El tiburón gatopardo es considerado un símbolo de las aguas patagónicas y su conservación ocupa un lugar central en la agenda ambiental de Chubut.
En 2025, la provincia lo declaró Monumento Natural, prohibiendo su faenamiento y estableciendo la obligación de devolverlo al mar con vida.
Según Nacho Gutiérrez, integrante del área de conservación del Proyecto Patagonia Azul, todas las normativas y acciones buscan garantizar la supervivencia de esta especie en la región.
Rasgos distintivos
Para identificarlo en las playas chubutenses, hay que observar una característica única: es el único tiburón de la zona con siete branquias. A esto se suma su gran tamaño, coloración grisácea con manchas oscuras y una cabeza redondeada con boca amplia.
Hábitos y alimentación
Durante ciertos momentos del año, los gatopardos se acercan a áreas costeras de baja profundidad y fondos limosos, lo que explica su frecuente captura en la pesca deportiva desde la playa.
En la Patagonia, se alimentan de lobos y elefantes marinos, además de peces e invertebrados. Son de las pocas especies de tiburones capaces de incluir mamíferos marinos en su dieta. También aprovechan restos en descomposición gracias a sus hábitos carroñeros.

Investigación y marcaje
El equipo de Patagonia Azul desarrolla un proyecto para conocer los movimientos y usos de las costas por parte de estos tiburones. Cada ejemplar capturado es medido, pesado y marcado con una etiqueta plástica tradicional, conocida como “espagueti”, que incluye un número de identificación y un teléfono de contacto.
Este sistema permite obtener información si el animal vuelve a ser pescado. Los datos iniciales se cruzan con los aportes de pescadores y habitantes costeros, generando un registro más completo sobre la especie.
Ciencia ciudadana en acción
El seguimiento depende de la colaboración comunitaria. Si un pescador captura un gatopardo marcado, debe anotar el número de identificación, la fecha, la hora y el lugar exacto, además de aportar fotos y características del ejemplar antes de devolverlo al mar.
El uso de anzuelos circulares facilita la extracción sin dañar al animal, reforzando la práctica de captura y liberación responsable.
Avances en la protección
La concientización comienza a reflejarse en eventos locales. En la última edición de la Fiesta del Salmón en Chubut, se estableció por primera vez la obligación de devolver al mar todos los tiburones capturados durante la competencia. Esta medida marca un precedente en la pesca deportiva y refuerza la necesidad de liberar y reportar cada hallazgo.
El tiburón gatopardo enfrenta amenazas, pero la combinación de protección legal, investigación científica y participación ciudadana abre un camino esperanzador para su conservación. Con el compromiso de pescadores, comunidades y autoridades, la Patagonia puede asegurar la supervivencia de esta especie emblemática y mantener el equilibrio ecológico de sus mares.



