
FOTO: FM PAMPA
Bragado sigue sumando bocas de expendio de capitales orientales, confirmando una tendencia que las instituciones locales no logran —o no saben— contrarrestar. En una ciudad de 45.000 habitantes, ya abrió sus puertas el supermercado chino número 10, un imponente local edificado desde sus cimientos en las cercanías del Acceso Elizondo, a la altura del Barrio Las Violetas.
La noticia no solo impacta por la magnitud de la obra, sino porque pone de manifiesto el fracaso de la dirigencia intermedia local. Mientras el Sindicato de Empleados de Comercio y el Centro Unión Comercial e Industrial (CUCI) observan cómo el sector sigue expandiéndose, su única respuesta parece ser una presión legislativa que nace muerta.
El punto de mayor fricción radica en la «cruzada» que mantiene el sindicato para lograr una ordenanza que obligue al cierre de las grandes superficies los días domingo. Bajo la bandera del «descanso dominical», el gremio busca imponer una restricción horaria en un momento crítico, donde la baja del consumo castiga a todo el sector.
Desde el ámbito comercial se preguntan: ¿Es el descanso dominical una prioridad real de los trabajadores o una herramienta política para intentar frenar un modelo de negocio que el CUCI y el Sindicato no pueden controlar por otras vías?
El rechazo en el Concejo Deliberante
A pesar de la insistencia gremial, el proyecto ha chocado con el sentido común de los legisladores locales. Consultados por este medio, concejales de distintas bancadas fueron lapidarios: «La ordenanza no va a salir».
Según explicaron algunos de los ediles, la medida es inviable por dos razones fundamentales:
Corta las libertades de comercialización: Un municipio no tiene facultades para impedir que un comercio legítimo abra sus puertas si cumple con las normativas laborales de pago de horas extra.
Atenta contra la inversión: En medio de una crisis económica, prohibir la venta en el día de mayor movimiento es visto como un despropósito que solo perjudicaría la recaudación y el empleo. Mientras tanto, en las oficinas institucionales, se sigue perdiendo tiempo en proyectos que, según advierten desde el propio Concejo, carecen de sustento legal.
La apertura del décimo supermercado chino en Bragado deja una lección clara: el comercio se regula con competitividad y reglas claras, no con ordenanzas prohibitivas que intentan tapar la ineficiencia de las cámaras y los sindicatos locales.



