En la antesala de la interna del 19 de abril, el Partido Justicialista de Misiones atraviesa una discusión que va más allá de nombres propios y listas: se trata de un debate de fondo sobre quién define el rumbo del peronismo en la provincia. En ese escenario, Cristian Humada oficializó su candidatura con la lista “La Julio Humada”, proponiendo un modelo basado en la identidad misionera y marcando diferencias con los sectores alineados a la conducción nacional.
El planteo del dirigente es claro: la reconstrucción del partido debe surgir desde la provincia y no desde decisiones externas. En ese sentido, fijó posición frente a la disputa interna al señalar que “su espacio busca una independencia de criterio total respecto a las directrices nacionales” y sintetizó su visión con una definición que atraviesa toda su propuesta: “el PJ nacional debe fortalecerse a través de pensamientos provinciales sólidos y no mediante la imposición de agendas externas que no guardan relación con la idiosincrasia del habitante de la selva misionera”.
La candidatura de Humada se apoya en una fuerte reivindicación histórica. La elección del nombre de la lista remite a la figura de Julio César Humada, exgobernador de Misiones entre 1987 y 1991, a quien el sector identifica como un símbolo de gestión y cercanía con la gente. En esa línea, el candidato sostuvo a Primera Edición que “aquel periodo histórico representa el estándar de eficiencia y representatividad que el justicialismo misionero debe recuperar para volver a ser una opción competitiva en el mapa electoral de la tierra colorada”.
Más allá de lo simbólico, la estrategia electoral también se apoya en la composición del padrón. Según explicó, el universo ronda los 55 mil afiliados y presenta una característica particular: “Un dato revelador es que el 95% de este padrón está integrado por personas mayores de 45 años, un sector que vivió activamente la etapa de gobierno de Don Julio”. Para Humada, ese dato no es menor, ya que “el apellido funciona como una marca de identidad en la geografía misionera”, aunque aclaró que esa ventaja implica un compromiso: “esta visibilidad no es un cheque en blanco, sino una responsabilidad que lo obliga a honrar una forma de hacer política basada en la cercanía y en la gestión territorial alejada de los escritorios”.
El diagnóstico sobre la situación actual del PJ es crítico. Humada describió un escenario “sombrío en cuanto a términos estadísticos” y recordó que el partido pasó de tener 120 mil afiliados en 1999 a menos de la mitad en la actualidad. A su entender, esta caída responde a “un vaciamiento institucional, derivado de la falta de escucha y de la incapacidad para construir desde las diferencias”, lo que llevó a que “el partido dejó de ser una herramienta de transformación para convertirse en un simple selló electoral vacío de contenido doctrinario”.
En esa línea, uno de los ejes de su propuesta es la reconstrucción institucional. Denunció el deterioro de la sede partidaria y señaló que “hasta hace poco tiempo el edificio fue utilizado para fines ajenos a la política, funcionando incluso como una verdulería y sede de una feria franca”. Además, advirtió que “actualmente, la estructura edilicia se encontraría ocupada ilegalmente y en condiciones de inhabitabilidad, sin servicios esenciales de luz y agua caliente”.
Frente a ese panorama, la consigna “Volver a Casa” busca sintetizar una doble recuperación: la del edificio y la del sentido del partido como espacio de militancia. El plan incluye no solo la puesta en valor de la sede central, sino también la descentralización de la estructura partidaria en los 79 municipios, con el objetivo de acercar el PJ al interior de la provincia.
La propuesta también contempla una ampliación del padrón con nuevas generaciones, aunque con un esquema que articule juventud y experiencia. “El plan incluye la ampliación del padrón electoral, captando a nuevas generaciones de militantes, pero bajo la supervisión y guía de los cuadros históricos”, explicó, remarcando que la intención es que los jóvenes asuman roles concretos y no simbólicos dentro del partido.
De cara a la interna, Humada apeló a una lógica tradicional del peronismo: la competencia con unidad posterior. “Aunque estas contiendas suelen tener una dinámica propia de alta intensidad, el compromiso posterior debe ser la unidad”, señaló, planteando como objetivo final dejar atrás un partido debilitado para construir una estructura “fuerte, respetada y comprometida con los problemas reales de los misioneros”.



