El presidente de la Unión Industrial del Chaco, Aldo Kastón, advirtió sobre la delicada situación que atraviesa el sector fabril en la provincia y en la Argentina, en medio de un escenario de caída de la actividad, cierre de empresas, avance de las importaciones y pérdida de empleo privado.
El dirigente empresario cuestionó con dureza la política económica del gobierno de Javier Milei, sostuvo que la industria nacional «no está pasando un buen momento» y alertó que el actual modelo profundiza el desequilibrio territorial y debilita aún más a las economías regionales.
Un país cada vez más desigual
Kastón planteó que una de las mayores preocupaciones del sector industrial del Norte argentino es el modo en que el esquema económico nacional está reorientando inversiones y oportunidades hacia zonas puntuales del país, dejando al NEA en una posición de mayor fragilidad.
Según explicó, muchas de las industrias que hoy proyectan expansión lo hacen atadas a los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con foco en actividades vinculadas a la cordillera, mientras el interior profundo queda fuera de esa dinámica.
Importaciones, cierres y trabajo en riesgo
Otro de los ejes más duros del planteo de Kastón apuntó al impacto de la apertura importadora sobre la industria nacional. El dirigente sostuvo que la producción local está siendo desplazada por mercadería extranjera que llega con precios imposibles de igualar para las empresas argentinas, sobre todo en rubros sensibles como el textil.
«Estamos regalando el trabajo argentino. Estamos entregándole el mercado a la producción que viene de China», lanzó. Y agregó: «No se compite con un empresario chino que tiene una fábrica, se compite con el Estado chino». Según explicó, esa presión externa se combina con una caída persistente del consumo interno, lo que genera un escenario asfixiante para productores, comerciantes y trabajadores. «La gente, lógicamente, va a comprar el producto más barato porque la plata no alcanza», resumió.
Kastón vinculó directamente ese proceso con la pérdida de empleo privado y el cierre de firmas en el Chaco. Aseguró que hasta octubre del año pasado habían cerrado 900 empresas en la provincia, y advirtió que ese número ni siquiera contempla los cierres posteriores. «El mayor porcentaje de desempleo se está produciendo en el empleo privado», sostuvo. En ese marco, dejó una de las frases más duras de su diagnóstico: «El gobierno nacional tiene mucho espacio para hacer daño. Todavía la economía está resistiendo, no sabemos hasta cuándo».
Sin diálogo
El dirigente industrial sostuvo que la llamada «reconversión» que pregona la Casa Rosada no puede darse sobre la base del cierre de fábricas y la destrucción del tejido productivo.
«El presidente dijo que los industriales éramos todos unos chorros y al que no le gusta que cierre y se vaya o que se reconvierta. La reconversión no es así, sino que se da mientras se sigue produciendo, no cerrar y abrir», afirmó.
Para Kastón, el problema de fondo es que el gobierno nacional no tiene interés real en desarrollar una política industrial. Según relató, durante una reunión con el presidente de la entidad, Martín Rapallini, representantes de diez provincias plantearon con dureza que la agenda productiva del país no puede seguir pensándose sólo desde el centro económico del país. «Le dijimos que hay un país un poco más allá de la avenida General Paz que está con problemas», señaló.



