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«Los monstruos sí existen»: la perturbadora confesión de Damien Bendall, el asesino de la masacre familiar de Killamarsh

La mañana del domingo 19 de septiembre de 2021 dos agentes policiales acudieron a una casa de Killamarsh, localidad del condado británico de Derbyshire, tras recibir una perturbadora denuncia sobre un crimen múltiple. Nada pudo prepararlos para el horror que encontraron allí.

Damien Bendall, de 32 años, el hombre que los llamó para dar aviso de una masacre familiar, los esperaba en la puerta de la propiedad. «¿Sabes por qué estamos aquí?», le preguntaron, y él les respondió: «Porque maté a cuatro personas«.

Toda esa escalofriante secuencia quedó grabada con las cámaras corporales que portaban los policías. Al ingresar al lugar descubrieron los cuerpos de las cuatro víctimas: Terri Harris, de 35 años, que era la pareja de Bendall al momento de los hechos; los dos hijos de ella, John-Paul Bennett, de 13, y Lacey Bennett, de 11; junto a Connie Gent, de 11, una amiga de los niños que se había quedado a dormir esa trágica noche.

La casa donde Damien Bendall cometió los asesinatos. Foto: Captura de YouTube @SkyNews

«Apuesto a que no es común encontrar cuatro asesinatos en Killamarsh, ¿verdad? Quiero decir cinco, porque mi novia estaba a punto de dar a luz», dijo Bendall segundos antes de que lo arrestaran.

El caso generó conmoción nacional y en el barrio residencial todos los vecinos se acercaron a dejar ofrendas de flores en la propiedad. Sentado en la vereda, desconsolado y en shock, estaba Jason Bennett, el padre de John y Lacey, dos de los dos niños asesinados.

Mucho después, en el juicio, se confirmó que Harris estaba embarazada. Había comenzado una relación sentimental con Bendall, exluchador de artes marciales, tras conocerse a través de una aplicación de citas luego de terminar la relación con el papá de sus dos hijos.

El sábado 18 de septiembre de 2021 Harris había compartido en su Facebook algunos videos del fin de semana junto a sus hijos. Habían hecho una pijamada junto a su amiga Connie, que se había quedado a dormir por segunda noche consecutiva.

Los tres niños se habían reunido por un motivo especial: una pequeña venta de dulces frente a la casa para recaudar fondos para la organización Cancer Research tras enterarse de que una vecina había sido diagnosticada con cáncer.

Las cuatro víctimas: a la derecha Harris junto a sus dos niños y a la izquierda la amiga de sus hijos. Foto Captura de YouTube @SkyNews

En las fotos de aquel último día de vida se vio a los tres menores de edad sonriendo mientras ofrecían golosinas a los vecinos. Nada parecía indicar que horas más tarde, justo antes de que se fueran a dormir, la pareja de su madre los atacaría salvajemente hasta la muerte.

Según la reconstrucción que figura en la documentación pública sobre el caso, la tortura comenzó a las 21:40, cuando Bendall empezó a recorrer las habitaciones de la casa con un martillo de garra en la mano.

Golpeó en la cabeza a su pareja, Terry, en su cuarto, luego al pequeño John-Paul en el baño, que estaba a punto de ducharse cuando fue asesinado, después a Connie y finalmente a Lacey en el salón principal. Todos murieron a causa de las heridas fatales.

«El nivel de fuerza y violencia que se utilizó en estos ataques demuestra que fueron llevados a cabo con una intención, y esa era terminar con las vidas de Terri, John-Paul, Lacey y Connie», declaró el detective inspector Mark Shaw.

«Todos, por la naturaleza de su relación, confiaban en Bendall y él tomó esa oportunidad para quebrantar la confianza y llevar a cabo estos horrendos actos. La fuerza y el arma que utilizó implican que las víctimas no tuvieron oportunidad y quedaron incapacitadas», agregó Shaw.

Después del crimen, Bendall limpió parte de la escena del crimen, se llevó la Xbox de John, salió de la casa y tomó un taxi rumbo a Sheffield, donde intercambió la consola por drogas, y luego volvió a la propiedad en Killamarsh.

Según el testimonio del taxista, charlaron durante el viaje, y cuando le preguntó cómo había estado su noche, Bendall le respondió: «Bastante bien, solo un poco loca».

El día anterior los niños habían vendido dulces por una causa solidaria en la puerta de su casa. Foto: Policía de Derbyshire

Recién al amanecer llamó a las autoridades para reportar la masacre que él mismo cometió. Les dijo que se encontraba bajo la influencia de varias drogas, incluyendo cocaína y cannabis, y que se había apuñalado a sí mismo tras darse cuenta de lo que había hecho.

Luego de ser arrestado fue llevado al hospital, donde sus heridas en el pecho requirieron solo algunos puntos de sutura. La investigación forense confirmó los atroces ataques y las autopsias revelaron que la mayoría de las víctimas tenía heridas defensivas, con lesiones compatibles con intentos desesperados de protegerse de los golpes.

«El cuerpo de Lacey -la hija de 11 años de la pareja de Bendall- presentó además evidencias de abuso sexual«, reveló horrorizado el juez Mr. Justice Sweeney durante la sentencia, que se dictó un año después del cuádruple asesinato.

La sentencia que recibió Damien Bendall

La evidencia médica fue abrumadora y muy específica. Bendall decidió declararse culpable de cuatro cargos de homicidio involuntario. Su abogada defensora, Vanessa Marshall KC, habló en su nombre al tribunal: «Sus instrucciones son claras: no hay nada que justifique otra cosa que una cadena perpetua por haber arrebatado, como lo hizo, estas cuatro jóvenes vidas, y en circunstancias tan terribles».

Luego declararon los familiares de las víctimas. Angela Smith, la madre de Harris y abuela de los dos niños asesinados, le dijo al jurado: «Terri, Lacey y John significaban todo para mí y eran las personas más importantes en mi vida; no poder darles un beso y un abrazo y decirles que los quiero me rompe el corazón».

Damien Bendall tenía antecedentes penales desde los 15 años. Foto: Captura video YouTube @ SkyNews

«A mis nietos les daban miedo los monstruos y yo les dije que los monstruos no existen, pero qué equivocada que estaba«, lamentó. Jason Bennett, el padre de John y Lacey, agregó: «Vivo en una pesadilla constante, mi cabeza repasa una y otra vez cómo murieron, vivo su trauma y siento su dolor; es un castigo recurrente».

«Mi hija era amable y cariñosa, y su hermano John no le hacía daño ni a una mosca. Literalmente, si veía un insecto, lo sacaba con cuidado», expresó desconsolado.

Charles Gent, el padre de Connie, la niña que estaba allí como invitada, expresó que le arruinaron la vida para siempre al arrebatarle a su hija. «El hombre que cometió estos crímenes atroces y abominables contra una mujer y unos niños indefensos, solo puede ser descrito como verdaderamente malvado y jamás debería salir de prisión, afirmó.

Cuando el propio Bendall subió al estrado, confesó todo. «Usé un martillo, no me di cuenta de lo que hice hasta que entré en la habitación y vi a mi novia. Los maté. No sé por qué. Me desconecté, fue como si estuviera fuera de mi cuerpo, viéndome desde afuera», declaró.

Fue condenado a cinco cadenas perpetuas, sin posibilidad de libertad condicional. «Hoy tendrán la certeza que Bendall ya no podrá volver a causar algún daño porque pasará el resto de su vida tras las rejas», indicó el juez Sweeney.

«Una cadena de errores»: los antecedentes de Damian Bendall

Bendall se encontraba bajo arresto domiciliario en virtud de una orden de sentencia suspendida al momento de los asesinatos. «En total, hay 57 actos y omisiones del Servicio de Libertad Condicional y de Capita PLC (Servicios de Monitoreo Electrónico), en el curso de la supervisión y gestión de Damien Bendall como delincuente», se estipuló en el juicio.

Su nombre no era desconocido en el sistema penitenciario. Tenía antecedentes penales desde 2004, cuando era un adolescente de 15 años. Cumplió condenas por robo, intento de robo y lesiones corporales graves.

En mayo de 2020 había sido arrestado en Swindon tras provocar un incendio mientras intentaba robar un auto. Un año después un tribunal le impuso una sentencia suspendida de 17 meses por ese delito, y una de las condiciones para no ir a prisión era cumplir con una serie de requisitos de vigilancia electrónica y reportes periódicos a los servicios de libertad condicional.

Por decisión judicial se estipuló que viviera en la casa de su entonces pareja, Terri Harris, junto a los hijos de ella. En la evaluación de riesgo elaborada por un oficial de libertad condicional, se consideró a Bendall como «sujeto de riesgo medio», en vez de «alto riesgo».

Se omitió información crucial de su historial violento y su comportamiento con menores. «Ese informe fue realizado por un oficial que solía trabajar desde su casa, lo que dificultaba el control de sus informes por parte de sus colegas», detallaron en el juicio.

Damien Bendall al momento de ser fichado en una prisión de máxima seguridad. Foto: Policía de Derbyshire

En Derbyshire, el caso de Bendall quedó en manos de Aisha Fatima, una oficial que tenía solo seis meses de experiencia, quien declaró ante el forense que nunca habría aprobado la convivencia con Harris y los niños si hubiese tenido acceso a todos los informes de antecedentes disponibles.

A esa «cadena de errores fatales», tal como lo definieron los fiscales, se suma otro detalle perturbador que no fue reportado hasta después de los asesinatos. Una oficial del sistema de monitoreo electrónico dijo ante los magistrados que mientras le colocaba el dispositivo de rastreo en el tobillo a Bendall, él le dijo: «Si mi relación con Harris sale mal, la mataré a ella y a los niños».

Bendall cometió otro ataque en la cárcel con un martillo

En febrero de 2026, la BBC reportó que Bendall, de 36 años, atacó a otro recluso, llamado Michael Mullaney, cuatro veces en la cabeza con un martillo de gancho en la prisión HMP Frankland en Durham.

Fue juzgado nuevamente en el Tribunal de la Corona de Teesside, donde se corroboró que el arma era similar a la que utilizó para asesinar a su familia en Killamarsh.

«Bendall golpeó a Mullaney sin previo aviso en la parte posterior de la cabeza mientras se encontraban en un taller penitenciario. Mullaney cayó al suelo inconsciente y el ataque fue tan violento que el guardia creyó que la víctima podría estar muerta», detalló el fiscal Jolyon Perks.

Tras su detención, le preguntaron a Bendall por qué había atacado a quien decía que era «su amigo», y solían jugar al dominó juntos. «No lo sé, pero quiero pedirle sinceras disculpas», contestó.

El presidiario que atacó pasó cuatro noches en el Hospital Royal Victoria de Newcastle, donde fue tratado por fracturas de cráneo con hundimiento y hemorragia cerebral.

Se decidió trasladar a Bendall a trasladado de la prisión de Frankland a la prisión de HMP Wakefield, ubicada en West Yorkshire, una cárcel de máxima seguridad conocida como «Monster Mansions«, la Mansión de los Monstruos, por albergar a algunos de los delincuentes sexuales y asesinos más peligrosos del Reino Unido.

Redacción

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