El Gobierno nacional compensa el recorte salarial con una expansión de los planes directos. La cobertura alcanzó los 7,4 millones de beneficios durante 2025.
Récord de asistencia directa

La gestión de Javier Milei ejecutó un fuerte ajuste sobre el empleo público. También recortó los salarios reales y la obra pública nacional. Sin embargo, el Gobierno decidió expandir la asistencia social directa.
La cantidad de beneficios de AUH, Alimentar y Plan 1000 Días creció notablemente. Estas prestaciones alcanzaron un récord de 7,4 millones de beneficiarios en 2025. El Estado eliminó intermediarios en la entrega de estos recursos.
La AUH alcanzó su nivel real más alto desde el año 2009. Este programa creció un 375% respecto a diciembre de 2023. Esto representa una mejora del 145% en el poder de compra real.
Hoy, el 93,5% de los recursos sociales llega directamente a las familias. Al inicio de la gestión, la mitad del dinero pasaba por intermediarios sociales. La suma de planes cubre la Canasta Básica Alimentaria para menores.
El ajuste fiscal cayó con fuerza sobre trabajadores formales y jubilados. El Gobierno aplicó el plan de «Déficit Cero» de forma estricta. La motosierra afectó las transferencias a provincias y el consumo general.
Esta política evitó un estallido social tras la devaluación inicial. La asistencia funciona como un dique para la indigencia extrema. Sin estos ingresos, la indigencia prácticamente se duplicaría en el país.
El mercado laboral sufrió una mayor precarización entre 2023 y 2025. Los sectores medios enfrentan el encarecimiento del transporte y los alquileres. La pobreza laboral se expande mientras la indigencia se amortigua.
En ciudades como La Plata, el deterioro del consumo es muy evidente. El retroceso comercial y la caída de changas afectan el clima social. El Gobierno protege el piso alimentario pero el ascensor social sigue detenido.
La estabilidad social actual descansa sobre esta contención focalizada. El oficialismo no eliminó los planes sociales. Por el contrario, los hizo más decisivos para la gobernabilidad técnica.
El futuro depende de la recuperación del empleo privado genuino. Si el ingreso formal no sube, la red de emergencia perderá eficacia. El equilibrio actual es necesario pero todavía resulta muy frágil.

