Ángel Di María dio un paso trascendental en su trayectoria profesional al recibirse oficialmente como director técnico, un hito que marca el inicio de su transición definitiva hacia el liderazgo táctico fuera de los límites del campo de juego. El título, otorgado por la escuela oficial de la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino (ATFA) en su Rosario natal, no solo añade un pergamino a su vitrina personal, sino que confirma la ambición del «Fideo» de permanecer ligado a la élite del deporte tras colgar los botines.
Formación académica con sello rosarino
La capacitación se llevó a cabo en la Escuela Nº 201, una institución que cuenta con el respaldo de la AFA y la CONMEBOL. Desde la entidad expresaron su «enorme orgullo» por la elección del futbolista para su formación, destacando su compromiso con el proceso de aprendizaje a pesar de las exigencias de su agenda profesional activa.
Este logro académico no es un hecho aislado, sino parte de un plan estratégico que el jugador venía madurando. Di María ha sido crítico y reflexivo sobre su futuro, entendiendo que la visión del juego desde el lateral de la cancha requiere una preparación técnica y pedagógica que trasciende el talento natural demostrado durante dos décadas de carrera.

El factor Paredes: un cuerpo técnico en el horizonte
Uno de los puntos más reveladores de esta nueva etapa es la posibilidad de conformar un equipo de trabajo junto a Leandro Paredes. El propio Di María ha manifestado en reiteradas oportunidades que existe un pacto implícito con el mediocampista para emprender este camino juntos.
«Estoy haciendo el curso, que termina este año. Lo intentaremos cuando él también se retire», había adelantado el delantero, subrayando el vínculo casi fraternal que lo une a Paredes, a quien considera un «hermano menor».
Impacto y legado
La graduación de Di María como DT genera un impacto informativo inmediato en el fútbol local e internacional. Mientras el «Fideo» continúa vigente en el césped, su formación técnica le permite empezar a leer los partidos con una profundidad analítica distinta.
Para el fútbol argentino, contar con figuras de la «Generación Dorada» de Qatar 2022 preparándose para la conducción técnica asegura una continuidad en la transmisión de valores y conocimientos tácticos. Di María, conocido por su resiliencia ante la crítica y su capacidad de adaptación a diferentes sistemas de juego, se perfila como un estratega que podría, en un futuro cercano, sacudir los bancos de suplentes más importantes del mundo.



