
En 2026, Centroamérica sostiene un crecimiento económico superior al promedio de América Latina, impulsada por remesas, exportaciones y avances en integración regional, según el informe Panorama económico de América Latina y el Caribe del Banco Mundial divulgado este miércoles.
Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras figuran entre los países que mantienen una expansión “relativamente sólida”, con tasas que oscilan entre 3.2% y 4.6% para el periodo 2024-2026, reportó el organismo en abril.
El análisis del Banco Mundial sitúa a Costa Rica como líder de la subregión, con un crecimiento proyectado del 3.6% en 2026 y una reducción significativa de la deuda pública, que descendería del 67% al 57% del PIB entre 2019 y 2026.
El Salvador se aproxima a un 3.2% de crecimiento y mantiene su deuda pública en 71% del PIB, mientras que Guatemala y Honduras presentan perspectivas de 3.7% y 3.4% respectivamente. En Nicaragua, se anticipa una expansión del 3.4%, y en Panamá, del 3.9%.

El informe del Banco Mundial atribuye estos resultados a factores como la llegada masiva de remesas, especialmente relevantes en El Salvador y Honduras, donde representan más del 20% del PIB.
Las remesas han fortalecido el consumo y la liquidez en los hogares, según el documento. En Costa Rica, la captación de inversión extranjera, vinculada al fenómeno del “nearshoring” y al desarrollo de servicios de alto valor, ha contribuido a elevar el perfil económico del país.
Situación de la deuda y la inflación
La dinámica de la deuda pública presenta contrastes en la región. Belice destaca por una reducción de su deuda del 122% al 76% del PIB entre 2019 y 2026. Panamá y Nicaragua mantienen sus niveles en torno al 50% y 41% del PIB respectivamente, mientras que Guatemala sostiene una de las relaciones deuda/PIB más bajas de la región, con 29%.
En cuanto a la inflación, el Banco Mundial destaca que la abrupta subida de precios en 2022, provocada por aumentos internacionales de alimentos y combustibles, ha dado paso a una moderación durante 2024-2026.
Los países con ancla cambiaria han mostrado mayor capacidad para resistir los shocks externos que aquellos con esquemas de metas de inflación flexibles, detalla el documento.
Pobreza, informalidad y empleo
La pobreza continúa descendiendo, de acuerdo a los datos del documento aunque a un ritmo menor que en la llamada “década dorada” (2003-2013).
El informe señala que entre 2013 y 2024 la reducción fue de 9.7 puntos porcentuales, frente a los 17.4 puntos del decenio anterior. El 83.4% de la población pobre en América Latina y el Caribe se desempeña en la informalidad laboral y casi el 60% posee bajo nivel educativo.
La tasa de informalidad laboral en la región ronda entre 55% y 60%. El desempleo se ha estabilizado en cifras similares a las previas a la pandemia.

El informe subraya la relevancia de la integración comercial y el acceso a mercados preferenciales. Costa Rica produce el 90% de su PIB bajo acuerdos comerciales que permiten llegar a grandes mercados, e impulsó reformas en educación e innovación para atraer inversión extranjera directa y aprovechar el “nearshoring”.
Perspectivas de la región y desafíos estructurales
El informe identifica el potencial de Centroamérica para aprovechar la relocalización de inversiones y la integración a cadenas de valor, pero advierte sobre los desafíos en inversión, infraestructura y educación.
El crecimiento previsto para la subregión oscila entre 3% y 4%, condicionado por la capacidad de fortalecer el entorno de negocios y mantener políticas de resiliencia frente a riesgos globales.

Según el Banco Mundial, la combinación de remesas, exportaciones y reformas en gobernanza ha dotado a Centroamérica de un dinamismo que contrasta con la desaceleración regional, aunque aclaró que la continuidad de estos avances dependerá de la persistencia en el fortalecimiento institucional y el incentivo a la inversión pública y privada.

