se beneficie de los conflictos globales, como ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial, Preciado Patiño fue contundente: “Es muy fantasioso pensar eso”.
Explicó que el contexto actual es completamente distinto. “Hoy no hay un problema de abastecimiento global de alimentos. América del Sur está en otra galaxia productiva” afirmó, destacando la capacidad de países como Brasil y Estados Unidos.
Además, señaló que los conflictos actuales son regionales y no afectan directamente a los principales polos productivos. “No es que el mundo va a venir a pedirnos comida como antes”, remarcó, descartando un escenario de oportunidad extraordinaria.
LA COMPETENCIA INTERNACIONAL Y EL AVANCE DE BRASIL
El crecimiento de Brasil en el complejo sojero representa otro desafío clave. “No tenemos chance frente a su escala productiva” reconoció, al comparar las 180 millones de toneladas de soja brasileña con las 50 argentinas.
Sin embargo, destacó que la estrategia brasileña va más allá del volumen. “Están apostando al procesamiento, al crushing, para no depender tanto de China”, explicó. Esto incluye el desarrollo de la industria de biodiesel y el fortalecimiento del consumo interno.
En contraste, fue crítico con la política argentina: “Acá nos dedicamos a ordeñar la vaca con retenciones astronómicas, sin un proyecto”. Y agregó: “Es como si un saudita hablara mal del petróleo. Nosotros atacamos nuestro principal complejo exportador”.
LIMITACIONES ESTRUCTURALES
El régimen de importación temporaria permite a la industria aceitera argentina procesar soja de países vecinos. “Estamos moliendo entre 6 y 7 millones de toneladas de soja paraguaya por año”, detalló.
No obstante, existen limitaciones logísticas y regulatorias. “Es una vergüenza no tener una flota mercante competitiva. Las barcazas terminan con bandera paraguaya por los costos locales”, afirmó, señalando un problema estructural que afecta la competitividad.
También cuestionó la falta de consensos políticos: “Si tenés una buena idea, tenés que sentarte a negociar. No podés pretender que todo salga a sangre y fuego”, sostuvo, en referencia al funcionamiento del Congreso.
ECONOMÍAS REGIONALES
Finalmente, el analista abordó la situación de las economías regionales, especialmente en el norte argentino. “Sin una política de desarrollo productivo, vamos a los tumbos”, advirtió.
Criticó la falta de una visión integral al describir que “la mirada actual es más minera y energética que productiva”. En ese sentido, planteó interrogantes sobre sectores como el algodón. “¿Qué posibilidades tiene sin una industria textil fuerte?”.

Por último, dejó una frase que resume el estado de ánimo del sector: “Esto es sálvese quien pueda. Si te sale bien, fenómeno; si no, estás frito”, culminó Preciado Patiño.

