El mercado de fusiones y adquisiciones en Latinoamérica –M&A por sus siglas en inglés (Mergers and Acquisitions)- refleja una migración hacia la calidad, signo de cómo los equipos de M&A tratan de ayudar a las empresas a evaluar sus opciones estratégicas para impulsar su crecimiento.
En este sentido, en 2025 se observó un fenómeno poco común al registrarse un retroceso marginal de 1% en el volumen de transacciones registradas para un total de 2.826, al tiempo que se reportaba un incremento de 31% en el valor agregado de las operaciones, para registrar un máximo de 114,8 mil millones de dólares. De acuerdo con el reporte elaborado por TTR Data, la plataforma de inteligencia financiera y de negocios para los mercados de América Latina e Iberia.
«Los inversores han pasado de la consolidación en el middle market hacia adquisiciones de gran escala y alta convicción», señala TTR Data en su informe «M&A in Latin America 2026: A Guide for US & UK Legal Advisors«.
El valor de las transacciones, es decir los 114,8 mil millones de dólares, representa el monto más alto del último ciclo de cuatro años, superando significativamente incluso los niveles de 2022 a pesar de contar con un menor número de transacciones.
- La seguridad energética y alimentaria ha desacoplado la actividad de fusiones y adquisiciones (M&A) de la región de la vacilación global por criterios ESG. Mientras Brasil y Chile ven una rotación continua hacia las renovables, los mercados de materias primas «duras» en Argentina (esquisto de Vaca Muerta) y Perú (cobre/agroexportación) atrajeron un capital significativo de EE. UU. y Europa. Los estrategas extranjeros están, de hecho, «asegurando» sus cadenas de suministro, adquiriendo la capacidad de producción bruta para todo, desde baterías de litio hasta productos agrícolas de invierno.
Además, para los asesores la implicación es clara: el mercado ha cambiado frecuencia por magnitud. Las operaciones son menos frecuentes y se encuentran estancadas en una cifra similar desde hace al menos 12 meses, pero los montos gestionados son de mayor magnitud.
Los sectores más beneficiados
De acuerdo con el reporte señalado, los sectores más beneficiados son diversos, pero tampoco difieren mucho de lo que se ha registrado desde hace varios años, consolidando los canales por donde se registra el desarrollo en la región.
«La consolidación minera ignoró las fronteras. Desde los movimientos regionales de Pan American Silver hasta el aumento de las participaciones de Rio Tinto en Chile y de China Nonferrous en Perú, la carrera por los minerales críticos impulsó las operaciones de activos físicos de mayor valor del año», dice el reporte.
La región es testigo de una masiva «carrera de infraestructura» impulsada por las demandas de la IA y el nearshoring. «Observamos una urgencia sincronizada por activos físicos en todos los mercados: desde la adquisición de centros de datos por parte de GIP de BlackRock en México, Brasil y Chile, hasta la agresiva consolidación de bienes raíces industriales (FIBRAs) en México y logística portuaria en Perú. El capital ya no solo persigue software; está asegurando el hormigón, la energía y la conectividad necesarios para hacer funcionar la economía digital», dice TTR Data.
Asimismo, la apuesta por la infraestructura con la adquisición de Global Infrastructure Partners (GIP) por parte de BlackRock por un monto de 40 mil millones de dólares, consolidó la huella digital estadounidense en Brasil, Chile, Colombia y México, apostando por América Latina como un centro crítico de procesamiento de IA.
Pero el Reino Unido también ha reclamado su participación en esta parte del mundo; la Fintech Rapyd, con sede en Londres, completó la adquisición de la Organización de Pagos Globales de PayU. Al integrar las principales pasarelas de pago en Colombia, Argentina, Perú y México, el capital británico ha construido efectivamente un carril de pagos transfronterizos unificado para el comercio digital de la región.
Además, la era de la «alianza estratégica» está dando paso a la «adquisición estratégica». En toda la región, los principales grupos de control se movilizaron para disolver empresas conjuntas (Joint Ventures) de larga data para recuperar agilidad.
Finalmente, la seguridad energética y alimentaria ha desacoplado la actividad de fusiones y adquisiciones (M&A) de la región de la vacilación global por criterios ESG. Mientras Brasil y Chile ven una rotación continua hacia las renovables, los mercados de materias primas «duras» en Argentina (esquisto de Vaca Muerta) y Perú (cobre/agroexportación) atrajeron un capital significativo de EE. UU. y Europa.
Los estrategas extranjeros están, de hecho, «asegurando» sus cadenas de suministro, adquiriendo la capacidad de producción bruta para todo, desde baterías de litio hasta productos agrícolas de invierno.

