Merlín es un cerdo vietnamita -también llamado cerdo panzón- que vive en California, Estados Unidos, con su dueña Mina Alalí, quien le enseño a «hablar» mediante de botones. En su perfil de Instagram, @merlinthepig, cuenta con 1,1 millones de seguidores, lo que le valió un récord certificado por Guinness World Records.
«Sí», «no», «mamá», «papá», «afuera» y «estoy enojado» son algunas de las expresiones que Merlín puede realizar con su hocico y los 25 botones de colores que tiene ubicados en la sala de estar de Mina.
«El primer año con Merlin fue una gran experiencia de aprendizaje para mí. Era mucho más ruidoso (con muchos chillidos agudos) y, obviamente, no estaba entrenado», contó Mina, de acuerdo con un comunicado oficial.

Es que Mina ya tenía experiencia entrenado animales. Como señala en su perfil personal, ella es la «mamá» de Maverick, su perro, y Moo, su vaca; e incluso ya entrenó a Mochi, su dragón barbudo, con comandos típicos de perros: «vení», «choca los cinco».
Los videos de Mochi en TikTok superaron el millón de seguidores y le ganaron a Mina el apodo de «la chica que entrenó a un dragón barbudo». Sin embargo, su sueño siempre fue tener un cerdo.
Cómo un cerdo vietnamita conquistó las redes sociales
Mina adoptó a Merlín en marzo de 2022, cuando tenía dos años y medio. Desde pequeño comenzó a entrenarlo para comunicarse. El método que uso es el refuerzo positivo. A través de comida, le enseñó a decir cosas como «Mamá, ¡buen día! Vegetales por favor».

«Requirió mucha paciencia y trabajo, pero lo he amado como a un hijo propio desde el día en que lo adopté, y haría cualquier cosa por él», afirmó.
Ahora, con cuatro años y 82 kilos, Merlín está tan domesticado como cualquier perro o gato. Duerme bajo aire acondicionado, sale a pasear por el centro de la ciudad con correa, pide salir para hacer sus necesidades o jugar su juego favortio: olfatear avena esparcida en el pasto.
El cerdo recibe desayuno y cena todos los días, consume fruta fresca y verduras durante el entrenamiento, y sale a recorrer el centro de la ciudad con la misma naturalidad con la que lo haría un perro.

Además, convive sus «hermanos», Maverick, Moo y Mochi, aunque su mejor amigo es Alcapone, una paloma. «En general, creo que, con paciencia, tiempo y refuerzo positivo, todo es posible con los cerdos. Tienen la capacidad intelectual de un niño de tres a cinco años«, señaló Mina.
Sin embargo, esa inteligencia tiene un lado menos dócil. Merlín no solo presiona botones cuando quiere algo, también hace «hace rabietas», «grita» e incluso «aprendió a golpear puertas» cuando «no consigue lo que quiere».
«Merlin siempre se mantiene atento y motivado cuando hay golosinas de por medio, pero puede frustrarse y ponerse terco, como un niño pequeño», contó su dueña.

Por ejemplo, al menos una vez por semana, Merlín se encierra solo en el cuarto de lavado y golpea el tope de la puerta para expresar frustración. «Escuchamos un ‘boing’ desde el tope de la puerta. Lo hace para expresar su malestar, aunque también tiene un botón que dice ‘estoy enojado'», explicó Mina.
«Merlín tiene una gran variedad de emociones, muy similares a las humanas. Experimenta enojo, frustración, tristeza, felicidad, satisfacción y confusión, igual que nosotros», sostuvo su dueña.
La personalidad única de Merlín
Por su personalidad, destaca no solo en redes sociales: «A esta altura, lo reconocen cada vez que salimos. Mi prometido y yo bromeamos diciendo que es como salir a caminar con Brad Pitt», bromeó Mina.

Además del récord en redes, Merlín obtuvo la certificación de Cerdo Terapeuta por parte de la American Mini Pig Association (AMPA), una organización dedicada a la educación, defensa y protección de los cerdos miniatura como mascotas.
«Estoy orgullosa de que Merlín y yo hayamos reunido tantos seguidores, porque confío en que los videos que creo van a llevar más sonrisas y risas al mundo, y también van a cambiar la forma en que la gente ve a los cerdos, o al ‘ganado'», expresó Mina.

