La joven de 25 años, que padecía una paraplejia irreversible tras sufrir una agresión sexual múltiple en 2022, falleció este jueves en Cataluña. El procedimiento se llevó a cabo luego de que la justicia rechazara los recursos presentados por su padre, quien intentó frenar la asistencia para morir alegando fallos en la ley vigente y la necesidad de protocolos de salud mental previos.
Este jueves 26 de marzo, a las 16 (hora de Argentina), se confirmó el fallecimiento de Noelia Castillo Ramos en un hospital de Cataluña, España. La joven de 25 años recibió la eutanasia tras 20 meses de una intensa disputa judicial y una profunda división familiar que marcó el pulso de la opinión pública española. Su madre, Yolanda Ramos, la acompañó en el centro de salud, cumpliendo con el deseo de Noelia de no ingresar a la habitación durante el procedimiento.
El caso de Noelia comenzó el 4 de octubre de 2022, cuando quedó con una paraplejia irreversible tras arrojarse de un quinto piso luego de ser víctima de una agresión sexual múltiple. Su cuadro clínico incluía una lesión medular completa, incontinencia y dolores neuropáticos constantes, lo que la llevó a solicitar formalmente la prestación de ayuda para morir en 2024. El pedido fue avalado por unanimidad por la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, que consideró que se cumplían los requisitos legales.
Sin embargo, el proceso enfrentó fuertes obstáculos legales:
- Recursos del padre: Gerónimo Castillo, con el apoyo de la organización Abogados Cristianos, presentó diversas medidas para suspender el acto.
- Argumento central: La defensa del padre sostenía que la ley española no exige tratamientos previos obligatorios ni protocolos específicos de salud mental para estos casos.
- Instancias agotadas: La causa recorrió el Tribunal Supremo y el Constitucional de España, llegando incluso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que en marzo de 2026 desestimó la última medida cautelar solicitada.
Tras conocerse el deceso, la organización Abogados Cristianos emitió un comunicado lamentando la muerte y denunciando que la ley actual «no protege a las personas más vulnerables». Por su parte, el entorno de la joven destacó que este fue el final de un largo camino de sufrimiento físico y psíquico, dejando abierta la discusión sobre la implementación de la ley de eutanasia en casos de alta complejidad social y personal.



