En un hecho que atraviesa transversalmente a toda la sociedad argentina, los dos clubes más importantes de la ciudad de La Plata realizaron hoy sus respectivos homenajes a los excombatientes de Malvinas.
Desde las 13 horas, Gimnasia inició el ritual rindiendo homenaje a la filial “Ex Soldados y Combatientes de Malvinas”, integrada por excombatientes simpatizantes del club, creada en el año 2007.
“Desde el fin de la guerra hasta hoy, Gimnasia es uno de los clubes que más relación tiene con la causa. Fue el primero en nombrar socios honorarios a los excombatientes, apenas días después de haber terminado el conflicto, y también el primero en tener una filial conformada exclusivamente por exsoldados, todos colimbas”, señaló Agustín Bellido, presidente de la Subcomisión de Derechos Humanos del club. Tal es así que, en el año 2012, la comisión directiva tomó la decisión de nombrar “Héroes de Malvinas” al salón de patín de la sede social.


El evento, realizado a dos cuadras de la cancha, en “La Placita”, ubicada en calle 117 y diagonal 113, comenzó alrededor de las 14 con un almuerzo organizado por los hinchas, para luego dar paso a shows musicales de la mano de Caro Petri, Clara Navarro y la murga Bloco Kubadwe. La jornada concluyó cerca de las 18, cuando se entonaron las estrofas del Himno Nacional y se llevó a cabo el homenaje central.
El turno del Pincha llegó a las 17, en el Paseo de los Profesores, ubicado en las inmediaciones del Estadio UNO, con música en vivo, la participación de familiares de combatientes y de la agrupación “Estudiantes de Malvinas”, que reúne a excombatientes simpatizantes del club. Allí se inauguró una placa en alusión a la soberanía argentina sobre las islas e incluyó la intervención del coro de Estudiantes, que interpretó el Himno Nacional, así como también una versión de “La hermanita perdida”, de Atahualpa Yupanqui.

“Desde que volvimos de Malvinas estamos acá, pero como agrupación estamos desde hace relativamente poco. Todo reconocimiento es una caricia al alma. Por nosotros, por los que quedaron. Nosotros siempre tratamos de vivir la vida que ellos no pudieron vivir: estudiando, trabajando y siendo buenas personas”, sostuvo Néstor Sánchez, integrante de la agrupación, quien, con tan solo 19 años, debió ir a la guerra siendo apenas un colimba.
“El caso Malvinas es algo que nos toca muy de cerca. Yo zafé por estar casado, pero mis compañeros del Regimiento 7 no tuvieron la misma suerte y fueron”, recordó Edgardo “Tony” Llanos, encargado del buffet del club, quien estuvo a punto de ser enviado en 1982, pese a haber sido dado de baja del servicio militar en 1976.

Ya sea en clubes de fútbol, bibliotecas, escuelas o instituciones públicas y privadas, la cuestión Malvinas es uno de los pocos puntos de unión en la sociedad argentina que, año tras año, encuentra la manera de rendir homenaje a sus excombatientes. No solo por las islas en sí, sino también por los cientos de jóvenes que perdieron la vida —antes o después del conflicto—, para mantenerlos presentes y demostrar que la causa sigue más viva que nunca.


