Las PASO ahora unen a los peronistas
El peronismo parece haber encontrado en la defensa de las PASO una prenda de unidad que no tiene en otros terrenos. No la tiene ni en el programa económico ni en el liderazgo. Una de las misiones de Wado de Pedro y Mariano Recalde en su peregrinación a La Rioja del jueves pasado fue transmitir el mensaje de la conducción nacional —i.e. Cristina— que el peronismo necesita esa herramienta para soldar una unidad que le permita ser competitivo en la elección de 2027.
La visita de esos dos emisarios tuvo además la misión de cauterizar las heridas que quedaron entre el gobernador Ricardo Quintela y Cristina después de la pelea por la conducción del PJ Nacional. Quintela intentó una candidatura que la conducción rechazó por falta de papeles y porque además tenía el patrocinio de Axel Kicillof. En el mismo momento cuando Wado y Recalde parlamentaban con Quintela en La Rioja, Cristina recibía a José Mayans, jefe del interbloque peronista del Senado y que está a cargo del PJ Nacional. En un diálogo que mantuvieron en San José 1111, Cristina habló con Mayans de la necesidad de que haya PASO porque es el recurso que tiene el peronismo para una movilización en todos los territorios, para quebrar la indiferencia hacia el AMBA de algunos circuitos del interior que se han acercado al gobierno y a quienes hay que recuperar. De paso, Cristina le festejó, durante la hora que le permiten para cada visitante, el cumpleaños del senador. La necesidad de las PASO se explica en la oposición porque se hace con boletas separadas para cada participante, y no se emplea la Boleta Única. También las PASO, según la ley vigente, tienen el auxilio financiero del Estado, un anabólico que favorece la movilización de las bases.
Quintela, armador federal
En las tres reuniones que mantuvieron los enviados de Cristina —dos con testigos y una de Wado a solas con Quintela— se habló de las PASO y de la necesidad de que Quintela encabece un armado del peronismo del interior. Este intento de reconciliación entre el peronismo del AMBA y el del interior se proyecta también como una pacificación con Kicillof. Quintela llevó a los visitantes a la residencia de la gobernación la noche del jueves y les dio la oportunidad de reunirse con un centenar de dirigentes locales. Quintela se arriesgó a decir que su proyecto es ser candidato a presidente en 2027. Wado, que fue precandidato en 2023 (lo desplazó Sergio Massa), dijo que en el peronismo no tiene enemigos: «Los únicos enemigos que tengo son los que mataron a mi papá. Logré que fueran condenados. Pero ningún compañero es un enemigo». El intendente de la capital provincial le reprochó que siempre se tienen que enterar de lo que hacen en el peronismo del AMBA por un tuit. «Si digo algo en un tuit tienen que llamarme y lo voy a aclarar», se allanó De Pedro.
La coparticipación decide todo
El gobernador de La Rioja tiene diálogo con mandatarios como Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo y Gustavo Sáenz, que apoyan al gobierno. Confían en que Quintela los acerque a otros gobernadores peronistas en un frente de unidad. También tiene diálogo con Gildo Insfrán, como Kicillof. Si el gobierno quiere tocar las PASO este voto de los gobernadores del peronismo del Norte y también el de los aliados del PRO son vitales.
Los gobernadores están en vilo por la caída de la recaudación y, por consiguiente, de la coparticipación. Los indicadores de marzo parecen ser muy preocupantes porque estaría cayendo un 5% -me lo dice un gobernador del Norte, amigo de Milei-. Esa es la tablita que medirá filias y fobias en los meses que vienen. Puede ser un puente para construir ese empeño que ha llevado Miguel Pichetto a todos los interlocutores. Se trata de la construcción de un frente con todas las facciones del peronismo y disidentes del PRO, la UCR y otros partidos que militan en la oposición al actual gobierno.
Pichetto estuvo con Cristina de Kirchner hace dos semanas y disparó este desbloqueo de relaciones entre las tribus del peronismo. Su capital político dentro del peronismo le permite hablar con todos. Como ha sido un valedor Cristina en su desgracia -rechazó el desafuero cuando era senadora y opina que los expresidentes deberían tener un fuero de enjuiciamiento especial- le permite romper el hielo que separa a las tribus en el debate sobre este frente. Estuvo ya con Sergio Massa, con los disidentes de LLA que coordina en Buenos Aires “el inventor” de Milei Carlos Kikuchi, y ha hecho apariciones con Guillermo Moreno. Desde el oficialismo lo han castigado, aunque con moderación, pero tiene cuero para que esas balas le reboten. Es peronista y sus productos tienen como destino al público peronista y el llamado a la unidad le resulta simpático a todos.
En sus charlas describe la necesidad de asumir la contradicción principal y la contradicción secundaria. La principal es que el gobierno de Milei, entiende, incita al odio y la polarización y propone un plan económico malo. La contradicción secundaria, dice, es la confrontación entre las tribus del peronismo. Se mueve con un sector del peronismo del Congreso en donde están Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel, Kelly Olmos y otros diputados. Tolosa Paz fue la anfitriona en sus oficinas de la calle Mitre, a metros de la Casa de Gobierno, de Quintela antes de la cita de este en La Rioja con el dúo Wado-Recalde.
Experta en fracasos
La posición de Pichetto tiene que afrontar una tercera contradicción, más difícil de superar. Entiende que el discurso de Axel Kicillof pone al peronismo en un andarivel ideológico que lo acerca a la izquierda. Para él la propuesta del frente no mileísta tiene que basarse en un capitalismo moderno que supere las consignas del peronismo K que gobernó hasta 2023.
¿Y Cristina?, cabe preguntarse. Reconoce que la expresidenta que tiene un pragmatismo que le permite adaptarse a necesidades tácticas. En esas adaptaciones es donde Cristina se ha graduado en fracasos estrepitosos: eligió a Julio Cobos, Amado Boudou y Alberto Fernández creyendo que salvarían a la humanidad. Administró la economía con Moreno y Kicillof. Como conductora de la marca PJ, partido que nunca la ha respetado mucho, la ha llevado a su mínima expresión política en la historia. Esas carencias quizás son el motivo de que esté donde esté. Ningún político con experiencia y bagaje teórico hubiera corrido la suerte que la ha llevado a la cárcel. Hoy su participación en el vértice del peronismo de Buenos Aires tiene un rol tóxico.
Consignas castradoras
Sus delegados a La Rioja fueron a repetir consignas por su libertad. Ante dirigentes de esa provincia Wado se quejó de que Cristina fue acusada por el fiscal Carlos Stornelli, el mismo que ha denunciado a Quintela y a la senadora Florencia López por presuntos delitos contra el orden institucional -hablaron sobre la suerte del mandato actual de Milei-. La senadora López fue la organizadora del viaje de Wado y de Recalde a La Rioja. Tiene juego propio porque está anotada para competir por la gobernación de su provincia. Ha sido vicegobernadora de Quintela y peleará el mismo cargo que quiere disputar en 2027 el diputado Martín Menem.
Pedir la libertad de Cristina es una consigna testimonial castradora para el peronismo. Es tan castradora como las expresiones de Mauricio Macri en la cumbre Parque Norte de pelear porque el peronismo (él lo llama “kirchnerismo”) no vuelva nunca más. La libertad de Cristina depende de que cumpla la condena, de que la indulten o que haya un golpe de Estado. Que el peronismo no vuelva es algo que no depende de una voluntad de sus opositores sino de un resultado electoral que en la Argentina no sería una rareza, te guste o no te guste. Lo mejor es que los gobiernos pasan.
¿Llega Adorni a abril?
Es el mes cuando tiene que rendir un informe en el Congreso como jefe de gabinete. El Congreso es una cantera de riesgo para los jefes de gabinete. Ese monstruo –como llaman a la tribuna en el festival musical de Viña del Mar, que se devora cantantes– ya lo tumbó a Guillermo Francos, que terminó internado dos veces después de dar el informe. El gobierno se enreda en sus propias narrativas. Sufre su debilidad por el volador Manuel Adorni. Que un gobierno entre en turbulencia por un funcionario de la levedad del jefe de gabinete revela una fragilidad que no condice con su presunción de fuerza, eficacia y buena fortuna.
Ni hablar del caso $Libra, en donde sufre los efectos de una filtración de información judicial que no cesa y que va desmoronando sus argumentos de inocencia. No hay forma de callar ese celular que habla y habla sobre el ventilador. No saben de dónde viene ni dónde termina, pero los efectos son letales. Es presumible que ese caso reclute cada día más adversarios: algunos medios que ignoraban el tema para defender al gobierno se le han dado vuelta.
Acaso aparezca otro jugador también fatal que son los empresarios cripto que sufren las consecuencias del caso en el prestigio del negocio. Hay comunidades cripto que temen una caída de negocios y la salida de inversores por el descrédito que el caso Libra tiene sobre el sistema. Un drama para un negocio que había elegido a la Argentina como lugar privilegiado para su crecimiento. Al ser un país sin moneda, en el cual el público prefiere el dólar u otros activos más sanos, las cripto tenían la posibilidad de crecer sin techo. Lo dio a entender uno de los creadores de Ethereum, Vitalik Buterin, cuando vino por primera vez a la Argentina y se entrevistó con Mauricio Macri (diciembre de 2021). Hoy Buterin es un hincha de Milei, pero su comunidad se angustia por el daño que puede hacer Libra al prestigio del negocio. Ethereum ocupa el segundo lugar, después de Bitcoin, en el ranking de criptomonedas por capitalización de mercado.
Hablar de más
Ayuda al Gobierno la candidez de los opositores y comentaristas que confrontan lo que hace con lo que dijo o prometió. Una zoncera sublime en política, que es un oficio donde los hechos y las palabras se encuentran rara vez -y menos en culturas de raíz católica, confesión que perdona todo y en la que quien interpreta las escrituras es la autoridad, no el libre examen. Los opositores más duros se enardecen con el argumento de que a Milei le sale todo mal. Promete ética y le salta la corrupción, promete soluciones económicas y la inflación no baja y no hay crecimiento.
Milei prometió en Hungría que cuando termine su mandato no habrá inflación. ¿O será que hay inflación porque él es presidente y si se va se termina la inflación? Pertenece a las afirmaciones de la posverdad, como haber dicho (también en Hungría) que cuando hacía campaña nadie lo invitaba a los programas. El hacedor de Milei, el comunicador Carlos Kikuchi, ha contado que la clave de su campaña fue una saturación de Milei con su participación intensiva como panelista. Lo que le pasa al Gobierno es comprensible por la tenue densidad de sus apoyos políticos. Gobierna con gente y funcionarios prestados y tiene en el Congreso bancadas importantes pero integradas por aficionados o legisladores que le sirven si hay recompensa. Con nada de eso remedia su falta de poder, algo que solo se verifica en las urnas. Baste recordar que en las elecciones de 2025 el peronismo sacó 34% de los votos, 3% menos que Massa en 2023, cuando ganó la primera vuelta electoral y quedó a 3% de ganar sin ballotage. Estas constancias derrumban las construcciones imaginarias de poder que el gobierno trata de sostener con ficciones indemostrables. Como que Donald Trump lo salvó a Milei en octubre pasado. Pese a los favores financieros de Bessent obtuvo la misma cantidad de votos que en 2023 para ser presidente.
El Gobierno, tibio sobre las PASO
La reforma de las PASO es el principal proyecto del gobierno para las elecciones. Sabe que si no saca la reforma ahora no sale más. Diego Santilli estuvo en el seminario del CARI que organizó la Cámara Nacional Electoral y dijo que el proyecto se está elaborando y que se tratará a más tardar en julio. La Dirección Nacional Electoral me confirmó este fin de semana que ese trabajo está en marcha en la oficina de Luz Landívar. En ese seminario Santilli fue cauteloso en cuanto a qué hay que reformar de las PASO. «Lo de las PASO -dijo- hay que analizarlo en materia económica, pero también en materia de discusión de tiempos, debates de si obligatoriedad o no». No fue más allá. Patricia Bullrich también divagó: «Es un tema para poner en el marco de una serie de temas, nosotros terminamos teniendo un sistema de tres vueltas: primera vuelta, las PASO; segunda vuelta, la elección; tercera vuelta, el balotaje. Un sistema de tres vueltas, eso no es razonable. Quizás es más razonable pensar si es no obligatorio».
Lo que quieren los jueces
Interesa esa afirmación sobre las tres vueltas. La idea del gobierno es que si hay dos elecciones seguidas sobre el mismo tema —PASO y generales— el que tiene más chance de perder es el oficialismo. En ese debate Alberto Dalla Vía, presidente de la CNE, reveló qué le interesa que se haga a ese tribunal: «hay que articular la elección nacional con las elecciones provinciales, porque se juega no solamente la renovación del Congreso, sino que también hay una expectativa ciudadana mayor«. Importa porque al final en este tipo de temas siempre sale lo que quiere la CNE, que es el tribunal que aprueba o rechaza las reformas. La CNE ha sido una gran defensora de las PASO y es hoy el principal seguro para que el gobierno no pueda suspenderlas o abolirlas, como querría Santilli. Maxi Abad de la UCR y Silvia Lospenatto defendieron las PASO aun con reformas, como la obligatoriedad.

