La Causa Cuadernos sumó un capítulo de extrema tensión tras las declaraciones del empresario Daniel Pitón ante el Tribunal Oral 7. En una confesión que pone en duda la legitimidad de las pruebas recolectadas durante la instrucción, Pitón aseguró haber modificado su testimonio original por el temor fundado a quedar detenido, lanzando una crítica directa contra los métodos utilizados en las etapas iniciales del proceso.
«Nos vimos en la obligación de mentir para no ir presos», disparó el empresario, señalando que la presión procesal de aquel momento lo llevó a falsear datos. Esta revelación resulta escandalosa, ya que no solo afecta la credibilidad de su declaración personal, sino que abre un interrogante sobre cuántos otros testimonios de la Causa Cuadernos fueron obtenidos bajo condiciones similares de coacción.
Negación de pagos y actas bajo sospecha
El desarrollo de la audiencia fue crítico y revelador. Pitón no solo admitió la falsedad de sus dichos previos, sino que sostuvo que el acta de aquella declaración no refleja fielmente lo ocurrido en el despacho judicial. Además, negó de forma tajante haber entregado dinero a Ernesto Clarens, uno de los puntos clave que la fiscalía intentaba sostener para armar el rompecabezas de la supuesta recaudación ilegal.
Este giro informativo es neutral en su base técnica pero impactante en sus consecuencias: si las actas no reflejan la realidad y los arrepentidos confiesan haber mentido por miedo, la columna vertebral de la acusación empieza a mostrar fisuras difíciles de reparar.
Puntos clave de la declaración:
- Miedo a la detención: Pitón afirmó que el sistema de «arrepentidos» funcionó bajo una presión que distorsionó la verdad.
- Desmentida a Clarens: Negó vínculos financieros ilícitos con el financista señalado en la causa.
- Irregularidades en actas: Denunció que los documentos escritos de su primera declaración no coinciden con lo que realmente sucedió.



