El asalto, el pasado sábado 28 de marzo, de una tienda de Marks & Spencer en Londres por parte de un centenar de jóvenes que sobrepasó a los guardias de seguridad contratados y que terminó con algunos empleados hospitalizados, ha desatado la voz de alarma en los comercios británicos. Malcolm Walker, Lord Walker de Broxton y dueño de la cadena de supermercados Iceland, ha defendido que el personal de seguridad que trabaja en tiendas debería poder portar porras y espráis de pimienta. Walker insistió en que el Reino Unido debería copiar a España armando a los vigilantes de tienda para combatir a los delincuentes.
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