La compra de los nuevos trenes de Renfe para renovar su material rodante avanza a ritmos distintos según el fabricante. Las primeras unidades para el núcleo de Cercanías de Madrid, que salen de la planta de Stadler, ya están haciendo las últimas pruebas en un centro de ensayos de Albacete.
Si nada se tuerce, entrarán en servicio a finales de verano las cinco primeras unidades de 100 y 200 metros, tras la correspondiente homologación, pruebas de simulación, ensayos en diferentes condiciones de explotación y formación a los maquinistas. A lo largo del 2026 se espera que se vayan incorporando progresivamente hasta 17 trenes nuevos de los 79 que Renfe encargó a Stadler y que en el 2027 se seguirán entregando mensualmente.
Los trenes que deben renovar Rodalies, en cambio, están siendo fabricados por Alstom en la planta de Santa Perpètua de Mogoda y llegarán más tarde. Aunque el primer tren lleva desde principios del año pasado haciendo pruebas en la línea del Maresme los plazos de entrega acordados se han visto superados y los responsables de la Generalitat no esperan la entrada en servicio de los primeros convoyes hasta finales de año en el mejor de los casos.
“El Ministerio no es responsable, ya es hora de que cada palo aguante su vela”, aseguró en el Senado hace unos días el ministro de Transportes, Óscar Puente, que ha decidido pasar al ataque contra el fabricante francés por los retrasos acumulados.

Redactor de La Vanguardia especializado en infraestructuras, movilidad y urbanismo. También escribe de ferias y congresos. Antes siguió la actualidad de l’Hospitalet y el Baix Llobregat, donde está ligado a proyectos de información local



