Las recientes publicaciones de medios internacionales que señalan presuntos vínculos entre el presidente colombiano Gustavo Petro y el narcotráfico no pueden entenderse como hechos aislados, sino como parte de una dinámica regional donde los liderazgos de izquierda son constantemente colocados bajo sospecha.
Así lo explicó la analista colombiana Daniela Pacheco durante su participación en La Base América Latina, donde señaló que este tipo de coberturas suelen intensificarse en momentos clave como procesos electorales o reformas estructurales.
“No se trata de negar el papel del periodismo, pero sí de reconocer que existen patrones en la construcción de narrativas de sospecha sobre líderes de izquierda”, afirmó.
Narrativas que condicionan la disputa política
Pacheco sostuvo que investigaciones basadas en fuentes anónimas o sin pruebas concluyentes no necesariamente demuestran responsabilidades, pero sí generan efectos políticos concretos: debilitan proyectos progresistas, fortalecen a la oposición y construyen percepciones de riesgo o inestabilidad.
Casos como los señalamientos contra Gustavo Petro en Colombia o contra el expresidente Andrés Manuel López Obrador en México, explicó, muestran cómo estas dinámicas se repiten en distintos países del continente.
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“Cuando la violencia vuelve al centro del debate, se reactivan temores sociales y se legitiman respuestas basadas en la militarización”, explicó Pacheco
“Estas narrativas vienen a instalar un manto de duda sobre proyectos que buscan transformar relaciones de poder históricamente desiguales”, señaló.
En ese sentido, vinculó este fenómeno con el llamado lawfare, donde se articulan medios de comunicación, actores judiciales y sectores políticos para desgastar a gobiernos de izquierda.
Seguridad y miedo como herramientas políticas
En el contexto colombiano, la analista destacó que el debate electoral ha estado marcado por el uso del miedo como herramienta de control político, particularmente en torno a temas de seguridad.
Hechos violentos o casos emblemáticos son retomados en momentos estratégicos para reforzar discursos de “mano dura”, una narrativa que ha sido históricamente impulsada por sectores como el uribismo.
“Cuando la violencia vuelve al centro del debate, se reactivan temores sociales y se legitiman respuestas basadas en la militarización”, explicó.
Pacheco recordó que esta lógica ha tenido consecuencias profundas en Colombia: mayor desigualdad territorial, concentración de la tierra y expansión de economías ilegales, pese a décadas de políticas de seguridad impulsadas bajo el argumento de combatir el narcotráfico.
Entre la militarización y la transformación social
Frente a ese modelo, señaló que existen propuestas alternativas que buscan abordar la violencia desde una perspectiva estructural, basada en la presencia institucional, la justicia social y la democratización del poder en los territorios.
En ese marco, la figura de Iván Cepeda —mencionado en la contienda política— representa una visión distinta que apuesta por la paz y la reconstrucción del tejido social.
«El proceso electoral colombiano no se define únicamente en las urnas, sino también en el terreno mediático, judicial y simbólico, la disputa del poder político también se libra en esos espacios”, concluyó Pacheco
“El debate de fondo es qué tipo de país se quiere construir: uno basado en la fuerza o uno basado en transformaciones sociales”, sostuvo.
La disputa con Estados Unidos
Pacheco también abordó el impacto que tendría un eventual cambio político en Colombia sobre la relación con Estados Unidos, históricamente centrada en la cooperación militar y la llamada guerra contra las drogas.
Explicó que programas como el Plan Colombia consolidaron una relación de dependencia en materia de seguridad, limitando la posibilidad de impulsar reformas estructurales en el país.
Un eventual gobierno con enfoque progresista, dijo, podría reconfigurar esa relación hacia temas como la transición energética, la integración regional y la paz, aunque enfrentaría presiones externas, especialmente en el contexto de la política exterior estadounidense.
Una disputa más allá de las urnas
Para Pacheco, el proceso electoral colombiano no se define únicamente en las urnas, sino también en el terreno mediático, judicial y simbólico.
“Hay que entender que la disputa del poder político también se libra en esos espacios”, concluyó.
En ese escenario, advirtió, resulta fundamental observar con atención cómo se construyen las narrativas públicas y qué intereses están detrás de ellas, especialmente en momentos de alta polarización política.
Para ver la entrevista completa y el programa «Petro investigado en EEUU: el libreto del narco para el regreso de Plan Colombia |La BaseLatam 1×158» sigue el enlace:

