Un expediente es como una catarata: se sabe dónde y cómo empieza, pero nunca se puede conocer cómo va a terminar. La comparación, una definición de causas judiciales sobre delitos complejos, es del fallecido juez Claudio Bonadio. El caso del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, podría avalar la metáfora, conocida en los tribunales federales. Lo que se inició como una investigación sobre cómo pagó el viaje en jet privado a Punta del Este durante un puñado de días de vacaciones en el último Carnaval, derivó después en la pesquisa sobre posible corrupción que impactó como nunca antes al Gobierno de Javier Milei.
Bastó la declaración de dos testigos de esa trama para que surgieran nombres y propiedades compradas después del ascenso al poder de quien ocupa el segundo cargo más relevante del Poder Ejecutivo. Los Adorni (él y su esposa empresaria Bettina Angeletti) están sospechados por enriquecimiento ilícito. La semana que empieza este lunes hará brotar de varios manantiales de la Justicia más novedades tal vez perjudiciales para el jefe de Gabinete.
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, fue la ideóloga del plan para sostener como sea a Adorni en su puesto. Hay motivos extra a los políticos, indicios de cuál podría ser la verdadera razón que llevó a la Casa Rosada a tomar esa decisión.
El miércoles declarará, en principio en calidad de testigo, la escribana Adriana Nechevenko, quien firmó las escrituras de las compras de dos inmuebles que el jefe de Gabinete evitó dar a conocer ante la sociedad. Tras la citación a la escribana, se tomarán más medidas de prueba en el caso. Más citaciones de protagonistas claves. Dos jubiladas que le prestaron plata a los Adorni. Un ex futbolista que vendió un departamento a esas señoras.
Y, sin fecha precisa, también le tocará defenderse al periodista Marcelo Grandio. Es quien invitó a los Adorni a viajar a Uruguay en jet privado y los alojó en su casa. Grandio es un nombre que, como se verá, podría ser una de las razones para que Karina Milei diera todo para sostener a Adorni en el poder, a la espera de que la investigación judicial se paralice. No pasará, confiaron fuentes de los tribunales a Clarín.
Conviene ir por partes. El caso Adorni no aminorará en noticias, a pesar de que eso busca el Gobierno.
El miércoles está citada la escribana Nechevenko. Ella ya sabe lo que es declarar bajo juramento de decir la verdad frente a autoridades judiciales, querellantes, fiscal, juez y abogados. Ocurre que, tal como develó Clarín, Nechevenko fue quien avaló con su firma la creación de sociedades comerciales que utilizaron en su momento empresarios farmacéuticos para importar efedrina que luego usó el narcotráfico.
En muchos casos, eran compañías “cáscara”, integradas por hombres carentes de antecedentes comerciales. El principal cliente de Nechevenko fue Josué Fucks, el único prófugo del tráfico ilegal de efedrina.
Nechevenko está obligada por su profesión a informar sobre posibles desmanejos financieros en la adquisición de bienes. El accionar comercial de Adorni y Angeletti es sospechoso, sobre todo, por la negativa de él a transparentar las dudas ante la opinión pública. Un ejemplo es la compra del departamento de la calle Miró en Caballito, donde hoy vive el jefe de Gabinete. Según consta en el expediente judicial, ese piso fue primero propiedad del ex futbolista Hugo Morales, quien lo vendió a dos supuestas amigas o socias, las jubiladas Beatriz Veigas y Claudia Sbabo. Ellas pusieron doscientos mil dólares para la operación. En los documentos bajo pesquisa figuran luego como vendedoras y al mismo tiempo prestamistas de los Adorni. La inversión conjunta que habrían hecho comprando ese departamento a medias les generó ganancias mínimas. Adorni habría conseguido (¿quizás gracias a Nechevenko?), que las jubiladas le prestaran a él y a su esposa la misma plata que habían abonado para ser dueñas del inmueble (cien mil dólares cada una), mientras que el jefe de Gabinete habría aportado treinta y cinco mil dólares para completar la cifra final de la transacción. Se desconoce cómo y cuándo deberá devolverle el jefe de Gabinete ese dineral a sus generosas vendedoras del inmueble.
Los Adorni son “sujetos políticamente expuestos”: están obligados a informar a la escribana sobre esa situación. La escribana tiene la obligación de detectar posibles inconsistencias en las operaciones de clientes vinculados al poder político: cualquiera sea. Debería actuar en ese sentido sin advertirle a los involucrados sobre las potenciales irregularidades detectadas, e incluso debe confirmar el origen legal de los fondos de las operaciones, y si el relato al respecto parece armado adrede o suena a fantasía. Su obligación es elevar cualquier duda a la Unidad de Información Financiera (UIF).
Nechevenko avaló las adquisiciones de los Adorni del piso de Caballito. Lo mismo con la otra compra: la casa en el country Indio Cuá de Exaltación de la Cruz, escritura que habría firmado solo la esposa del jefe de Gabinete. La propiedad fue remodelada por los Adorni, confirmaron fuentes calificadas que conocen qué pasó con esa propiedad. La inversión en esas dos propiedades, el supuesto pago del jet privado ida y vuelta a Punta del Este, más absolutamente todos los ingresos y egresos de la familia del jefe de Gabinete serán peritados por el fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo. Todos los ingresos y egresos de dinero de los Adorni significa eso: todos, desde que es funcionario público y teniendo en cuenta a cuánto ascendía su patrimonio antes de ser nombrado vocero del Presidente, su primer cargo en el Estado.
El crédito que pagó la familia Adorni
La familia Adorni terminó de pagar el 15 de enero de este año el crédito otorgado por el Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC), el instrumento financiero gracias al cual pudieron ser propietarios de su primer departamento, ubicado en la avenida Asamblea al 1100. Las cuotas eran de 400 pesos mensuales. El IVC subsidia créditos hipotecarios a quienes acreditan la real necesidad de esa ayuda estatal. Los Adorni cancelaron hace poco el crédito y cerraron esa deuda. Abonaron menos de cien mil pesos a pesar de que eran años de pagos por delante.
Hoy, deben gastar, solo de expensas por el country Indio Cuá, $ 700.000 por mes. Eso, sin contar los supuestos treinta y cinco mil dólares que pagaron a las jubiladas por su casa en Caballito (¿también remodelada?), sino que se suma en esta misma declaración las explicaciones que puede aportar la escribana por cómo y de donde surgieron los fondos de los Adorni que invirtieron en el country de Exaltación de la Cruz.
La inflación K hizo estragos con la moneda nacional. Pero el crecimiento patrimonial de los Adorni le ganó en porcentaje de suba a esa súper inflación “kuka”: compraron dos inmuebles, un auto Jeep Compass, y según el propio jefe de Gabinete, hasta abonaron los viajes en jet a Punta del Este. La Justicia ya indaga otros posibles viajes al extranjero pagos por la familia del jefe de Gabinete.
No solo el que trascendió a una isla del Caribe. ¿Viajaron los Adorni a Estados Unidos? ¿Brasil? ¿Europa? Los investigadores analizan vuelos a esos destinos. De nuevo, en causas de enriquecimiento ilícito se analizan todos los ingresos y egresos del imputado. No debería sorprender si la familia viajó mucho al extranjero. El propio Adorni afirmó en una entrevista en TN, realizada en diciembre del 2024, justo antes de que efectivamente viajara con su familia a un destino que se sospecha fue el Caribe, aseguró que “desde hace diez años que tengo la suerte de irme al exterior, y bueno, voy. Con mi particularidad de tener hijos chiquitos y lo que conlleva en materia de seguridad y exposición”.
Esa declaración realizada días antes de otro viaje efectivamente al extranjero para vacacionar su familia, no coincide con dichos de Adorni ya como jefe de Gabinete justificando sus vuelos a Punta del Este: “Creo que en un año y medio es lo único que hice, irme cuatro días con mis nenes».
El polémico viaje con Grandio
El caso del jet privado desato mil polémicas. Para la Justicia, en rigor, estaría ya estaría acreditado que Adorni no abonó por esos vuelos tal como afirmó él en público, al menos la documentación recolectada por Lijo hasta este domingo. El funcionario tuvo un tratamiento especial en el aeropuerto de San Fernando, pero Clarín confirmó que sí realizó los trámites correspondientes en Migraciones.
Está acreditado que Grandio pidió a la empresa que alquiló el jet que le facture el vuelo de ida a una empresa ligada a él y a sus contratos con la Televisión Pública, llamada ImHouse. En la factura por el vuelo de vuelta figura directamente él como el pagador.
Grandio enfureció cuando trascendió esa información. De acuerdo a la declaración de secretaria de la empresa que le facturó los vuelos, Vanesa Tossi, Grandio le envió y la llamó a repetición, enfurecido. “Me volvía loca… Me sentí amenazada”, afirmó.
Esta semana se conocerían además los montos de los contratos con el Estado de la productora que puso al aire los programas de Grandio bajo gestión Adorni.
Pero al poder podría inquietarle otros vínculos del amigo de Adorni ya cercanos a Karina Milei.
La principal asesora de la secretaria General de la Presidencia, Mara Gorini, fue directora de una empresa de espectáculos llamada Grupo Foggia. Renunció a ese puesto para asumir como funcionaria. Su esposo, Marcelo Dionisio, sin embargo, continúa en el directorio de la compañía. Grupo Foggia se presentó en la licitación para ganar la concesión del predio de Tecnópolis, bajo orbita de Adorni.
Ante la falta de financistas para ganar esa competencia privada, buscó alianzas económicas con firmas ligadas a la familia del ex canciller Gerardo Werthein. Y también se habría asociado a los hermanos Daniel y Esteban Nofal. Marcelo Grandio es el cuñado de ambos. Se casó con Mónica Nofal.
El Grupo Foggia figura como cliente de la empresa MasBe, de Bettina Angeletti, esposa de Adorni.
El Gobierno sostiene a Adorni. Pero una catarata de información y testigos continuará su curso esta semana.
El jefe de Gabinete designó abogado, Matías Ledesma. Es probable que lo haya advertido sobre medidas típicas que se toman en causas como la que investigan a sus clientes. La inspección ocular a las propiedades del imputado, por ejemplo.

