Un suplemento asociado al envejecimiento saludable vuelve a captar la atención de la comunidad científica. Se trata del mononucleótido de nicotinamida (NMN), un compuesto que el organismo utiliza para producir NAD+, una molécula clave en la generación de energía celular y la reparación del ADN. Un reciente análisis sugiere que su consumo podría tener un efecto leve sobre la presión arterial, aunque los expertos piden cautela.
El estudio, publicado en la revista Nutrients, evaluó 10 ensayos clínicos controlados con un total de 349 participantes. Según informó Very Well Health, los resultados indicaron una disminución promedio de aproximadamente 2 mmHg en la presión arterial diastólica. Sin embargo, no se observaron cambios significativos en la presión sistólica en la población general.
Los datos mostraron una diferencia en adultos mayores. En personas de 60 años o más, se registró una reducción cercana a los 3,94 mmHg en la presión sistólica. A pesar de este hallazgo, los investigadores consideran que la evidencia aún resulta insuficiente para establecer conclusiones firmes.
Especialistas en nutrición y longevidad coinciden en que los resultados generan interés, pero su relevancia clínica es limitada. Según Very Well Health, la disminución observada en la presión arterial se considera estadísticamente significativa, aunque pequeña en términos prácticos. Además, los estudios analizados presentan limitaciones, como su corta duración y el tamaño reducido de las muestras.
Advertencias de los especialistas
Otro punto clave es la falta de datos sobre resultados cardiovasculares concretos. Según informó Very Well Health, ninguno de los ensayos incluidos evaluó eventos como infartos, accidentes cerebrovasculares o mortalidad relacionada con enfermedades cardíacas. Por ese motivo, no se puede determinar si el NMN tiene un impacto real en la salud cardiovascular a largo plazo.

El interés por este suplemento surge de su vínculo con el NAD+, una coenzima que cumple funciones esenciales en el metabolismo energético y el funcionamiento celular. Con el paso de los años, los niveles de NAD+ disminuyen de forma natural, lo que impulsó la popularidad del NMN como opción vinculada al envejecimiento saludable. Sin embargo, elevar estos niveles en sangre no garantiza beneficios fisiológicos concretos.
Ante este panorama, los expertos recomiendan prudencia, ya que el NMN no aparece como una herramienta principal para controlar la presión arterial. En cambio, las estrategias tradicionales siguen mostrando resultados más contundentes. Entre ellas, la dieta DASH puede reducir la presión sistólica entre 8 y 14 mmHg. También se destacan la actividad física regular, la reducción del consumo de sodio y la pérdida de peso.
Los investigadores coinciden en que el NMN podría tener un rol complementario, pero no reemplaza a las intervenciones con evidencia consolidada. A futuro, estudios más amplios y prolongados podrían aportar mayor claridad sobre su verdadero alcance.

